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Laureano Ortega Murillo extiende la mano a funcionarios de la cancillería de China en Nicaragua. Foto: Medios oficialistas

Laureano Ortega ha opacado aún más a los «ministros de papel» del régimen

Los ministros en Nicaragua cada vez aparecen menos, incluso en fotos y han comenzado a ser reemplazados por Laureano Ortega, quien "transmite" los mensajes de sus padres dictadores

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El 24 de abril de 2023, durante la visita a Nicaragua del director para América Latina y el Caribe del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Cai Wei, hubo una figura que opacó a su par en Managua, Denis Moncada: Laureano Ortega, hijo de los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Ortega Murillo no sólo posó en fotografías y extendió manos de los diplomáticos chinos en Managua, sino que fue más allá y compartió unas palabras en nombre de otros funcionarios sandinistas. Laureano Ortega dijo que el entonces ministro de Hacienda y Crédito Público, Iván Acosta, sostendría reuniones de carácter importante con funcionarios chinos.

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Los medios oficialistas presentaron a Ortega como “asesor presidencial para la Promoción de Inversiones, Comercio y Cooperación Internacional”, pero expertos consultados por LA PRENSA advierten que su verdadero rol va mucho más allá de ese título formal.

Elvira Cuadra, socióloga nicaragüense, explica a LA PRENSA que el hijo de los dictadores ha venido alcanzando una proyección importante en el ámbito público y dentro de la familia en el poder.

Y agrega que esto ocurre porque los Ortega «se ven como una dinastía en la que los integrantes de la familia van a tomar el poder sucesivamente, de manera que las funciones que Ortega y Murillo les dan a sus hijos se relacionan con esa idea».

«Siempre han tenido la costumbre de otorgarle funciones que corresponden con cargos civiles de responsabilidad en el Estado, aunque no sean funcionarios públicos», dijo.

En eso coincide el opositor y activista Juan Diego Barberena, quien menciona que los ministros en Nicaragua quedaron reducidos a una función pública que en la realidad no es ejercida por ellos, sino por otras figuras dentro del régimen que no tienen ningún atributo público.

Según Barberena, Laureano Ortega «es un canciller en los hechos, nombrado por la dictadura como asesor en diferentes temas», lo cual a su criterio «pone de manifiesto no sólo el control absoluto del régimen, sino también la degradación del ejercicio de la actividad pública».

Laureano Ortega con el presidente de la Duma Estatal de la Federación de Rusia

Una función de papel

Desde el retorno del régimen sandinista al poder en 2007, los ministros quedaron totalmente supeditados a Rosario Murillo. Era ella quien hablaba en nombre de las carteras, leía sus informes e incluso los reprendía en público. Aun así, en aquellos primeros años conservaban cierta cuota de autoridad dentro de sus instituciones.

El exdiputado Eliseo Núñez cree que actualmente con las apariciones cada vez más comunes de Laureano Ortega “el régimen está tratando de instaurar el relevo, a través de ensalzar su imagen y desplazar ministros».

«Ellos tienen un concepto en que la familia completa de ellos se erige como una especie de salvadores de Nicaragua”, concluyó Núñez.

Política Daniel Ortega Laureano Ortega Nicaragua archivo

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