Casa de los Tres Mundos de Granada. DW

Casa de los Tres Mundos: los 300 años de historia que la dictadura se robó

Su portal resistió guerras e incendios y ha sido testigo de más de tres siglos de la historia de Granada. Es un sitio icónico entre los habitantes de esa ciudad que la dictadura confiscó y convirtió en “algo tan banal”.

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Desde la calle se escuchaban los acordes de guitarra, escalas de piano y arpegios de violín que se mezclaban con el ruido de los pasos de caballos que jalan los coches por Granada. Cada mañana cruzaban el portal de leones de más de tres siglos varios niños con carpetas de dibujos bajo el brazo; y al atardecer salían jóvenes cargando sus instrumentos con los que amenizaban la plaza. Era una rutina diaria de arte y cultura. 

Ese portal flanqueado por leones, testigo de guerras, incendios y masacres en los últimos 306 años de la historia de esta ciudad, lleva al patio central de este edificio insigne de la cultura nicaragüense: la Casa de los Leones, conocida popularmente como la “Casa de los Tres Mundos”. 

Por la izquierda están las habitaciones en donde funcionaba la administración, dirección y un cuarto de baños. A la derecha los talleres de canto y música, al lado de una escalera que lleva a la segunda planta y desde donde se observaba un mosaico de uno de los fundadores de esta casa cultural, el actor austriaco Dietmar Schönherr. 

La Casa de los Leones fue fundada en 1987. CASA 3 MUNDOS

En esa segunda planta había salas de ensayo para danza y teatro, seguidas por la silenciosa biblioteca Phillipe Rousillon que resguardaba un acervo de más de 2,000 volúmenes en español, inglés, francés y alemán. La mayoría especializados en arte. 

Más atrás, un segundo patio donde la fresca sombra de un frondoso árbol de mango cubre la fuente que algún momento fue el hogar de varias tortugas, pero con el tiempo desaparecieron. Uno de los misterios de este tricentenario recinto. 

Aquí también se ubicaba una bodega de instrumentos musicales y las aulas de música a la derecha. En el otro lado estaba otro cuarto de baños, la Radio Volcán y el aula de pintura desde donde todas las tardes emanaba el olor a acuarela y pigmento fresco. 

En el centro del patio frente al frondoso mango, un espacio servía para conciertos en donde estaba ubicado un precioso piano de cola blanco acompañado por una icónica pintura de las Huellas de Acahualinca. 

Todo eso fue confiscado. No existe más. 

En agosto de 2024, la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo ilegalizó a la Fundación Casa de los Tres Mundos e incautó sus bienes, incluida esta particular casa ubicada en el corazón de Granada, al lado de la emblemática Catedral de la ciudad, frente a la Plaza de los Leones. 

La dictadura intervino en ese espacio que para muchos granadinos era un lugar “sagrado” donde el arte y la cultura estaban impregnados en sus muros seculares. Recientemente declaró esta propiedad Patrimonio Cultural de la Nación. 

Los salones desde donde salían notas musicales ahora funcionarán como pizzerías, heladerías y área de micheladas, según lo anunciado por el régimen en esta “nueva etapa” del sitio. Y en lugar de la acuarela y la pintura fresca se servirá café, habrá un restaurante y una tienda boutique. 

“Dañaron la joya arquitectónica y lo volvieron comercio. Algo tan banal hicieron de un lugar que era tan sagrado”, valora Gabriela, una joven granadina que estudió música y canto en este lugar. Nos pide omitir su apellido para no recibir represalias de la dictadura. 

Un segundo hogar 

Gabriela recuerda que tenía 6 años, allá por el 2003, cuando llegó a la Casa de los Tres Mundos para ser parte de un programa llamado Jugando con la Música. “Aprendíamos a cantar y a leer música jugando”, relata. 

A su corta edad aprendió solfeo y luego a cantar en el coro. Por ahí también pasaron sus hermanos menores y varios conocidos. Fueron 10 años los que Gabriela fue estudiante de música en este lugar, pasando por el piano, violín y el canto lírico. 

“La Casa de los Leones era un segundo hogar. Pasaba la mitad de mi tiempo ahí”, rememora. 

Cientos de niños y jóvenes aprendieron música, pintura y otras artes en la Casa de los Tres Mundos. CASA 3 MUNDOS

La Fundación Casa de los Tres Mundos fue creada en 1987 por el sacerdote y exministro de Cultura, Ernesto Cardenal, junto al artista austriaco Dietmar Schönherr. Otro austriaco, el historiador Dieter Stadler, fue su director hasta sus últimos días. 

Para aquellos años, Cardenal ya estaba enfrentado con Rosario Murillo quien siempre trató de controlar el arte y la cultura del país. “Ella siempre quiso ser ministro de Cultura, pero siendo su marido presidente era bastante feo”, detalla Cardenal en su libro La Revolución Perdida

Murillo consiguió eliminar el Ministerio de Cultura de entonces y crear el Instituto de Cultura, del cual ella pasó a ser la directora. Así, Cardenal quedó fuera del gabinete de entonces. 

Sin embargo, los esfuerzos del sacerdote y poeta se enfocaron en promover el arte y la cultura por su cuenta, tal y como lo había hecho desde los años setenta en Solentiname y como lo hizo al fundar la Casa de los Tres Mundos. 

Según explicó Cardenal en una entrevista con la cadena alemana Deutsche Welle antes de morir en 2020, los “tres mundos” se refiere a la mezcla de las tres principales culturas que reflejan el arte, que son la indígena, la europea y la africana. Esta mezcla se encuentra en la música, literatura, pintura y teatro nicaragüense, además de las lenguas, costumbres y gastronomía. 

