El prospecto Miguel Molina junto al entrenador Johnny Álvarez.

Prospecto rivense listo para firmar en enero con los Piratas de Pittsburgh

Su proyección física, sus recursos y su capacidad asimilativa tienen ilusionados a los Piratas

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Aunque nació en San José, Costa Rica, Miguel Molina se ha sentido siempre un nica. Y lo es. Sus padres son rivenses y tras una estadía en el vecino país del sur, regresaron a su hogar en la comarca Pica Pica, municipio de Potosí, Rivas, donde han vivido siempre.

Y fue justo su papá, Wilmer Molina, quien llevó a Miguel donde Johnny Álvarez, un conocido entrenador de lanzadores en Rivas para que le adiestrara a su hijo. Tres años después, el chavalo tiene un acuerdo con los Piratas de Pittsburgh y firmará en enero próximo.

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Molina es un lanzador zurdo que cumplió 16 años en agosto pasado. Mide 6’3 pies de estatura y pesa 165 libras. Lanza rectas sobre 90 millas y en su repertorio hay curva, slider y cambio de velocidad, los que sabe utilizar con mucha precisión y buen comando.

“Nosotros estamos contentos con el salto que ha dado Miguel. Su firma será el 15 de enero del próximo año como sucede con todos los jugadores elegibles del 2025 y esperamos que tenga una buena carrera y que llegue muy largo”, señala el entrenador Álvarez.

En Pica Pica, la familia de Molina está formada por su padre, Wilmer, quien trabaja como soldador en el área de la construcción. Su mamá está a cargo de todas las tareas de una ama de casa. Entre ambos han apoyado a Miguel en la búsqueda de su sueño.

El bono de la firma

Molina recibirá un bono de 40 mil dólares de los Piratas y algunos beneficios más. Fue evaluado y firmado por Domingo Moreno, el conocido coach de pitcheo del Bóer. Moreno ha trabajado desde hace varios años con la organización de Pittsburgh en el país.

“Lo que nos llamó la atención fue su proyección física, su condición de zurdo y la forma como le trabaja el brazo. Lo hemos seguido por dos años y tiene los pilares que buscamos como organización: bola rápida, pitcheos rompientes y capacidad atlética”, explica Moreno.

Después de llegar a un acuerdo para firmar, el zurdo Molina ha ido en dos ocasiones a República Dominicana. En una de ellas pasó sin problemas las pruebas antidoping y todas las evaluaciones a las que fue sometido. En los Piratas están muy ilusionados con su futuro.

“Un detalle que nos llamó la atención también es la rapidez con que asimila los conocimientos que se le transmiten y los progresos en general que muestra en su desarrollo”, agregó Moreno, quien junto a Álvarez y la familia Molina, están deseando que ya llegue enero.

Cada firma es una esperanza que se cultiva sobre la posibilidad de un nuevo big leaguer pinolero. ¿Hasta dónde llegará Molina? Solo con el tiempo lo sabremos, pero el chavalo tiene a mucha gente ilusionada. Ojalá trabaje duro y llegue largo en un camino tan sinuoso.  

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