Los monstruos y la humanidad

Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

¿Quién dice que la tele no educa? No estoy diciendo que sustituya a la educación formal o las valiosas lecciones que recibimos en el hogar. Pero sí hay cosas que nos hacen reflexionar y pensar en lo importante. En medio de una generación con una atención que debe ser capturada en 8 segundos es importante hablar de producciones cinematográficas, de series que nos dejan lecciones, que nos hagan hacer un alto, pausar la cinta y por qué no, hasta repetirla.  

Esta vez no hablaré de películas de Disney, recientemente miré Frankenstein, dirigida por Guillermo del Toro. El tipo, según me cuentan, financió la producción porque él quería hacer una película basada en el libro de Mary Shelley. 

Así que sin más preámbulo vamos a cosas que uno aprende, sin hacer spóiler. No eres las piezas, la carne, los huesos, la sangre que circula por tus venas, eres lo que haces con ello. Me encanta la escena donde “la criatura” conoce a un anciano y este le explica “eres mi amigo”, ante el relato de cómo fue creado y el cuestionamiento de quién es él.  

Otra de las lecciones que repasé es la de la muerte como un regalo. Recuerdo de adolescente cuando miré Buffy, la cazavampiros, que hay un final de temporada que termina con el sacrificio de la protagonista y el cumplimiento de la profecía de que la muerte era su regalo. Pues bien, la criatura reclama justamente que la muerte es un regalo que le fue negado, por todas las cosas que le pasan y por su capacidad de curar heridas.  

Al terminar su versión de la historia, el Víctor Frankenstein le dice que es un milagro que aprendiera a hablar y la criatura le dice que el milagro sería que él aprendiera a escuchar y es que claro, Guillermo del Todo va dando pistas de quién es el verdadero monstruo en la película.  

Y bueno quizá una lección de cierre para Víctor es cuando le dice “el arrepentimiento me consume y ahora acepto mi vida como lo que fue”. Cuántos de nosotros podemos aceptar lo malo que hicimos.  

Esta frase sigue de una respuesta que me recuerda otra característica de la humanidad, el temor a las consecuencias de lo que hacemos. La criatura le dice “nadie me va a castigar ni absolver”.  

¿Somos monstruos o somos humanos? Pedimos perdón hasta el final o aceptamos lo que le recomienda el Creador, “vive, qué otra opción tienes”. Y finalmente le da un regalo, algo que no estoy segura esté en el libro, le dio un nombre, pero primero le pide que lo use para perdonarlo.  

Hay personas que en la vida nos lastiman, demasiado y sin razón en algunas ocasiones, los queremos ver como monstruos, pero si no tenemos la capacidad de perdonar debemos tener cuidado de perder la humanidad.  

Espero logren ver la película y encuentren más lecciones que estas que rápidamente extraje para compartirles y como comunicadora les dejo la que yo considero es más fundamental para mí: “Toda historia tiene dos caras” y si nosotros queremos escuchar solo una podemos colocar etiquetas como la de monstruo o criatura de forma equivocada.  

Seamos como el capitán del barco que acepta escuchar las dos caras de la moneda, como la criatura que aprendió a hablar para expresar lo que realmente sentía, mucho cuidado con esas narrativas únicas que nos quieren vender y no perdamos la humanidad.  

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación 

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí