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Mientras la dictadura mantiene contra las cuerdas a las universidades y subejecuta el gasto de inversión pública, sigue gastando puntualmente en el fallido proyecto del Gran Canal Interoceánico, asignando millones de córdobas, según refleja el informe de ejecución presupuestaria publicado por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP).
Entre enero y junio de este año, el régimen gastó 4.28 millones de córdobas, de los 8.99 millones de córdobas asignados para este año a la Gran Autoridad del Gran Canal, cuyas funciones se desconocen hasta ahora y tampoco se sabe quién está al mando de la misma.
Se espera que en la segunda mitad del año, otros 4.73 millones de córdobas se sigan gastando bajo este concepto y hasta ahora el proyecto sigue en su fase muerta a más de una década de su anuncio y ante la imposibilidad de que la dictadura convenza a China de que ejecute la faraónica obra.
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Los números oficiales muestran que este dinero tiene como origen la Renta del Tesoro, es decir de los impuestos de los nicaragüenses. El año pasado, según el informe de liquidación del Presupuesto General de la República, la dictadura se gastó en todo el año 8.63 millones de córdobas, una cifra que se ha mantenido constante en la última década, lo que refleja el nivel de despilfarro en el gasto público en este proyecto inexistente.
Desde el 2013 y hasta la fecha la dictadura se ha gastado más de 50 millones de córdobas en la Autoridad del Gran Canal, según muestran cifras oficiales. La asignación empezó ese año con un monto de 2.12 millones de córdobas y se ha elevado a casi nueve millones en el 2025. Sólo entre el 2013 y el 2022 de los impuestos se habían gastado por este concepto 45 millones de córdobas.
El año pasado la dictadura ordenó mediante una reforma a la Ley 800, Ley del Régimen Jurídico del Gran Canal Interoceánico de Nicaragua y de Creación de la Autoridad del Gran Canal Interoceánico de Nicaragua, quitar la concesión que había sido entregada a Hong Kong Nicaragua Canal Development Investment Co. Limited (HKND Group), la que era propiedad de Wang Jing y que resultó ser otro fiasco de las inversiones que lleva a Nicaragua el hijo del dictador, Laureano Ortega Murillo.
Y aunque se desconoce qué hace la Autoridad del Gran Canal, la cual inclusive no tiene oficinas, lo cierto es que la ley que la regula establece que la misma está dirigida por el titular del Ministerio de Transporte e Infraestructura, un delegado del presidente de la República para la Costa Caribe, mientras que la secretaría de la entidad fantasma está dirigida por el asesor para las Inversiones, Comercio y Cooperación Internacional de la Secretaría de la Presidencia de la República de Nicaragua, que en este caso es Laureano Ortega.
Ortega Murillo ha sido el gran promotor de ese proyecto, el cual los opositores consideran un «cuento chino», cuya inversión se estima en 50 mil millones de dólares y en el 2013 los diputados votaron a favor de entregar la concesión de dicha obra a Wang Jing, que tras caer en quiebra el año pasado fue señalado de estafar a inversionistas con 31,000 millones de dólares.
Dictador revivió proyecto
Tras varios meses de silencio, la dictadura desempolvó en noviembre del año pasado el proyecto y Ortega apareció con una nueva ruta, la cual esta vez cruzaría el Lago Xolotlán en lugar del Lago Cocibolca. La nueva ruta fue presentada durante la XVII Cumbre Empresarial China-América Latina y el Caribe, que se celebró en Managua, con la participación de 250 empresarios chinos y 70 delegados de diferentes países latinoamericanos.
“Debería haber una alternativa (al Canal de Panamá) y la alternativa la tenemos aquí en Nicaragua y ahí se la muestro. (…) Son estudios que se han venido haciendo desde hace mucho tiempo”, indicó Ortega, sin decir dónde pueden ser consultados esos supuestos estudios que apuntaría a una ruta más larga que el proyecto original y por tanto más costoso.
“Ustedes —dijo dirigiéndose a los empresarios chinos— saben que cada día es más complicado el paso por Panamá y bueno, esta es la alternativa”, insistió.
A criterio de Ortega, “hasta empresarios norteamericanos estarían interesados en invertir en ese canal, porque hacen enorme negocio y necesitan de un tránsito fluido por las vías marítimas”.
No obstante, el Departamento de Estado de Estados Unidos emitió una advertencia a sus ciudadanos sobre los riesgos de invertir en Nicaragua. «La confiscación masiva por parte del régimen de Murillo-Ortega, de todas las tierras en un radio de 15 kilómetros dentro de las fronteras de Nicaragua, devasta decenas de comunidades y pone en peligro la vida y el sustento de miles de personas en toda nuestra región. Cualquier estadounidense que esté pensando en invertir en Nicaragua debe tener cuidado», expresó en sus redes sociales.
Desde ese discurso, el dictador no ha dicho si consiguió algo en concreto con los empresarios chinos y tampoco se ha vuelto a referir al futuro de la obra. No obstante, sigue gastando dinero en la Autoridad del Gran Canal.