Con apenas 23 años, el actor y escritor nicaragüense Derlin Moncada se abre paso en la competitiva industria del cine en Los Ángeles, Estados Unidos. Originario de Managua, este joven soñador ha sabido transformar su amor por el teatro, la literatura y la cultura de su país en una carrera que lo ha llevado de los escenarios escolares hasta las alfombras rojas de Hollywood.
Con proyectos propios y la ilusión intacta, Derlin asegura que su misión va más allá del éxito personal: representar con orgullo a Nicaragua en el mundo del cine.
El nicaragüense, originario de Managua, cuenta que su pasión por las artes comenzó desde muy pequeño. “Escribo desde los siete años. Crecí leyendo a Rubén Darío y siempre me imaginaba en el teatro recitando sus poemas”, recuerda. Su infancia estuvo marcada por los actos culturales escolares y por una constante cercanía al teatro y la literatura nicaragüense.
Aquella temprana conexión con la poesía y el escenario se convirtió en un sueño que parecía inalcanzable dentro de Nicaragua, donde la industria del cine es limitada. Sin embargo, Derlin nunca dejó de imaginarse frente a una audiencia.
El salto a Estados Unidos
Hace cinco años emigró a Estados Unidos con una convicción clara: convertir su pasión en una profesión. Al llegar a Los Ángeles, ingresó a la American Academy of Dramatic Arts en Hollywood, una institución reconocida por formar actores y guionistas.
“Allí fue donde entendí que este era mi camino. Comencé a trabajar con compañeros en cortometrajes y producciones teatrales. Muchas veces no nos pagaban, pero nos daban la experiencia y los créditos para crecer”, relata.
Esa disciplina pronto lo llevó a presentarse en espacios como el Fringe Festival, un evento que atrae a agentes y cazatalentos de todo el país. Fue el inicio de conexiones que le abrirían nuevas oportunidades en cine, comerciales y televisión.

Su primer trabajo formal de actuación le pagó apenas 50 dólares. “Fue como extra en una serie de televisión. Fui con mi mejor amigo y, para colmo, se nos perdió el billete. Pero aun así valió la pena”, recuerda con humor.
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Más adelante, llegó su participación en un comercial de Smartwater y luego la invitación a la alfombra roja de Warner Bros., donde compartió con actores y directores reconocidos. “Aunque soy nuevo en la industria, me enorgullece que ya algunas personas me llamen por mi nombre. Se siente increíble”, asegura con una sonrisa.
Adaptarse a una nueva vida
La vida en Los Ángeles no ha sido sencilla. Moncada confiesa que, al inicio, la comunidad nicaragüense en la ciudad era muy pequeña y que muchas veces extrañaba la comida y la calidez de su país. “Siempre comparo Nicaragua con esto. La comida de Nicaragua es mejor, las vistas son mejores. Así que empecé a llevar a mis amigos a restaurantes nicas y se enamoraron de nuestra gastronomía”, cuenta.
Para sostenerse, trabajó durante más de dos años como mesero en un restaurante mexicano, al mismo tiempo que estudiaba y asistía a audiciones. “Había días en que salía a las 4 de la mañana para llegar en bus a un set de grabación que quedaba a cuatro horas de mi casa. Regresaba tarde y a veces tenía que pedir aventón, pero valió la pena. Todo sacrificio trae recompensa”, cuenta.
Un guion nacido de la experiencia
Esa etapa laboral, aunque difícil, le dejó una gran inspiración: escribió un mockumentary (documental ficticio) sobre la vida de los meseros, un proyecto que atrajo el interés de productores y le permitió mostrar su talento más allá de la actuación.
“Siempre digo que no hay que esperar las oportunidades, hay que crearlas. Esa fue mi fórmula. Ese guion me abrió muchas puertas y me conectó con gente que ya tiene un lugar en la industria”, explica.
Hoy, Derlin se prepara para iniciar la producción de Spilt, un proyecto audiovisual con formato de “mockumentary” que busca retratar con humor y realismo la vida en la industria de los restaurantes.

“Este proyecto va a poner a Nicaragua en alto. Es algo que me emociona demasiado porque es un paso muy importante en mi carrera y porque quiero que la gente vea que los nicaragüenses también podemos contar grandes historias”, asegura.
Además de Spilt, Moncada adelanta que vienen nuevas películas y comerciales con marcas reconocidas a nivel mundial, aunque por acuerdos de confidencialidad no puede revelar detalles.
Los retos de un nica en Hollywood
Abrirse camino en Hollywood no ha sido tarea fácil. “La competencia aquí es enorme, literalmente todo el mundo es actor. He hecho muchísimo trabajo gratis, pero también he aprovechado cada experiencia para hacer contactos”, confiesa.
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Su mayor motivación, dice, es la personalidad alegre del nicaragüense. “Donde llegamos, dejamos huella. Esa forma de ser nos abre muchas puertas. Yo creo firmemente que los nicas podemos estar en cualquier lugar del mundo y destacar”.
Un mensaje para los jóvenes nicaragüenses
Aunque su carrera apenas comienza, Derlin tiene un mensaje claro para quienes sueñan con seguir sus pasos: “A un nicaragüense no hay que subestimarle los sueños. Cuando alguien los cuestiona, más fuerza agarramos para avanzar. No lo hagan por dinero, háganlo por arte, por amor a lo que les apasiona. El dinero llega después”.
Recuerda que en 2023 llegó a enviar solicitudes a más de 500 castings en un solo año. Solo unos pocos se convirtieron en trabajos, pero cada uno significó un paso más en su sueño. “Hoy puedo vivir de la actuación y cada mañana, cuando voy a un set de grabación, me parece increíble que esto sea real”, dice emocionado.

Derlin no pierde la conexión con su tierra natal. Cada vez que puede, promociona la comida, la cultura y el talento nicaragüense en Los Ángeles. Su amistad con otros artistas centroamericanos le recuerda que, aunque son pocos, juntos logran hacerse notar.
“Los nicaragüenses somos trabajadores, creativos y tenemos un gran corazón. Por eso siempre voy a tratar de poner el nombre de Nicaragua en lo más alto”, concluye.