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El Centro Profesional de Fisioterapia (Ceprofis), ubicado en Bolonia, Managua, no se limita a ofrecer servicios de rehabilitación física, como su nombre sugiere. Desde hace años comercializa tratamientos con células madre y sueroterapia bajo la promesa de «curar» múltiples enfermedades. La clínica vuelve a estar en el centro de la polémica después de que su propietario admitiera que no cuenta con la autorización del Ministerio de Salud (Minsa) para los procedimientos de medicina regenerativa.
En 2025, Ceprofis salió a la palestra pública después que un paciente con Parkinson denunció ante LA PRENSA haber sido estafado por una doctora de la clínica. En 2026, este Diario conoció nuevas denuncias: en diciembre de 2025 un paciente con diabetes sufrió la amputación de un pie después de que se le aplicara un producto que le provocó una grave complicación y al menos tres médicos que laboraban en sucursales en Chinandega y Managua, renunciaron por «malas prácticas».
«Renunciaron y se fueron porque no les pareció toda la metodología que se usa en Ceprofis y todo el fraude que le hacen a los pacientes prometiéndoles la cura», reveló una de las fuentes cercanas al dueño de Ceprofis quienes accedieron hablar con este Diario bajo la estricta condición de anonimato.
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Ceprofis se fundó el 30 de octubre de 2016, con el objetivo —según dice la información en su sitio web— de «suplir las necesidades de la población nicaragüense de servicio de fisioterapia con nivel profesional y con el uso de tecnologías en la ciencia médica». Su propietario es Yam Carlos Murillo Obando, de 42 años, originario de Jinotega, y su clínica opera bajo el RUC 1213107830000R. Cuenta con cuatro sucursales: dos en Managua —Linda Vista y Bolonia—, una en Estelí y otra en Chinandega.
Marcos Chévez Donaire, de 31 años, considerado el paciente más joven con Parkinson en el país, acusó a una doctora —cuyo registro del Minsa es el No. 68943— de haberle «estafado» durante su tratamiento en esa clínica. Murillo Obando responsabilizó a la médica y se desligó del caso.
Células madre ingresan «por contrabando»
Las fuentes brindaron pruebas a LA PRENSA de cómo el propietario de la clínica ingresa al país «por contrabando» las células madre y las ofrece como tratamientos que presuntamente «curan» un amplio abanico de enfermedades, a exorbitantes costos. Denunciaron que son productos sin registro sanitario y realizan procedimientos sin cumplir con los protocolos básicos de salud.
«Se nos vende la idea de que nos pueden curar, pero no siempre, a veces funciona, pero a la mayoría no nos hace nada», dijo un paciente que pidió anonimato.
Las células madre que normalmente utilizan en Ceprofis son comercializadas bajo el nombre de «exosomas». Según las fuentes, el producto es aplicado como sueroterapia, pero no cuenta con autorización del Minsa y burla los registros sanitarios de la Dirección General de Aduanas (DGA).
«Los productos se traen en hielo (seco) porque deben mantenerse, pero todo entra por contrabando», reveló la fuente y aseguró que el permiso de funcionamiento de la clínica que Murillo Obando muestra a los pacientes y supervisores es «falsificado».

