CHINELA MADRE

El imaginario popular asocia la chinela Rolter al control disciplinario de las madres. LA PRENSA/IMAGEN GENERADA POR IA

Las chinelas más famosas de Nicaragua cumplen 70 años de historia

Terremotos, guerras, dictaduras, incendios, crisis económica y la leyenda de Rolter todavía sobrevive al mercado y al tiempo

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En el vasto e infinito océano de internet, las referencias a las chinelas Rolter de manufactura nicaragüense están ligadas a historia, tradición, nostalgia y con la irrupción de las redes sociales en los últimos años, a memes y humor.

Uno de tales chascarrillos la asocia a la identidad nicaragüense: “Si nunca usaste una de estas (chinelas), no sos nica”.

Y otro meme, más cruel, la identifica como símbolo de crianza familiar a la vieja usanza: “Dicen que una de estas (chinelas) en las manos correctas (en las manos de una señora con delantal), impuso más disciplina y orden que 100 maestros”.

Las referencias y ocurrencias sobre tal marca no son para menos: por 70 años los productos de calzado Rolter han estado presentes en el mercado nicaragüense y han sobrevivido a la turbulenta y trágica historia del país desde mediados del siglo XX.

El origen de la chancleta

La empresa Rolter ostenta en su nombre de marca, las siglas de su inventor: Róger Lacayo Terán, empresario que fundó la fábrica en 1955 en la vieja Managua que destruyó el terremoto de 1972.

Sus hijos, quienes continuaron con el legado de su padre al morir este en 1975, contaron a LA PRENSA en el 20 aniversario de la fábrica, que la humilde chinela de gancho, de hule y aspecto tosco, en realidad era el producto menos promocionado de la línea de calzados de la marca Rolter.

La industria producía calzado deportivo, escolar, botas de trabajo y zapatillas que combinaban materiales sintéticos, cuero, lona y suelas de hule fabricadas en la planta de Rolter en Managua.

En ese momento, la empresa contó con una línea de casi 37 modelos de calzado, la mayoría con suela de hule. Incluso desarrollaron una línea de zapatos más elegante con suela de vaqueta y botas de hule para obreros y zapatos impermeables para niños.

Después del terremoto de 1972 que destruyó Managua, la fábrica Rolter se trasladó a Carretera Norte, donde su edificio se quemó en 2012. LA PRENSA/ARCHIVO.

Sin embargo, la demanda del mercado fue marcando la pauta hacia las chinelas de hule a tal grado que, con los años, la fábrica se dedicó casi en un ciento por ciento a producir las sandalias en variedad de estilos, colores y diseños.

En 2015, cuando la marca cumplió 60 años, el entonces gerente general de la empresa, Juan Paulo Lacayo, contó el origen de su idea.

“Mi papá, en sus tiempos de juventud, tuvo una experiencia de trabajo en la que le tocaba remendar zapatos con suela de vaqueta, hecha de cuero comprimido, el cual se pone duro y al utilizarlo el calzado se va desgastando, sobre todo en la parte donde se hace mayor flexión”, dijo entonces a LA PRENSA.

“De ahí mi papá comenzó a averiguar cómo arreglar ese problema y mejorar la calidad, se enfocó mucho en el hule, comenzando a importar suelas de este material, hasta que desarrolló el negocio de fabricación de hule”, narró.

Lea además: Llamas devoran fábrica Rolter – La Prensa

De California a Managua

El historiador, escritor y bloguero Orlando Ortega Reyes, en su blog Los Hijos de Septiembre, le siguió la pista a la idea primogénita de las chinelas de hule Rolter en Nicaragua y las halló en Estados Unidos, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Según su investigación, tras el final de la Segunda Guerra Mundial, ya redefinida la industria de Estados Unidos a fabricar calzado de uso civil y no militar, “se fue ampliando el uso de sandalias al estilo de las orientales, que no tenían sujetador en la parte del talón y empezaron a elaborarse con hule, hasta encontrar la mezcla adecuada entre el diseño y la calidad del hule, de tal forma que no produjeran ampollas a quienes las usaban”.

Ortega Reyes encontró que en la costa oeste de Estados Unidos, a donde viajó en su juventud don Róger Lacayo Terán, las sandalias de goma encontraron una gran demanda “pues armonizaban con el estilo de vida desenfadado de California y la ebullición de sus playas con la naciente fiebre del surfing”.

“Estas sandalias se empezaron a conocer como flip-flop, debido al sonido onomatopéyico que producían las chinelas, con el talón completamente descubierto, contra la planta del pie”, escribió.

Con esa idea en mente, Lacayo Terán lanzó sus chinelas en 1955, pero fue hasta en los años 60 que se popularizó su uso.

Desde 1977 hasta julio de 1979, Rolter colocó la publicidad de su marca en el cerro Motastepe, el cual era visible en Managua desde Carretera Sur. LA PRENSA/ARCHIVO. Imagen restaurada con IA.

En su blog, escrito en 2014, relató que en Nicaragua las chinelas de gancho de hule tuvieron una gran acogida, primero por el precio, pues un par costaba alrededor de US$1.15 y segundo, por ser ideales para el uso en el interior de las casas, en especial en el baño, pues los otros materiales de las chinelas clásicas, cuero sobre todo, se arruinaban con la humedad.

