Los medios de propaganda de la dictadura de Nicaragua informaron el martes que Jessica Yaoska Padilla Leiva fue removida del cargo de embajadora en Panamá, puesto que le fue concedido en diciembre del año pasado, tras la crisis que generó el asilo al expresidente panameño Ricardo Martinelli en la sede diplomática nicaragüense en ese país. Ahora Padilla asumirá un cargo de seguimiento a la cooperación externa con rango de viceministra, ubicándose como la número dos en la Cancillería.
Padilla, nombrada el 30 de diciembre de 2024, fue clave en las negociaciones con el Gobierno de Panamá para buscar una salida a la situación de Martinelli. Asumió después de la renuncia de Consuelo Sandoval como embajadora de Nicaragua en Panamá, 12 días después de que el gobierno de José Raúl Mulino le «advirtiera» por las actividades políticas que realizaba Martinelli, asilado en la embajada nicaragüense.
Premio a embajadora por gestiones del caso Martinelli
Aunque el nombramiento no se ha oficializado en La Gaceta, diario oficial, a criterio del especialista en temas diplomáticos y exasesor de la Organización de Estados Americanos (OEA), Guillermo Belt, en el marco de las carreras diplomáticas este nuevo cargo representará un ascenso para Padilla Leiva.
«Si esa fórmula se negoció gracias a la gestión de la embajadora nicaragüense en Panamá, podría interpretarse este nombramiento como un premio a su actuación. Pero, en las circunstancias actuales de Nicaragua, nunca sabemos si un movimiento de este tipo es castigo o recompensa. Si fuera miembro del cuerpo diplomático de carrera nicaragüense, como existió en otra época, pasar de embajadora a viceministra en el Ministerio de Relaciones Exteriores sería un ascenso importante», dijo Belt.
La Ley de Servicio Exterior de Nicaragua y su reglamento establecen que los ascensos del personal de carrera se rigen por méritos de eficiencia demostrada en el desempeño, obras publicadas, estudios, títulos académicos y antigüedad en el servicio exterior.
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Poca trayectoria como embajadora
El 15 de mayo de 2024, la dictadura removió a Padilla de su cargo como ministra de la Familia, puesto que ocupaba desde 2019, cuando pasó de la Juventud Sandinista directo a un cargo ministerial. Posteriormente, fue nombrada embajadora en República Dominicana, donde permaneció apenas cinco meses, hasta ser enviada a Panamá, donde ocupó el cargo casi ocho meses.
Según Belt, el ascenso de Padilla podría ser la antesala para que asuma la titularidad del Ministerio de Relaciones Exteriores, recordando que el cargo que ahora desempeña lo tuvo anteriormente el actual canciller Valdrack Jaentschke.
«Un viceministro está justo debajo del ministro en jerarquía, tiene un nivel superior al de un embajador y puede darle instrucciones a este. Ese es el primer punto desde una óptica de carrera», dijo Belt.

Servicio exterior sin profesionalización
El especialista también advirtió que la dictadura mantiene una política exterior errática en la que designa y destituye con rapidez a representantes diplomáticos.
«La diplomacia requiere estabilidad. En servicios exteriores profesionales, como el de Brasil, los diplomáticos permanecen al menos cuatro años en cada destino. En Nicaragua, en cambio, no existe profesionalismo: el servicio exterior está dominado por la conveniencia política y las relaciones personales con Ortega o Murillo. Si la relación personal es buena, se recibe una embajada; si no, se retira al funcionario, sin importar su desempeño», señaló.
En 2024, la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo realizó nombramientos, destituciones y aceptaciones de renuncias que modificaron los cargos de al menos 21 funcionarios, en un año marcado por la reestructuración del Estado anunciada por el propio régimen, según un recuento de LA PRENSA.
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