«Ese documento él lo modificó con inteligencia artificial porque no tiene autorización del Minsa, todos los que ha solicitado se los han negado. No tiene autorización para las sueroterapias, ni células madres, placenta liofilizada y plasma rico en plaquetas (PRP)», apuntó.
Las fuentes insistieron en que Ceprofis no cuenta con permisos para ofrecer tratamientos de medicina regenerativa. Según detallaron, la única autorización que tiene ese centro es para servicios de rehabilitación física o fisioterapia y una farmacia.
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A la clínica, según el paciente, «llegan personas con problemas de cáncer, diabetes, problemas neurológicos, obesidad, ansiedad, depresión (…) porque ahí lo que nos dicen es que pueden tratar todo».
Este Diario también conoció casos de personas que han reportado a Ceprofis y su propietario ante las instancias correspondientes. LA PRENSA envió a finales de 2025 consultas a Murillo Obando para obtener su versión, a lo que respondió que «no emitirá declaraciones sobre señalamientos no oficiales» y aseguró que «cualquier tratamiento, procedimiento o aspecto administrativo de nuestra empresa está sujeto a regulación estatal, fiscalización periódica y cumplimiento estricto de la normativa vigente».
«Queremos que todo esté normalizado ante el Minsa»
En enero pasado, autoridades del Minsa llegaron e inspeccionaron la sucursal de Bolonia y al constatar que se realizaban procedimientos regenerativos sin su autorización decomisaron algunos equipos y emitieron un extenso documento de recomendaciones y observaciones.
En la tercera semana de febrero, el propietario de la clínica admitió en comunicaciones internas dirigidas a su personal que no poseen los permisos oficiales para aplicar los tratamientos. En el video —que fue enviado a LA PRENSA— Murillo Obando abordó el «ambiente negativo» que generaron varias renuncias de su personal y por la situación que enfrenta ante el Minsa.
Sobre la institución sanitaria señaló que esto «vino a dar otro vuelco a la situación, a la cual se comenzó a congelar todo el proceso de abundancia y las ventas altas que teníamos por todos los tratamientos que teníamos».
Según explicó, la caída en las ventas de los tratamientos lo llevó a «subsidiar», con supuestas «reservas», gastos de renta de los locales, vehículos, bancos, combustible, papelería y otros costos que —admitió— no se pueden cubrir sin ingresos suficientes.
«He venido tratando de subsidiar todo lo que se puede, pero ya topamos. Para esta quincena, con todo el dolor de mi alma voy a tener que tomar decisiones muy drásticas», anunció Murillo Obando.

Entre las medidas, aseguró que durante la última quincena de febrero, los especialistas que venden los tratamientos no recibirán bonificaciones, solo el salario mínimo y el subsidio correspondiente. Si la situación persiste, el propietario de Ceprofis plantea reducir gastos al mínimo al recortar personal en cada sucursal, dejando solo a un médico y un fisioterapeuta.
Incluso no descartó cerrar una sucursal de la clínica, priorizando la más rentable, incluida la de Bolonia, para mantener un grupo reducido de empleados y poder cubrir obligaciones financieras. «Ahí se reduciría el personal hasta que yo consiga la licencia de las células madre, de los sueros y de la importadora (…) Queremos que todo esté normalizado ante el Minsa», admitió el dueño de Ceprofis.
No obstante, pese a que aún no posee el aval sanitario correspondiente, Murillo Obando instruyó al personal de trabajo a «apoyar de todas las maneras necesarias», incluyendo llamar a pacientes para ofrecerle los tratamientos. «Nosotros necesitamos ahorita vender todo lo que nosotros tenemos para poder generar ingresos (…) hagamos publicidad y reduzcamos al mínimo la posibilidad de que las personas no estén llegando (a las clínicas)», mencionó.
Agregó que «cuando lleguen los pacientes por células madre, por placentas, por equipos de tecnología ustedes en todas las clínicas aprovechen a vender toditos los productos de sueroterapia que no nos van a llegar a visitar ahorita (los del Minsa) hasta que nosotros los llamemos para que ya nos vayan a supervisar, porque eso va a ser solo por dentro, no vamos a estar haciendo publicidad por fuera sobre el tema de la sueroterapia».
Personal recibía comisión por tratamiento vendido
De acuerdo con las fuentes, en la sede principal en el sector de Bolonia se practicaron una serie de irregularidades médicas, administrativas y laborales que involucran al propietario, quien se presenta como doctor, aunque solo posee formación en fisioterapia. «El dueño no es médico, es fisioterapeuta, pero él aplicaba los tratamientos», afirmó una de las fuentes.
Es él quien —según— se encarga de instruir a su personal para que «infundan miedo» a los pacientes con el fin de promover tratamientos costosos, entre ellos terapias con células madre y sueroterapia, no autorizadas por el Minsa.
«Él capacita a los médicos y fisioterapeutas a su manera para que tengan esa labia y convenzan a los pacientes de que pueden curarse con esos tratamientos, que él no está facultado para realizarlos, él es fisioterapeuta. También le dice a su personal que deben infundir miedo para los pacientes se desesperen y acepten el tratamiento», dijo la fuente cercana al propietario.
Los tratamientos, según los testimonios de los pacientes, tienen precios exorbitantes que va de 3,000 a 7,000 dólares y el personal médico recibe comisiones de hasta 1,000 dólares quincenales por cada procedimiento vendido.

«Los tratamientos los vende hasta 300 o 400 por ciento de sobreprecio, parte de las ganancias él las distribuye a los fisioterapeutas y doctores (que no son de planta) en comisiones que van desde 500 a 1,000 dólares por cada producto que vendan, eso es quincenal, no mensual. Todo está diseñado para vender, no para tratar correctamente a los pacientes», aseguró la fuente.
El sitio web indica que desde Ceprofis «tratamos problemas de lesiones, secuelas ortopédicas, neurológicas y brindamos terapias alternativas como ozonoterapia, plasma rico en plaqueta (estética y clínica), sueroterapias, células madre, esto en un ambiente personalizado y contamos con equipos tecnológicos actualizados con el fin de poder ayudar a cambiar tu calidad de vida».
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De hecho, en junio de 2025, la doctora Reina Guerrero, de Ceprofis, abordó en entrevista con Canal 10 cómo las enfermedades crónicas se pueden tratar con sueroterapias y aseguró que funciona para «estabilizar metabólicamente a las personas que tienen glucosa y presión alta (…) es de gran beneficio tener esta funcionalidad para en el aspecto menos dolor, mejor calidad de vida en el paciente».

La doctora de la sucursal de Chinandega indicó que en la clínica atienden a pacientes con cáncer que están en procesos de quimioterapias y radioterapias.
Sin profesionales de planta y pacientes «inconformes»
Las fuentes contaron que Murillo Obando siempre busca cómo salir librado de las inspecciones por las entidades correspondientes por supuestos contactos. «A él siempre le avisan cuando va el Minsa para allá, él se pone histérico y comienza a ordenar limpieza en toda la clínica, esconder incluso un cuarto frío donde mantiene las células madre», refirió.
Este Diario conoció que en junio del 2025, el Minsa durante una inspección detectó irregularidades en los procedimientos de la clínica, incluyendo el uso de equipos no autorizados y fisioterapeutas sin el código sanitario. En esa ocasión, el dueño de Ceprofis omitió la información sobre un congelador donde se almacenan muestras biológicas presuntamente utilizadas para sueroterapias.

«A él le dijeron que muchos procedimientos que hacía no estaban autorizados, la mayoría de las clínicas son atendidas por fisioterapeutas y por enfermeros que prácticamente la gente los denominaba ‘doctor’, pero ellos no son doctores. Incluso habían fisioterapeutas que ni el código del Minsa tenían», contó la fuente y precisó que cuando practican los procedimientos, la clínica busca a un especialista porque no tienen.
La denuncia que hizo pública el joven con Parkinson por medio de este Diario no es un caso aislado. Las fuentes y excolaboradores confirmaron que hay decenas de pacientes que fueron «engañados» y se presentaron en su momento a exigir la devolución de su dinero.
«A los pacientes se les estafa de esa manera porque le dan como la cura al problema. Muchos pacientes llegaron a pedir que se les devolviera su dinero y se los devolvieron porque lo amenazaban con denunciarlo con las autoridades del Minsa o del Gobierno», contó la fuente.

También describió que la afluencia de personas no es cómo la de un centro de salud u hospital, «por eso buscan cómo vender por medio de procedimientos que no le sirven a la gente, los estafan porque en las zonas rurales hay gente que vende sus terrenitos, sus vacas, para acceder a los tratamientos».
Las fuentes también denunciaron que Murillo Obando reporta al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) solo los salarios mínimos de su equipo, aunque los trabajadores reciben montos superiores mediante pagos directos, práctica que podría evadir cargas laborales.
«Hay trabajadores que ganan entre los 18,000 y 20,000 córdobas y el dueño reporta solo el salario, supuestamente bajo el argumento de que tengan más beneficios», afirmó.