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Esta mañana de 30 de noviembre de 2025 dejó una imagen inequívoca; largas filas antes de la apertura oficial de las urnas. El país afrontaba una de sus elecciones más tensas en décadas, pero el comportamiento ciudadano ofreció un contraste importante de orden, paciencia y participación desde el amanecer.
La afluencia temprana respondió al llamado del Consejo Nacional Electoral (CNE) a acudir desde la apertura. A las 7:00 a.m, las Juntas Receptoras abrieron sus puertas según lo estipulado. La presidenta del organismo, Ana Paola Hall, reiteró que la participación masiva era clave para evitar manipulaciones. Hall también pidió cautela a medios y ciudadanos expresando que “los únicos resultados válidos serían los que emitiera el CNE”. El mensaje buscaba contener la proliferación de cifras especulativas, comunes en los procesos anteriores y fuente de conflictos postelectorales.
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La sombra de la sospecha
La inauguración de la jornada estuvo marcada por la ausencia de la consejera Cossette López Osorio. Según denunció por la mañana, recibió amenazas que le impidieron asistir al acto oficial. El hecho acentuó las tensiones internas del órgano electoral. López ya había alertado, meses antes, sobre presiones contra Hall. Su inasistencia ratificó las sospechas sobre la fragilidad institucional del proceso. Aun así, el CNE mantuvo su protocolo de apertura puntual, vigilancia del material y uso obligatorio del sistema biométrico.
La distribución previa de las maletas electorales fue, según Hall, un “hecho histórico”, logrado tras semanas de negociaciones. La presidenta subrayó que el cumplimiento de los plazos logísticos demostraba la capacidad del organismo para organizar un proceso transparente.
Retrasos y una ciudadanía paciente
En las primeras horas, surgieron reportes sobre problemas técnicos. El sistema biométrico, diseñado para verificar la identidad del votante, operó con lentitud en algunos centros. Eso provocó demoras en la atención y apertura en diversas localidades. Carlos Hernández, de la Asociación por una Sociedad Más Justa (ASJ), confirmó los retrasos, aunque aclaró que no afectaban el desarrollo general de la jornada. La tecnología, vital para evitar suplantaciones, volvió a ser cuestionada por su desempeño irregular.
Pese a las fallas, el flujo de votantes no se detuvo. En zonas urbanas y rurales se observó orden. La presencia militar, visible en muchos recintos bajo estado de excepción, generó críticas entre sectores que cuestionaban su influencia en un proceso civil. A media mañana, los datos preliminares del CNE y de medios locales estimaron que cerca de 1,5 millones de personas ya habían votado. Con un padrón de 6,5 millones, la participación apuntaba a superar las expectativas.
Votos de líderes entre vítores y protestas
El paso de figuras políticas por los centros de votación concentró la atención. Rixi Moncada, Nasry Asfura y Salvador Nasralla, principales aspirantes presidenciales, ejercieron su derecho con mensajes de aliento. Nasralla llamó a “hacer valer la voz ciudadana” y subrayó el voto como “deber democrático”. Pero no todos los políticos fueron bien recibidos. En San Pedro Sula, Luis Redondo Guifarro, presidente del Congreso Nacional, fue increpado por ciudadanos cuando llegó a su centro. Gritos y reclamos lo instaron a marcharse, reflejando el desgaste de su imagen pública.
Redondo ha sido señalado por su rol en la debilitación de instituciones claves del Estado. Su presencia en la jornada evidenció el nivel de rechazo que algunos actores políticos enfrentan, aún en contextos donde la norma debería ser el respeto a la participación.
Votante hondureño con múltiples decisiones
El sistema electoral hondureño combina procedimientos simples con mecanismos complejos. Para la presidencia y alcaldías, el votante marca una sola casilla. Pero en el Congreso se aplica el voto preferencial en listas abiertas, lo que permite escoger candidatos de diferentes partidos. Cada departamento tiene un número determinado de escaños, y el votante puede marcar hasta esa cantidad. Las selecciones pueden estar concentradas en un solo partido o repartidas entre varios. Si se excede el número, la papeleta legislativa se anula.
Este diseño permite a la ciudadanía premiar o castigar a las personas más que a las estructuras partidarias. A su vez, favorece la diversidad en el Congreso, donde llegan diputados electos por mérito individual, no necesariamente por el arrastre del partido. Para muchos electores, esta flexibilidad permite equilibrar sus preferencias; respaldar una fórmula presidencial, un alcalde distinto y candidatos legislativos con trayectorias específicas, aunque pertenezcan a fuerzas rivales. Además, la ley electoral permite que los ciudadanos presencie el conteo de votos a una distancia mínima de cuatro metros de la mesa en la Junta Receptora de votos, incluso tomando videos y fotografías.
Una jornada sin sobresaltos mayores
Durante la tarde, la participación se mantuvo estable. A pesar de algunos reportes sobre problemas con credenciales en zonas del occidente, el orden prevaleció. No se registraron incidentes graves ni interrupciones masivas del proceso. A las 6:00 p.m, se cerraron los centros de votación. De inmediato comenzó el escrutinio en cada Junta Receptora. Las actas deberán ser digitalizadas y enviadas al centro nacional para su consolidación.
Según la normativa, el CNE estima divulgar los primeros resultados preliminares entre las 20:00 y las 21:00. La precisión de esa proyección dependerá del ritmo de transmisión y validación de actas desde los distintos departamentos. Las estimaciones al cierre situaban la participación en cerca de cuatro millones de votos emitidos. Si se confirma, será una de las tasas más altas de los procesos recientes, un indicador del compromiso ciudadano en medio de un contexto político convulso.