Ahora o nunca

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Nunca como ahora la posibilidad de salir del narcosocialismo del siglo XXI ha despertado tantas esperanzas en sus pueblos sojuzgados, así como en la diáspora inmensa esparcida por todo el mundo, de ser continua la actitud vertical y continental del presidente Donald Trump de limpiar la zona de drogas hacia Estados Unidos y a la vez desarticular al narcoestado, enviando destacamentos bélicos al Caribe y Sudamérica. Y eso pasa por ser ahora o nunca.

Tanto las alarmas como las especulaciones a este respecto se han disparado enormemente, de cara al fin de esta pesadilla como nunca, desde el atraco castrista en 1959 hasta el día de hoy. 

En el otro lado lo que hay es preocupación y zarpe. En las entrañas del familión (como le dicen popularmente en Honduras a la inmensa mafia nepotista del régimen de «Mel» Zelaya y su esposa Xiomara Castro, y su candidata presidencial Rixi Moncada), lo que también va para los familiones de las dictaduras de Venezuela, Cuba y Nicaragua, llevando ya días sin dormir y viendo que esta vez Estados Unidos no está jugando, sobre todo con tantas fragatas en las propias narices de Nicolás Maduro.

Es por eso que existe una gran esperanza de todos estos pueblos en Donald Trump y su gestión presidencialista, como nunca. Es más, por primera vez el pueblo latinoamericano empieza a ver esta iniciativa como de «liberación» y no de «invasión», y hasta los propios propagandistas que vociferan contra Estados Unidos no han sacado las uñas por ahora.

La tensión crece a diario y a pesar de que dicho mandatario no es el favorito de muchos, sobre todo por la auténtica aplicación de la ley, sin blandenguerías, a lo que muchos hispanos no han estado acostumbrados, todo indica que la implementación de la agenda republicana va por buen camino, aunque así no lo vean el Partido Demócrata, los manifestantes «woke» ni las izquierdas marxistas culturales.

El ambiente huele a desahucio en sus cuarteles.  Incluso ya en boca de los propios tiranos castrochavistas cada vez menos mencionan la palabra «soberanía», pues saben que los principales violadores de esta han sido ellos mismos, primero con la invasión de guerrillas soviéticas cubanas en América y luego con la entrega descarada a China, Rusia e Irán de gran parte del patrimonio regional (la fantasía del Canal Interoceánico por parte de China en Nicaragua, el endeudamiento comercial y las megaconstrucciones en Suramérica lo evidencian). Además, se han negado a dar elecciones auténticamente libres y en casos como Nicaragua Ortega jamás ha aceptado implementar el voto del exterior.

La doctrina del letargo estadounidense cambió. De las pasivas administraciones bipartidistas, y sobre todo del demócrata Joe Biden, que no pasaron de sanciones, eliminación de visas, ataques ilusionistas intervencionistas y una que otra amenaza de papel, a la política accionaria de Trump en este su segundo mandato.

Veamos el espejo retrovisor. De 2017 al 2025 Estados Unidos hasta fue el hazmerreír de Nicolás Maduro, pues este vio cómo se desinfló la raquítica burbuja de Guaidó, bueno para nada y a quien el mismo Trump le tendió la mano —y unas buenas palmadas en la espalda—. Pero ahora tanto el mandatario como el secretario de Estado, Marco Rubio, están claros de quién es quién en esta batalla por la libertad continental (lo que también vale para las falsas oposiciones de Cuba y Nicaragua), y están actuando como desde antes debió hacerse.

Ahora la realidad es otra. Los castrochavistas empezaron a hacer maletas y ya están sacando su oro robado al pueblo y sus millones. Están buscando casa (o escondite), aunque saben que en ningún país al que vayan les irá del todo bien. Y no será por odio ni revancha popular o política, sino por lo ruin y malvados que han sido con la pobre gente con la que se han ensañado y por la que supuestamente lucharon.

Traicionaron todo y a todos. Comenzando por la indigna doctrina marxista, prosiguiendo con sus camaradas de lucha y han arrastrado a la miseria, a la muerte y al éxodo a millones de gentes, y ya no hay excusas de ningún tipo ni otros a quienes culpar.  

El pueblo latinoamericano está viendo en la gestión de Trump la posibilidad real de la salida de estas tiranías y la oportunidad de lograr el retorno, la repatriación y la oportunidad de vivir y ser libres en sus propios países a millones de gentes que fueron echadas al vacío.Por todo ello es ahora o nunca la última gran batalla. ¡Bienvenido míster Trump!

El autor es escritor y periodista nicaragüense exiliado en Estados Unidos. Columnista internacional y fundador del partido anticomunista OPA.

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