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Una de las cosas del ser humano que siempre me va a sorprender es lo rápido que una mentira o una idea equivocada se convierte en una afirmación colectiva, no quiero decir que se vuelve una verdad y espero explicar el porqué. Una de las frases de los abuelos que me gusta es “la ignorancia es atrevida” y me ayuda a entender el discurso de odio de un tipo en el sitio Costa Rica sin restricciones y abusos de Facebook.
Para resumirles varios minutos de ofensas y groserías lo que critica es la demanda de protección de los nicaragüenses refugiados en Costa Rica, que el país ya no debería ser refugio para este tipo de personas y que justamente por eso el gobierno rechaza las solicitudes de los nicas.
Con ira afirma que “en Costa Rica no queremos delincuentes” y asegura que los nicaragüenses van a vacacionar a su tierra siendo refugiados. Y de todas las groserías creo que la que me impacta más es que llamara “idiota” a Roberto Samcam (q.e.p.d.), asesinado en suelo tico. Señalando “nos traen” células de ese “narco estado”.
Ahora vamos con lo que no se volvió tan viral como este señor. Unos videos de unos jóvenes costarricenses que indican que los migrantes en general aportan entre el 12 por ciento y el 13 por ciento del Producto Interno Bruto del país y en el caso de separar a los nicaragüenses rasca o alcanza a ser una contribución del 7 por ciento.
Entonces respondiendo al discurso de odio “no queremos a ese tipo de gente”, es gente que aporta al desarrollo del país que los recibe y no quiero calcular lo que aportan a la Caja Costarricense del Seguro Social, pero si el seguro “voluntario” que se les exige para su documento de identidad de extranjeros es de al menos cincuenta dólares, creo, si el cálculo no me falla, que cada mes medio millón de dólares ingresan a esa institución de las bolsas nicas.
Conversando con nicas en el exilio sacamos la conclusión que una de las cosas más difíciles de abandonarlo todo es el tema de la casa que dejas, la cual o es de familiares o es con mucho esfuerzo propia o por la que pagas unos doscientos dólares. En Costa Rica, un apartamento pequeño donde das dos pasos y llegaste al baño, la cocina o la salida, no quiero comparar, pero imaginen la celda de castigo de los presos políticos y pónganle un poco de espacio más, eso puedo costar unos quinientos dólares y los arrendadores son costarricenses.
Podemos hablar de las células, esas no las llevan los exiliados, las manda el régimen según el mismo video y entonces dónde está la responsabilidad de Costa Rica y la queja de gobierno a gobierno que el sentido común nos dice debería de ocurrir. Bueno como dice una amiga “el sentido común es el menos común de los sentidos”.
Abordemos rápidamente el tema de las “vacaciones”. En los comentarios alguien decía tengo una “empleada”, palabra que de principio me choca, que es nicaragüense, tiene ese carnet de refugio y va a Nicaragua. El carnet en cuestión dice categoría especial y aquí entran hasta los migrantes económicos, no solo los refugiados. El refugiado no regresa a Nicaragua por miedo y debe probar ese miedo para que le aprueben su solicitud.
Tristemente el caballero del video no maneja cifras de las cancelaciones y aprobaciones de refugio. En un artículo de la Voz de América leí que desde 2018 solamente el 4 por ciento de las solicitudes de refugio se han aprobado y hay muchas críticas sobre el poco personal que tiene migración para atender miles de solicitudes.
Espero si ya vieron el video no se quedarán con esas ideas erróneas, que si no lo han visto y tienen curiosidad vean lo inhumano que es la xenofobia y que así como yo tengan la curiosidad de conocer “a ese tipo de personas” antes de generalizar y decir “no los queremos”.
La generalización es peligrosa y mucho ojo con tildar de delincuentes a un grupo. Aún recuerdo en las protestas de 2018 a un mar de gente gritando “eran estudiantes, no eran delincuentes”. Aprovecho este espacio para ese grito silencioso de “son refugiados, no delincuentes».
La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.