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Después de tres años de posponer el inicio de las operaciones de la planta que construyó en Puerto Sandino parece que la estadounidense New Fortress Energy engavetó el proyecto de generar energía con gas natural en Nicaragua. Su más reciente informe no hace referencia a esa planta, ni a sus avances, como ocurría en años anteriores. Sólo dice que cuando comience a funcionar generará ganancias. Ahora, los esfuerzos de la empresa están centrados en que sus acciones recuperen terreno en Wall Street y en superar la crisis que le generaron sus deudas y la obligaron a vender sus activos en Jamaica.
Según sus reportes de resultados, New Fortress Energy cerró el primer trimestre de 2025 con una pérdida neta acumulada de 197 millones de dólares. Mientras que al cierre de junio la pérdida neta acumulada se elevó a 557 millones de dólares. Además, en el segundo trimestre la empresa también reportó «deterioros significativos no monetarios de activos»; pero anunció una ganancia de 473 millones de dólares por la venta de su planta y operaciones en Jamaica, que concretó en mayo.
A criterio de un especialista del sector, que solicita anonimato, no sería raro que la empresa New Fortress Energy haya perdido interés en la Planta de Puerto Sandino con la que tenían previsto generar 300 megavatios de energía con gas natural. Ya que está enfocada en resolver los problemas graves de liquidez que enfrenta, por sus altas deudas y bajo flujo de ingresos.
«No creo que eso arranque pronto… Incluso es posible que tengan esa planta en venta, ya que ellos no se dedican tanto a la generación eléctrica, sino a la distribución del gas natural», sostiene el especialista.
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New Fortress Energy no menciona a Nicaragua
Efectivamente, el informe de resultados del segundo trimestre del 2025 que New Fortress Energy le entregó a sus inversionistas en septiembre, apenas le dedica una mención al proyecto de Nicaragua. «Esperamos que nuestras ganancias básicas aumenten a medida que avanzamos en nuestros desarrollos en Brasil, Nicaragua y que expansiones en Puerto Rico entren en línea».
Este es el mismo mensaje que incluyó el reporte de resultados del primer trimestre de este año, y que publicaron en mayo.
Pero a diferencia de lo que ocurre con Nicaragua que sólo cuenta con esa mención, ambos reportes incluyen amplias explicaciones de lo que están haciendo tanto en Brasil como en Puerto Rico. Incluso, en el caso de Puerto Rico detalla las negociaciones para un acuerdo de venta de gas natural a largo plazo para abastecer a toda la isla.
Según reportes periodísticos New Fortress Energy (NFE) firmó recientemente un contrato por 4,000 millones de dólares con el Gobierno de Puerto Rico para abastecer de gas a la isla durante siete años. Dicha firma elevó en casi 50 por ciento el valor de sus acciones que se acercaron a los 3 dólares.
Problemas en Puerto Rico y en Wall Street
Sin embargo, el acuerdo ha provocado polémica porque el Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA, por sus siglas en inglés), asegura que la isla pagará por el gas un precio más alto del que pagan Estados Unidos y Europa; y que incluso, mucho del gas que pagarán no lo necesitan. Además, los buques que llevan el gas están enfrentando problemas de logística para ingresar a la isla. En medio de la polémica las acciones volvieron a bajar y se mantienen en el rango de los 2 dólares.
La crisis financiera que enfrenta New Fortress Energy provocó incluso que en desde mayo el Departamento de Calificaciones del Mercado de Valores de Nasdaq le emitiera un aviso de no cumplimiento y que le diera un plazo para presentar el informe financiero que le faltaba.
Los especialistas no dudan que en medio de los múltiples problemas que enfrenta la empresa esté buscando un comprador para su planta de gas de Puerto Sandino. Eso le permitiría recuperar capital para pagar deudas pendientes y enfocarse en negocios más rentables y sobre todo su actividad principal que es el abastecimiento de gas natural, y no de generación de energía como contempla el proyecto que la trajo a Nicaragua en medio de una grave crisis.
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La oferta de generar con gas natural
En 2020, mientras Nicaragua estaba sumida en plena crisis sociopolítica, New Fortress Energy LLC anunció que invertiría 700 millones de dólares para construir en Puerto Sandino una planta que generaría con gas natural 300 megavatios de energía.
Dicha inversión llegó mientras el país estaba sumido en una grave crisis sociopolítica que el régimen Ortega Murillo aplacó con una escalada represiva que provocó el retiro de inversionistas, y de gran parte de los organismos financieros internacionales y donantes.
El inicio de operaciones del complejo energético que New Fortress Energy LLC que se construyó en Puerto Sandino se postergó por primera vez en 2021, cuando Estados Unidos sancionó a varios funcionarios del sector eléctrico.
Sin embargo, los especialistas del sector aseguraron que el retraso no lo provocaron las sanciones, sino la volatilidad del precio del gas natural provocado por la pandemia de covid-19 y que a principios de 2022 la invasión de Rusia a Ucrania elevó el precio del gas natural a niveles históricos, tan altos que pusieron en duda que para el país fuese atractivo comprar energía generada con gas natural.
¿Nicaragua ya no apuesta por el gas natural?
Ni en ese momento ni en los años siguientes, hubo una excusa oficial por la postergación del inicio de las operaciones. Por el contrario, en enero de 2023 firmaron un contrato de compra-venta de energía con la distribuidora Disnorte-Dissur, del que no se conocieron detalles. Y en septiembre de ese mismo año, a través de su subsidiaria local, NFE Nicaragua Development Partners LLC, sucursal Nicaragua, oficializaron la licencia para operar que les entregó el Ministerio de Energía y Minas (MEM).
Desde la firma del contrato y oficialización de la licencia de operaciones que se realizaron hace casi dos años, las autoridades nicaragüenses del sector energético nunca se han referido a los retrasos ni al futuro del proyecto, que en su momento se presentó como un gran logro.
El régimen le ofreció una gran acogida, ya que la empresa estadounidense llegó con una inversión de 700 millones de dólares, en un momento en que otros inversionistas se retiraban. Especialmente por temor a las sanciones que Estados Unidos impuso en respuesta a las graves violaciones a los derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad, que según organismos internacionales de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de la Organización de Naciones Unidas (ONU), cometió el régimen Ortega Murillo para poner fin a las protestas sociales de 2018.