Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
En un mes exactamente Juan Diego Holmann se convertirá en jugador de la organización de los Mellizos de Minnesota. El 15 de enero cuando se abre el período de firmas internacionales, dará un paso valioso en dirección hacia su sueño: convertirse en big leaguer.
“Firmar es como un punto de partida, pero la meta, mi deseo, es llegar a Grandes Ligas”, dice el infielder de seis pies y 183 libras nacido en Managua hace 17 años. Holmann obtendrá un bono por encima de los 500 mil dólares más otros considerables beneficios.
Lea además: El récord personal que establece Ismael Munguía en República Dominicana
Sin embargo, su enfoque está en aprovechar la oportunidad de jugar profesionalmente, algo por lo que ha trabajado desde que era un niño con el respaldo de sus papás y demás familiares que siempre lo han alentado a desplegar todo su esfuerzo para llegar a la meta.
“Como me dice mi papá, que es ahora después de la firma cuando comienza el trabajo más duro, pero también llegar a este momento de la firma requiere de mucho trabajo, de mucho sacrificio, pero sé que lo más duro es lo que está por delante”, admite el prospecto.
Juan Diego es hijo de Carlos Eduardo Holmann, quien fue firmado por la organización de los Dodgers en los años noventa y sobrino de Mario Holmann, quien se unió a los Yanquis ya en los años dos mil. Ahora le toca su turno y parece listo para el reto.
Un mal día resultó el mejor
¿Cómo se da tu acercamiento con Minnesota?
Es curioso porque yo estaba en un tryout (prueba) en Granada con Boston y sé que no lucí bien, no me sentí bien en ese día, pero lo que son las cosas, ahí estaba también un scout de Minnesota que se llama Anthony Liriano y él me vio y me dijo que me invitaba a ir a Dominicana para unas evaluaciones más puntuales y allá mismo se dio el acuerdo.
¿Qué le gustó a la gente de Minnesota?
Creo que todo lo que hago en general, mi brazo, defensa, corring y bateo y que según ellos tengo proyecciones. Me han dicho que muevo bien los pies al defender, que tiro con fuerza y precisión y que además de tomar buenas decisiones sobre los lanzamientos a la hora de batear, tengo buena velocidad en el bate y que por lo general hago buenos contactos.
Se habla bastante de tu bono…
Sí, pero yo no he dejado que eso me quite el enfoque de lo que quiero hacer que es jugar beisbol de la mejor manera posible y llegar a la meta. No quiero que eso sea una distracción. Yo solo he querido una oportunidad y ahora Dios me la ha dado. Además, siempre digo que cuando se canta play ball todos valemos lo mismo. Ahí el bono no vale.
¿Estás ansioso porque llegue el 15 de enero?
No, estoy tranquilo, pero sé que hay muchos sentimientos en mí sobre todo lo que hemos pasado para llegar a este momento. Y como dice mi papá, los días alegres y los días tristes, son los que le dan sentido a todo este proceso. Hay gratitud y también compromiso porque deseo cumplir con las expectativas que hay sobre mí y mi futuro.

La experiencia en Alemania
¿A veces no te sentís abrumado por las expectativas?
No, me siento bien. Tengo mucha confianza en que Dios me ayudará a llegar largo y aunque sé que hay mucha gente que escribe cosas en las redes sociales que no tengo talento, que no me merezco ese bono, sé que también hay personas y sobre todo mi familia y amigos que me apoyan y que saben lo difícil que es sobresalir en este deporte y me quedo con eso.
¿Fue bueno estar en Alemania?
Sí, fue una muy buena experiencia desde muchos puntos de vista. Cuando estaba en el colegio en Managua todavía tenía dudas sobre si decidirme por el futbol o el beisbol, pero es curioso que en Alemania, siendo futbolera, me incliné por el beisbol y se debió a que mi papá tenía más tiempo para estar conmigo y entrenábamos todos los días.
¿Cómo es el beisbol en Alemania?
Pienso que tiene mucho futuro. Es gente grande, talentosa y muy disciplinada, pero solo pueden jugar seis meses en el año por el clima, hay mucha nieve. Se juega con mucho entusiasmo y se mejora en calidad. Hace poco los Yanquis firmaron a un amigo mío y en enero van a firmar tres excompañeros más y creo que eso es muy bueno para el país.
¿Y a qué jugadores admirás?
Aquí en Nicaragua a muchos compañeros en el Bóer que son mis amigos y que me han ayudado mucho como Mike Loáisiga, Bismarck Rivera, Wuillians Vásquez, Wiston Dávila, Edgard Montiel. También a Jorge Luis Avellán, Sandy Moreno quienes han sido personas importantes en este proceso y me han ayudado mucho en mi desarrollo.
Y en las Grandes Ligas?
Me gusta mucho como juega Bobby Witt Jr., el shortstop de los Royals de Kansas City y también Maysin Winn, el shortstop de los Cardenales de San Luis.
El abuelo de Juan Diego, Eduardo Holmann, jugó beisbol en Primera División. Sus hijos Carlos Eduardo y Mario fimaron. Mario fue quien llegó más alto, AAA con los Yanquis. Vamos a ver si Juan Diego da el siguiente paso y alcanza la tierra prometida.