El socialismo se desmorona, pero quiere más gasolina, ahora es México 

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Las cuentas ya no cuadran, las canciones de retórica guerrillera ya no suenan como antes, los argentinos votan a favor de un rocanrolero presidente promotor del gobiernos limitados llamado Javier Milei, derechista hasta las cachas y la paciencia que cada vez pide el dictadorzuelo peón de los Castro, Miguel Díaz-Canel (can él) a los hambrientos  zombis cubanos, a esos pobres cadáveres vivientes  que superan cualquier videoclip de Michael Jackson y sus terroríficos actores,  ya están por reventarle las cacerolas en su cara cuando este lo único que sabe decirles es  que tengan «paciencia y tolerancia», en espera de que «la revolución» les lance  un mendrugo de pan. 

Ahora el último grito de la moda marxista cultural es la presidenta de México, Claudia Sheimbaum, cantando cero combate al narcotráfico —palabras textuales—, y matando este a políticos honestos, migrantes, personas vulnerables, periodistas y alcaldes como a Carlos Manzo de Uruapan, después que él en reiteradas ocasiones,  le dijo a ella  que su vida corría peligro y que lo ayudara, hasta que los narcos lo mataron. 

Así son todos ellos, estafadores de pueblos y almas y aún así, como la frenética y metafórica canción del reguetonero Daddy Yankee, Gasolina, clamando más fiesta, dinero, poder y parranda, ellos, los «socialistas del siglo XXI» que quieren seguir desvalijando a los pueblos que someten a sus designios de miseria y muerte.  Y aunque la fiesta se les está acabando, la narrativa de sus descerebradas y corruptas cabezas pretenden no entenderlo. 

Así, vemos a una dictadura como la de Daniel Ortega acabando con Nicaragua y por si esto fuera poco, amenazando con realizar confiscaciones masivas  a  ciudadanos estadounidenses, lo que ya ha hecho con muchos nicaragüenses, emulando, como en los tiempones de su primer desgobierno en los años 80. De esto hay mucho más, y qué decir de la entrega, venta o donación del patrimonio nacional a China a través de la dinastía reinante integrada sobre todo por sus hijos, quienes ya se desplazan por el mundo entero en representación del Estado de Nicaragua, como si fuesen parte de una institucionalidad verdadera que los mandatara para tales fines. 

O bien, a un Nicolás Maduro empecinado hasta en vender su alma al diablo si es necesario, con tal de seguir en el poder, sabiendo que sabe que todo el mundo sabe que se robó descaradamente las elecciones de 2024, que para nadie es un secreto que es el rey del Cártel de los Soles, que ha buscado y sigue buscando tretas para negociar una argucia que lo siga sosteniendo en el Palacio de Miraflores, negociando su vil conciencia al igual que algunos de su séquito lo están haciendo con él. A fin de cuentas ellos también han vivido del autocanibalismo para seguirse sosteniendo. Pregúntenle a Fidel. 

La tinta es poca, aunque sea virtual, para describir tanta infamia. Pero la realidad salta más que un pez fuera del agua si se trata de narrar las desgracias que el comunismo o como se llame ha traído al mundo. Por eso, y viéndolo como una política de vida y una salvación humana, hay que salir de todos esos regímenes antes que ellos salgan de nosotros. Por eso es trascendental la liberación que Estados Unidos está implementando en el Mar Caribe frente a las costas de Venezuela, la que por cierto, le ha quitado el sueño a Maduro viendo que la tempestad, si no se va por las buenas, lo atrapará en cualquier momento. No sería malo otro desembarco de esa naturaleza frente a las playas de México, de Colombia, de Centroamérica y de donde provenga o circule la droga y su crimen organizado. 

La revista mexicana Letras Libres trae en su última edición una oportuna entrevista con el periodista y escritor Héctor de Mauleón, quien hace una radiografía certera sobre el desacierto del gobierno del partido  Morena que preside Claudia Sheimbaum, la nueva socorrista de Cuba, enemiga de la derecha y amiga de delincuentes políticos fallidos como Gustavo Petro, Díaz Canel y otros, quien define en palabras claras los graves casos en los que ella utiliza los tribunales para ejercer la censura periodística, su autoritarismo, su propaganda errática pero servil y muchas cosas más, frente a la inclemencia de una sociedad que sorda y muda se desvanece ante tanta  desfachatez e ineptitud. 

“Eso es lo que ahora estamos presenciando. Si quitan la escalera no se puede llamar de otro modo más que dictadura. Estamos inaugurando una nueva forma de dictadura, que tal vez es como todas las demás. Llegó envuelta en ropajes democráticos y todavía sigue hablando el lenguaje de la democracia, mientras en los hechos lo que está expresando es un autoritarismo sin límites”, así lo dice Héctor de Mauleón.  

En otras palabras, coincide con el reguetonero Daddy Yankee al poner también en evidencia que ella, como todos sus compinches, quieren más gasolina, pero no para divertirse metafóricamente, sino para coronar y seguir coronando sus dictaduras, sus socialismos fracasados.   

El autor es escritor y periodista nicaragüense exiliado en Estados Unidos. Columnista internacional y fundador del Partido liberal conservador clásico Organización Política Accionaria (OPA) 

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