Desde sus inicios, la casa acogió a jóvenes y niños de escasos recursos que buscaban expresarse a través del arte. 

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El inmueble ya le pertenecía a la familia Cardenal, que lo había adquirido en 1920, según se explica en el sitio web de la Casa de los Tres Mundos. En los noventa, tras la caída del régimen sandinista, el lugar fue restaurado y se crearon salas para el Archivo Ciudadano, además de la biblioteca, un auditorio y cuartos para artistas y maestros que llegaban del extranjero. 

En 1992, se inauguró el Centro Internacional de Cultura Casa de los Tres Mundos y fue donado a la ciudad con la condición de ser siempre un centro cultural. 

Empezó con talleres de música y pintura, y poco a poco se fueron integrando otras artes como la danza, las esculturas con madera, el teatro y demás.

Los fundadores Dietmar Schönherr y Ernesto Cardenal. CASA 3 MUNDOS

Gabriela recuerda que las personas y profesores que trabajaron en este lugar siempre fueron hospitalarios e incluso le permitían a los estudiantes que se llevaran algunos instrumentos musicales a sus casas para que practicaran sus lecciones. 

“Me da rabia ver que tomaron ese patrimonio arquitectónico y lo hicieron un fondo bonito para Instagram con esos colores chillantes y letras de neón”, lamenta. 

Guerras e incendios 

Lo icónico de este lugar es el portal de 306 años de historia que sigue en pie en la entrada de la casa. De estilo colonial y neoclásico, fue levantado con piedras y arenisca clara a inicios del siglo XVI, en 1720. Era la entrada a la residencia de la familia Montiel, delegada por la Casa Real española en Costa Rica y Nicaragua, se lee en el sitio web de la Fundación. 

Tras la Independencia de Nicaragua, en 1821, la residencia de los Montiel seguía en pie y para aquellos años se mandó a destruir los escudos nobiliarios españoles de algunas casas. El de los Montiel eran los leones que flaqueaban el portal, pero estos no fueron destruidos porque según cuenta Pío Bolaños en su monografía La ciudad trágica, un ciudadano de nombre Joaquín Zavala logró esconderlos y rescatarlos. 

Años más tarde estalló la Guerra Nacional Centroamericana en 1856 y el filibustero William Walker ordenó incendiar la ciudad de Granada. Toda la residencia, que entonces tenía solo un piso, se quemó y solamente el portal sobrevivió a las llamas. 

Pío Bolaños relata que en 1879 Zavala regresó los leones al portal, pero fue hasta 1889 cuando se empezó a reconstruir el edificio y se inauguró el Teatro Granada, que le fue encargado al ingeniero Andrés Zapata. 

En la Casa de los Tres Mundos funcionó a inicios del siglo pasado el Teatro Granada. ARCHIVO

Luego en 1920 un incendio destruyó el teatro y el inmueble fue adquirido por Julio Cardenal Argüello, quien lo restauró y añadió el segundo piso que existe hasta estos días. El lugar funcionó de vivienda para el nuevo dueño, pero también como fábrica de muebles y juguetes, almacén y colegio. 

El portal con los leones es el mismo desde que se levantó, el único de esa época que se ha preservado hasta estos tiempos en Nicaragua, y es considerado una joya arquitectónica del país. 

Apoyo a necesitados 

Además de su papel en el arte y la cultura, la Fundación Casa de los Tres Mundos también colaboró con varios proyectos de desarrollo rural en el departamento de Granada, e incluso se solidarizó en momentos de desastres, como cuando los estragos del huracán Mitch en 1998 devastaron comunidades en Malacatoya. 

Para entonces, la atención de las autoridades estaba principalmente en las comunidades afectadas por el aluvión del volcán Casita, en el occidente del país, mientras otras zonas quedaban desatendidas en medio de la emergencia nacional. 

La Casa de los Tres Mundos ejecutó, con fondos europeos, el proyecto de desarrollo rural Los Ángeles/Malacatoya el cual consistió en la construcción de 131 casas para varias familias que quedaron damnificadas después de que sus hogares quedaran enterrados bajo el lodo por el desborde del río Malacatoya. 

Para 2002, esas 131 casas de concreto ya estaban completadas en un terreno alto, lejos de las inundaciones. Luego, en esa nueva comunidad, se levantaron escuelas, un centro comunal, un centro de salud y demás cosas de primera necesidad. 

Parte de las casas construidas por la Fundación Casa de los Tres Mundos. CASA 3 MUNDOS

Para sostenerse operativamente, la Casa de los Tres Mundos alquilaba sus auditorios para seminarios o eventos a empresas e instituciones y fue creciendo hasta que en 2005 se fundó la Radio Volcán, la primera radio comunitaria en Granada, y que terminó siendo ilegalizada por la dictadura de Ortega y Murillo años más tarde. 

Este lugar acostumbraba a recibir cada año a voluntarios de Austria y Alemania que llegaban a Nicaragua para hacer servicio social y no hacer el servicio militar en esos paises. Muchos de ellos impartían clases de arte en la casa y luego hablaban de esta como “una de las mansiones más antiguas y magníficas que se encuentran en el centro de Granada”, detalló Deustche Welle en 2021. 

De aquel oasis de arte y cultura no queda mucho más en el centro de Granada. La exalumna de este lugar, Gabriela, la recordará con nostalgia. 

“Para mí significaba un hogar fuera del mío, donde podía explorar el arte y soñar más allá del barrio de donde venía. Siempre había algo pasando, exposiciones de pinturas, presentaciones de libros, conciertos. Ya todo eso se lo robaron”, lamenta. 

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