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El discurso del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, centrado en el “antimperialismo” frente a Estados Unidos y en el alineamiento político con China y Rusia, contrasta con los datos económicos y comerciales más recientes: ambos países aportan menos a Nicaragua que Estados Unidos en 2025.
Cifras oficiales y valoraciones de especialistas indican que, en términos de comercio efectivo y apoyo económico, Estados Unidos continúa aportando más a la economía nicaragüense que China y Rusia este año, pese a la retórica oficial y a los cambios diplomáticos impulsados por la dictadura desde 2021 con el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Pekín.
Según el informe de comercio Exterior del Banco Central de Nicaragua (BCN), Nicaragua exportó a Estados Unidos 1,494.8 millones de dólares entre enero y septiembre de este año, mientras China sumó 70.3 millones y Rusia apenas 4.3 millones en el mismo período.
Este contraste lo subrayó Félix Maradiaga, profesor de democracia internacional en la Universidad de Virginia, y un exfuncionario diplomático de alto nivel del régimen Ortega-Murillo, con experiencia directa en la relación con Washington.
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Ambos coinciden en que existe una brecha entre el discurso político de la dictadura y la realidad económica del país, aunque lo expresan desde trayectorias distintas.
Los datos con China en comercio
Para dar una magnitud de las exportaciones nicaragüenses a China, estas representaron el 32 por ciento de los 220.2 millones de dólares que correspondieron a Asia.
Los números del comercio exterior con otras regiones del mundo contradicen también la retórica oficialista. En 2021, Ortega calificó de colonialista y fascista a la Unión Europea en el contexto de su reelección, marcada por un proceso sin garantías democráticas, así como un incremento de la represión. Las exportaciones de Nicaragua a ese bloque de países sumaron 449.7 millones de dólares entre enero y septiembre de 2025. Eso significa que fueron 6.3 veces más que las realizadas por el gigante asiático.
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Maradiaga: un “antimperialismo” selectivo
Para Maradiaga, estas cifras reflejan una contradicción estructural de la política exterior del régimen. El académico sostiene que el “antimperialismo” proclamado por Ortega es selectivo, aplicado frente a Estados Unidos, pero ausente cuando se trata de China o Rusia.
Maradiaga recuerda que Ortega ha expresado respaldo explícito a gobiernos aliados, como el de Nicolás Maduro en Venezuela, incluso en contextos de tensión regional y despliegues militares.
Ese posicionamiento, explica, contrasta con el silencio del régimen frente a la guerra en Ucrania y con la profundización de la cooperación militar con Rusia.
Antes de aliarse con China, Maradiaga recuerda la ruptura con Taiwán que fue durante décadas un socio relevante en cooperación y comercio. El quiebre implicó incluso la apropiación de bienes donados por ese país en Managua.
De las donaciones a la deuda
El académico destacó que, antes de la ruptura, Taiwán mantenía con Nicaragua una cooperación caracterizada por donaciones y préstamos concesionales.
Entre los ejemplos menciona el crédito de 100 millones de dólares aprobado en 2019 para estabilización y reconstrucción, cuyos fondos siguieron ejecutándose en 2022.
La política de endeudamiento con Pekín
En contraste al trato a Taiwán, Maradiaga señala que la relación con China se ha estructurado principalmente a través de créditos comerciales y contratos de infraestructura ejecutados por empresas estatales chinas, que de momento están generando más deudas que beneficios.
Proyectos como el aeropuerto de Punta Huete, el sistema SINAREM o la carretera Costanera Sur se financian con préstamos que incluyen tasas de interés más elevadas y garantías exigentes.
Según estimaciones citadas por Maradiaga, Nicaragua podría terminar pagando más de 2.000 millones de dólares por paquetes de financiamiento chino cuyo capital inicial ronda los 1.437 millones, debido a intereses y comisiones onerosas.
A su juicio, este esquema confirma que el vínculo con China se basa más en endeudamiento que en cooperación directa.

Estados Unidos, socio clave
Maradiaga subraya además que Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial de Nicaragua, destino de la mayor parte de las exportaciones y una fuente clave de divisas y empleo, en gran medida a través del DR-CAFTA.
Desde su perspectiva, el giro diplomático a China no ha reducido esa dependencia, sino que ha incrementado los riesgos al tensionar la relación con el principal mercado del país.
Hasta la semana pasada, Nicaragua corría el riesgo de ser expulsada del DR-CAFTA o recibir aranceles del 100 por ciento por parte de Estados Unidos, pero en un giro que evidencia la necesidad económica del régimen, este desplegó una estrategia de bombardear el proceso de consultas con ruegos y súplicas a las autoridades estadounidenses.
Al final, Estados Unidos aplicó medidas de aranceles escalonados a Nicaragua de cero en 2026 hasta 15% en 2028, advirtiendo que podría aumentarlos si persisten las políticas de violaciones de derechos humanos, laborales y demás abusos de la dictadura.
La visión desde la diplomacia del régimen
Un exfuncionario diplomático de alto nivel del régimen Ortega-Murillo, con experiencia en Washington, ofrece una lectura institucional.
Según explica, la política exterior de Nicaragua dejó de priorizar objetivos de desarrollo para centrarse en gestionar presiones políticas y sanciones internacionales.
Desde esa óptica, el alineamiento con China y Rusia responde principalmente a la búsqueda de respaldo político y diplomático frente a señalamientos internacionales, más que a una estrategia económica de largo plazo.
El exdiplomático señala que China y Rusia cumplen una función de apoyo político, mientras que el comercio y la inversión continúan dependiendo en gran medida de Estados Unidos y de mercados tradicionales.

Gestos y consecuencias
El exfuncionario subraya que, en diplomacia, los gestos pesan tanto como los acuerdos. Convenios de cooperación militar con Rusia o concesiones amplias a proyectos asociados a capital chino envían señales que influyen en la percepción de Nicaragua entre inversionistas y socios comerciales.
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A su juicio, estas señales han reducido los márgenes de maniobra del país y han incrementado la incertidumbre económica, en un contexto en el que Nicaragua sigue necesitando acceso a mercados occidentales y a financiamiento multilateral.
Impacto limitado de China y Rusia
Desde la experiencia diplomática, el exfuncionario coincide en que China y Rusia no han compensado económicamente el distanciamiento con Estados Unidos y Europa.
Si bien han ofrecido cooperación en áreas específicas y respaldo político, su impacto directo en comercio, empleo y divisas sigue siendo limitado.
El diplomático apunta que la diferencia entre aliados políticos y socios económicos no siempre ha sido claramente distinguida en la política exterior reciente, lo que ha generado expectativas que no se han traducido en beneficios económicos tangibles.
Maradiaga recuerda que la historia reciente de Nicaragua muestra los riesgos de una política exterior fuertemente ideologizada.
En los años ochenta, el alineamiento del país en la Guerra Fría tuvo altos costos humanos y económicos. El exdiplomático añade que, aunque el contexto actual es distinto, los alineamientos rígidos pueden traducirse hoy en costos comerciales y financieros acumulativos, como los que casi aplican a Nicaragua con el DR-CAFTA.