“Muy pronto, las chinelas de gancho se convirtieron en un elemento de rigor en el ajuar de muchos hogares nicaragüenses”, relató.

Y también encontró, quizás sin quererlo por entonces, la sustancia que dio origen a los memes que simbolizan las chanclas como “objeto disciplinario”.

“Las amas de casa encontraron en esta prenda un instrumento muy útil, además de hacer cómodo el tránsito en el hogar mientras realizaban sus menesteres, servía para matar toda suerte de animales nocivos y en una época en donde no estaba ni mal visto ni penalizado el disciplinar a los niños, era un elemento útil para propinar una buena tunda”, escribió el autor, quien murió de covid-19 en 2020.

En 2012 la fábrica Rolter se quemó, pero lejos de acabar la marca, la catapultó a una renovación de diseño y estilo. LA PRENSA/ARCHIVO

Como el ave fénix

El mito de que las chinelas Rolter son “eternas”, se vincula directamente con la historia de la fábrica: desastre tras desastre han logrado volver al mercado.

La primera tragedia ocurrió en 1972, con el terremoto de Managua que destruyó la capital.

La empresa quedó destruida y sus tiendas y bodegas fueron saqueadas entre el caos.

Rolter se reconstruyó de cero en Carretera Norte y logró retomar su producción, a tal grado que para 1975, tras la muerte del fundador, la empresa ya había recuperado la capacidad productiva previa al desastre.

Lea también: Esas marcas muy nicas – La Prensa

Se volvió tan pujante su promoción y publicidad, que el nombre de la marca estuvo visible en el cerro Motastepe de 1977 a 1979, hasta que los sandinistas derrocaron a Somoza y quitaron la marca para poner sus siglas de desgracia y terror: FSLN.

Aquí comenzó la otra etapa de desagracia para la empresa: debido a la guerra y a las sanciones de Estados Unidos a la dictadura militar sandinista, la empresa operó a limitada capacidad en los años ochenta y para 1990 era casi una ruina tras una década de sandinismo.

Pero la familia retomó las operaciones y logró volver al mercado, ya con otras marcas en competencia, como las chinelas de Sandak y Adoc, más otras costarricenses, guatemaltecas y mexicanas.

“En esa época difícil, en la que el país entero estaba económicamente mal, la chinela fue tomando un protagonismo cada vez mayor”, dijo a LA PRENSA en 2015 el entonces gerente general de la empresa, Juan Paulo Lacayo.

Fachada de la fábrica Rolter, que cumplió 70 años en 2025, ratificando el mito de «chinela eterna». LA PRENSA/ARCHIVO.

En ese entonces, Rolter cumplió 60 años y apenas tres años antes, un incendió había acabado con la empresa.

Tras esa nueva tragedia, la marca se renovó y la humilde chinela de gancho se relanzó como “Supercool”, con un pegajoso jingle de la popular banda La Cuneta Son Machine que promocionaban la nueva variedad de estilos de sandalias.

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De acuerdo con la información de la época, la fábrica logró recuperar su capacidad de producir entre 150,000 y 360,000 pares de sandalias por mes.

Para este reportaje, LA PRENSA no logró contactar a los gerentes de la fábrica en Managua.

Sin embargo, sí confirmamos que tanto el humilde modelo original de Rolter como su nueva línea de sandalias, siguen vendiéndose en tiendas y mercados, a la vez que se ofrece en tiendas de Guatemala, Costa Rica y El Salvador.

Uno de los memes y bromas favoritas es que las chinelas Rolter se vuelven el regalo favorito en el Día del Padre en Nicaragua. LA PRENSA/ARCHIVO. Imagen restaurada con IA.

Personalidades y tendencias

Han contribuido a la leyenda de las chinelas algunas personalidades nicaragüenses que las usaron en sus tiempos de ascenso a la gloria.

Por ejemplo, los dos máximos exponentes del boxeo nicaragüense como Alexis Argüello en los 70 y Román González en la década del 2000, salen en fotos con sus chinelas Rolter.

Sin embargo, de acuerdo con el blog del historiador Ortega Reyes, uno de los méritos de Rolter, aparte de haber sido pionera de las chinelas de gancho en Centroamérica, fue el de haberse colado “como parte de la identidad socioeconómica y cultural del nicaragüense”.

“Es innegable que la chinela de gancho ha sido un elemento omnipresente en la vida de los nicaragüenses en los últimos sesenta años y su influencia en la vida de muchos conciudadanos es mayor de lo que se piensa”, dijo.

Por otra parte, a lo largo de los años esta prenda ha adquirido un sinfín de connotaciones en las redes sociales, siendo una de ellas, quizás la más popular, aquella que la simboliza como objeto disciplinario en manos de las progenitores nicaragüenses. 

La Prensa Domingo Nicaragua Rolter archivo

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COMENTARIOS

  1. Freddy Larios
    Hace 10 meses

    Es correcto.

  2. Freddy Larios
    Hace 10 meses

    Es correcto.

  3. Hace 10 meses

    Cuatro medidas para conducir a la disciplina y evitar el desorden son las siguientes: La faja, la chinela Rolter, la multa y finalmente la carcel.

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