Edgar Martínez está en el Salón de la Fama de las Grandes Ligas en Cooperstown.

Edgar Martínez, el legendario bateador de los Marineros de Seattle, habla con LA PRENSA

Martínez trabaja ahora como entrenador de estos pujantes Marineros que han vuelto a ganar la cima del Oeste de la Liga Americana

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Cuando los Marineros de Seattle ganaron por última vez la División Oeste de la Liga Americana en 2001, Edgar Martínez estaba en la alineación. Fue la temporada en la que el equipo conducido por Lou Piniella estableció el récord de 116 victorias, venció a Cleveland en la Serie Divisional y cayó ante los Yanquis en la batalla por el gallardete de liga.

Martínez también estuvo en 1995, cuando un plantel que reunía a Ken Griffey Jr., Tino Martínez y Jay Buhner, además de Randy Johnson, entre otros, avanzó hasta la Serie de Campeonato tras dejar en el camino a los Yanquis en la batalla divisional, gracias al famoso doble de Edgar, uno de los batazos más recordados en la historia de la franquicia.   

Este miércoles, cuando 24 años después los Marineros vuelven a imponerse en el sector Oeste del Joven Circuito, ahí está Martínez, pero ahora como entrenador de bateo. En parte, eso nos explica por qué la historia del equipo de Seattle no se puede contar sin la presencia del otrora estelar bateador boricua, convertido ahora en leyenda viviente.

Martínez es considerado uno de los mejores bateadores puros que ha tenido el beisbol. Bateó para .312 en una carrera de 18 años, diez de ellos sobre .300 de average, con dos títulos de bateo (.343 en 1992 y .356 en 1995), siete Juegos de Estrellas, seis Bates de Plata, 309 jonrones, 1,261 remolques y miembro del Salón de la Fama desde 2019.

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“Cuando reviso mi carrera siento mucho gratitud por lo que pude conseguir, no fue una tarea muy fácil, pero cuando se trabaja duro y con enfoque en lo que se desea, se pueden alcanzar las metas”, explica Martínez, firmado relativamente tarde (19 años) antes de pasar seis años en las Menores y con un problema de estrabismo en su ojo derecho.

Su ojo derecho no coordinaba bien, era muy lento y debió realizar muchos ejercicios para lograr que ambos trabajaran de forma sincronizada. Además, tampoco era considerado gran prospecto, pero cada dificultad lo llevó a trabajar más duro y con el tiempo se volvió muy meticuloso en su preparación hasta convertirse en una súper estrella.

“A veces hay jugadores con un talento extraordinario, a otros nos toca trabajar un poco más, pero siempre se puede salir adelante si hay disciplina y dedicación. Yo me di cuenta de que no tenía el poder de un jonronero, pero trabajé mi swing para batear hacia la banda contraria o tratar de irme hacia los huecos del terreno y eso me funcionó”, señala.

Martínez reconoce el gran talento que hay hoy días en las Grandes Ligas y lo bien que se ven los Marineros de este 2025, pero tampoco esconde su nostalgia por sus días en el terreno y por jugar un beisbol que en sus palabras era más natural que el de ahora, cuando el desborde informativo es abrumador y casi que convierte al jugador en robots.

“Creo que es bueno tener información, análisis y detalles que ayudan a tomar decisiones quizá más precisas, pero a veces pienso que al jugador se le podría abrumar con tanto reporte. No sé, pero a mí me gusta el beisbol un poco más natural. A veces hay mucho ruido que no creo que tenga algo que ver con pegarle a una pelota”, asegura.

Por ahora los Marineros están de regreso a la cima del sector Oeste e impulsados por Cal Raleigh porque Edgar Martínez ahora es entrenador, tratan de ir a su primera Serie Mundial, una asignatura que quedó pendiente en el historial del icónico bateador boricua, quien sin embargo, sigue firme como un ejemplo de superación, paciencia, trabajo duro y éxito.

Los Marineros retiraron el número 11 de Martínez y las Grandes Ligas decidió llamar Edgar Martínez el premio al mejor bateador designado que se otorga cada año, en un reconocimiento a la gran carrera del legendario cañonero boricua, quien entre los Marineros no es un simple recuerdo, sino una leyenda viviente que une todas las generaciones.

Edgard Martínez en uno de los múltiples homenajes recibidos en Seattle.
Deportes Marineros de Seattle puerto rico archivo

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