El abogado de derechos humanos nicaragüense, Gonzalo Carrión, despojado de su nacionalidad por el régimen de Daniel Ortega y exiliado en Costa Rica, recibió la noche del jueves el premio Tulipán de Derechos Humanos que otorga anualmente la Embajada de los Países Bajos y que reconoce en su caso una trayectoria de 35 años comprometido con la defensa de los derechos fundamentales.
Arjen Van Den, embajador de los Países Bajos en Costa Rica, subrayó que Carrión «ha dedicado gran parte de su vida a la defensa y apoyo a personas víctimas de violaciones de sus derechos más fundamentales bajo condiciones extremadamente difíciles».
Carrión, de 64 años, dijo durante la aceptación del premio que lo hacía «recordando a las víctimas de la sistemática represión que no cesa en Nicaragua, las personas privadas de la vida, sus familiares, víctimas del éxodo y los desterrados».
«Recordé, a manera de resumen, todo lo que ha significado la represión en Nicaragua», sentenció el defensor a LA PRENSA en referencia a 2018, cuando miles de ciudadanos fueron víctimas del terror del Estado. El régimen de Ortega reprimió con brutalidad a miles de manifestantes que salieron a las calles inconformes con una reforma inconsulta a la seguridad social y otros criticando la indiferencia de las autoridades ante un incendio en la Reserva Indio Maíz, en Río San Juan. La crisis fue creciendo, a partir de entonces, abriendo heridas en la sociedad nicaragüense.
Lea también: Gonzalo Carrión: “Llevo la mitad de mi vida defendiendo derechos humanos y no me arrepiento»
Aquello fue una mezcla de terror e impunidad perpetrada por el Estado que no ha cesado desde entonces. De hecho, Carrión salió de Nicaragua en diciembre de 2018, luego de que la dictadura lo acusó falsamente de haber participado en el incendio que dejó a una familia calcinada en el barrio Carlos Marx, en Managua. Los testimonios en el sitio señalaron como autores de ese crimen de lesa humanidad a las fuerzas de la Policía y paramilitares, el brazo represor de la dictadura de Ortega. El abogado dijo que «ha asumido las consecuencias de lo que hace (defensor de derechos humanos)», en referencia a la persecución estatal, pero afirmó que «el régimen de Daniel Ortega ha superado todos los límites de maldad».
Sus abusos prosiguieron. En febrero de 2023, Carrión fue despojado de su nacionalidad nicaragüense. Lo confiscaron. «Fue algo difícil para mí. Sé que defender derechos humanos tiene un costo, pero esta gente ha superado todo», agrega.
El activista es el segundo nicaragüense en recibir este premio. Los Países Bajos lo entregaron, por primera vez, durante 2008. Está dotado de 15 mil euros. En 2019 el premio lo ganó la ex rea política y activista nicaraguense Victoria Obando.
La trayectoria de un incansable defensor
Carrión fundó en el exilio el Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, una ONG que buscaba defender en Costa Rica a las víctimas de la represión nicaragüense. El régimen clausuró todas las organizaciones de este tipo en 2018, entre ellas el Centro Nicaragüense de Derecho Humanos (Cenidh), donde Carrión se formó y llegó a ser el director. Una institución con gran prestigio que denunció durante décadas los abusos de derechos humanos.
«Sin haber superado nuestros duelos, lloramos. Nos juntamos», subrayó Carrión, «de ahí surgió el Colectivo Nicaragua Nunca Más».
Podría interesarle: Gonzalo Carrión: «Quiero ver caer a la dictadura de Daniel Ortega»
«En Nicaragua no queda nada. Cualquier derecho que se ejerce es oprimido. Tenemos que hacerlo desde afuera», enfatiza.

Gonzalo Carrión es graduado en Derecho. Tiene un máster en Derecho Constitucional, pero prefiere que se le reconozca como un luchador social. En su juventud fue dirigente estudiantil y alfabetizador en los años 80. Precisamente esta última experiencia lo marcó. Tenía entonces 19 años. Al observar las diferencias abismales entre el campo y la ciudad, aquel vínculo social dejó huella y luego estudió Derecho en la Universidad Centroamericana (UCA), confiscada por la dictadura en agosto de 2023. La represión ha sido el principal instrumento con que la dictadura se ha sostenido en el poder, que Ortega y su esposa Rosario Murillo ejercen desde 2007.