Columna de Dennis Martínez en el diario LA PRENSA

Columna de Dennis Martínez en el diario LA PRENSA

La verdadera paz se acerca a Nicaragua

El nica es sencillo, solo quiere poder trabajar, elegir, opinar, viajar, volver a casa y sentarse a tomar un café sabiendo que nadie va a tocar la puerta para amenazarte o meterte preso por cómo pensás

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Cuando me preguntan qué es la paz, siempre pienso en algo sencillo. Me imagino a alguien sentado en su silla mecedora un domingo, después de una semana larga de trabajo, tomándose su café, comiendo rosquillas, conversando con los vecinos, hablando de la vida, del deporte, de la política, de las redes sociales, como solemos hacerlo todos. Pero, sobre todo, tranquilo. Tranquilo porque sus hijos tienen educación, porque puede expresarse libremente y porque no vive con el miedo de que en cualquier momento lo detengan o le inventen cargos por pensar distinto.

En Nicaragua esa tranquilidad se perdió. La paz dejó de existir. Mucha gente vive con miedo a decir lo que realmente piensa, calla porque necesita sobrevivir. Otros sufren abusos laborales, presión constante de las instituciones del Estado, o tienen temor de viajar sin saber si podrán regresar a su propio país. Lo que se respira es una calma tensa, sostenida por la represión, la corrupción y una ambición de poder que no tiene límites.

Por eso lo que está pasando en Venezuela es importante para nosotros. Ver a María Corina Machado salir del país, burlar la persecución y plantarse ante el mundo fue un acto de valentía y convicción. En su rostro se notaba no solo una líder política, sino alguien convencida de lo que defiende. Si Maduro, quien está acusado de narcotráfico y crímenes de lesa humanidad, cae, lo que pase ahí inevitablemente tendrá impacto en Nicaragua. Quiero creer que sí, porque duele demasiado ver cómo nuestro país se consume lentamente.

Muchos insisten en hablar de diálogo. Y el diálogo, en esencia, es algo positivo. Es necesario incluso en la familia. Pero el diálogo solo funciona cuando las dos partes están dispuestas a ceder. Cuando una parte solo lo usa para ganar tiempo, ya no es diálogo. Eso ya lo vivimos en Nicaragua. Se habló de diálogo mientras se reprimía.

La paz que quiere la gente no es una paz impuesta ni fingida. El nicaragüense es sencillo, solamente quiere poder trabajar, elegir, opinar, viajar, volver a casa y sentarse a tomar un café sabiendo que nadie va a tocar la puerta para amenazarte o meterte preso por cómo pensás.

Así es como veo la paz, la verdadera, la que siento que cada vez se acerca a Nicaragua.

Deportes Dennis Martínez archivo

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