Nasry Asfura (I) y Salvador Nasralla. Foto: MARVIN RECINOS / AFP)

Cómo sería la relación del nuevo gobierno hondureño con el régimen de Daniel Ortega

Aunque los dos últimos presidentes hondureños de distintas tendencias ideológicas se acercaron a la dictadura nicaragüense, analistas proyectan un cambio.

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Honduras ha culminado su proceso electoral con las votaciones del domingo 30 de noviembre que han marcado como los favoritos a dos candidatos de derecha; el conservador Nasry «Tito» Asfura y el centrista Salvador Nasralla.

El martes se reanudó el conteo de los votos de las presidenciales después de haber estado suspendido por 24 horas, sin embargo la competencia sigue cerrada entre Asfura y Nasralla.

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Analistas consultados por LA PRENSA aseguran que en cualquiera de los casos, la dictadura nicaragüense perderá un aliado y no mantendrá buenas relaciones con Honduras, a como sí ocurrió con la presidenta izquierdista Xiomara Castro, del Partido Libertad y Refundación; o con el exmandatario Juan Orlando Hernández. El martes el presidente de Estados Unidos Donald Trump, indultó a Hernández tras haber sido condenado a 46 años de prisión por tráfico de drogas.

«Para Nicaragua, cualquiera de los dos gobiernos que quede, va a enfriar las relaciones con Nicaragua», dijo a LA PRENSA Óscar Estrada, un abogado hondureño y periodista especializado en temas de narcotráfico y política.

Según Estrada, «la amistad de Daniel Ortega con Juan Orlando Hernandez, incluso si gana el Partido Nacional (de Nasry Asfura), no va a ser determinante porque Juan Orlando no va a contradecir la voluntad de Trump». Hernandez, correligionario de Asfura, fue presidente de Honduras entre 2014 y 2022.

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Hernández mantuvo estrecha cercanía con la dictadura nicaragüense pese a las diferencias ideológicas. En la toma de posesión de Ortega en enero de 2022, en donde el dictador se reeligió por cuarta vez de forma consecutiva en unas cuestionadas elecciones, Hernández asistió a la toma de posesión junto a Nicolás Maduro de Venezuela; Miguel Díaz-Canel, de Cuba, y de un puñado de representantes de países aliados, entre ellos Rusia y China.

Juan Orlando Hernández y Daniel Ortega

El endoso de Trump

Pero ahora Estados Unidos ha entrado en lleno en las elecciones hondureñas. El gobierno del presidente Trump endosó en su red social Truth Social a Asfura y prometió apoyar a su mandato. En tanto acusó a Nasralla de solo fingir ser anticomunista con el objetivo de dividir los votos.

Manuel Orozco, economista y analista político nicaragüense de Diálogo Interamericano cree que hay razones firmes por las cuales ninguno de los actuales candidatos tengan muy buena relación con Managua.

«Los vínculos entre partidos y elites hondureñas eran predominantemente con las redes de Daniel Ortega, de la que Rosario Murillo dependía. Esas redes han desaparecido porque todo el andamiaje de Daniel Ortega ha desaparecido, especialmente en el marco internacional», subrayó Orozco.

Murillo, hoy autollamada «copresidenta» tras una reforma constitucional, ha perseguido a figuras históricas del sandinismo e impuesto a sus leales. Entre las figuras caídas en desgracia está Bayardo Arce, uno de los Comandantes de la Revolución Sandinista.

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«Las relaciones de partido son mínimas y poco afín a estas alturas de la situación geopolítica regional», valora Orozco.

Otro punto que a su criterio toma un rol importante es que los contactos que existían con el gobierno de Juan Orlando Hernández «no quieren mantener vínculos con Nicaragua. Y los liberales le tienen distancia a Rosario Murillo por ser un partido afín y amigo de Libertad y Refundación (LIBRE)», que es el partido de la actual presidenta saliente Xiomara Castro.

De cualquier forma, el futuro presidente de Honduras, cambiará por mucho su relación con Managua, una relación muy cercana con Castro por apoyar a su esposo Manuel Zelaya tras el golpe de Estado de 2009.

Con un poco más del 69,2% de las actas escrutadas, Nasralla, alcanza 882,973 votos (40,16%), mientras que Asfura —respaldado en la recta final por el presidente estadounidense Donald Trump— suma 872,722 (39,69%).

«Este contexto está revestido por la estrategia geopolítica de Estados Unidos, ningún partido irá en contra de lo que planea Washington. Todos tienen que de alguna forma seguir los lineamiento que vienen del departamento de Estado sin poner mucho pero», concluyó Estrada.

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