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A partir de agosto, las exportaciones de Nicaragua deberán pagar un arancel de 18 por ciento cuando entren al mercado de Estados Unidos, luego que la administración de Donald Trump decidiera imponer aranceles a la gran mayoría de las economías mundiales sin importar el tamaño de estas.
Aunque el arancel impuesto a Nicaragua es el más alto de la región algunos productos de Brasil pagaran 50 por ciento. Según la lista divulgada el 31 de julio, la Casa Blanca mantuvo para Brasil el arancel reciproco del 10 por ciento, pero de momento sigue vigente el recargo del 40 por ciento aplicado como sanción política por el juicio contra el expresidente Jair Bolsonaro. Pero de esta sanción están exentos alrededor de 700 productos; por tanto, el arancel del 50 por ciento lo pagarán solamente algunos productos.
Los especialistas han explicado que tras su entrada en vigencia estos impuestos regirán lo referido al tema arancelario de la relación comercial con Estados Unidos. Sin embargo, los tratados vigentes, entre ellos el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos (conocido como DR-Cafta), seguirá rigiendo el resto de aspectos del intercambio comercial, que incluye diversos temas, entre ellos la propiedad intelectual, la resolución de diferencias y otros.
Trump postergó en varias ocasiones la entrada en vigencia de su paquete arancelario, a la espera de que los gobiernos se acercaran a su administración para negociar en materia comercial. No está claro si el régimen de Daniel Ortega hizo algún esfuerzo por negociar un arancel más bajo sin tener éxito o si simplemente ignoró la amenaza de Trump.
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Arancel del 10% dominó en la región
Fue en abril cuando Washington anunció la imposición de estos aranceles a economías que tienen superávit, pero tras varias postergaciones anoche Trump firmó la orden ejecutiva y confirmó los aranceles previamente establecidos para la mayoría de las economías afectadas. Se espera que entren en vigencia el próximo 7 de agosto.
Lo llamativo del plan arancelario anunciado por Trump es que en el caso de Nicaragua estableció el arancel más alto de América Latina, inclusive por encima del 15 por ciento que impuso a Venezuela, que también mantiene una relación hostil con Washington.
En Centroamérica, Costa Rica pagará 15 por ciento, cuando inicialmente se había previsto una tasa del 5 por ciento. Igual arancel le aplicaron a Ecuador, mientras al resto del hemisferio le impusieron un arancel del 10 por ciento, lo que refleja el tratamiento que la administración de Trump dio a Nicaragua, que dirige gran parte de sus exportaciones hacia el mercado de la unión americana.
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Siria con el arancel más alto
El arancel más alto aplicado a las economías afectadas por la guerra comercial de Trump recayó sobre Siria, que pagará el 41 por ciento.
Y si bien la fijación del arancel a cada país se aplicó con base en una fórmula que tomaba en cuenta el nivel de déficit comercial que Estados Unidos tiene con cada una de las economías enlistadas, lo cierto es que Nicaragua es la nación más empobrecida de la región, pero eso no se tomó en cuenta al momento de dejar a los exportadores nicaragüenses entre las siete economías con los aranceles más altos del mundo.
«La fórmula castiga a los países en los que hay mayor diferencia entre las exportaciones y las importaciones, independientemente de los montos», explica una fuente conocedora del tema y que analizó la decisión comercial de Trump y su efecto.
«La aplicación de estos aranceles hará más caro exportar a Estados Unidos y todos los países afectados van a perder competitividad. Sin embargo, es muy prematuro llegar a conclusiones sobre el impacto que tendrán sobre la economía en general y la economía nicaragüense en particular», indicó.
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Ortega con poco margen de negociación
Y si bien Trump impuso aranceles inclusive a sus aliados, lo cierto es que la dictadura de Ortega tenía poco margen de negociación para reducir el impacto del arancel.
«Una desventaja obvia que tiene la dictadura es que no tiene mayor margen político de negociación y en este caso el sector empresarial nicaragüense no puede hacer un frente común como el que están buscando los empresarios de Honduras y Guatemala con sus autoridades, por ejemplo».
«En esta situación es más una acción unilateral de las empresas con sus mercados y esto es algo que adicionalmente se tiene que analizar producto por producto en sus respectivos mercados, tomando en cuenta la situación de la demanda, de los competidores y las condiciones laborales donde operan las empresas y las decisiones que estas puedan tomar, independientemente de las decisiones de los países», explica.
Según el analista, «después de esta decisión unilateral de la administración Trump y el rompimiento de acuerdos comerciales firmados y por ende de la confianza, sin lugar a dudas el comercio global va a buscar cómo recomponerse y este es un tema que hay que seguirlo de cerca. Y América Latina en general y Centroamérica en lo particular serán parte de esto».
Arancel elevará los precios
Igualmente, «es importante analizar cada producto con relación a su situación particular. El producto más importante de exportación de Nicaragua a Estados Unidos son las prendas de vestir. Estas no sólo van a perder competitividad, sino que lo harán en mayor medida en relación con los competidores centroamericanos».
«El impacto lo vamos a ver con un incremento de precios en estos productos y una mayor inflación en donde un gran afectado también será el consumidor americano que no pertenece a la clase pudiente del país», agrega.
El riesgo en Nicaragua es el empleo. «Obviamente, habrá otras decisiones que las empresas podrán tomar en materia de reducción de costos que puede afectar el empleo para lograr una mayor eficiencia en estas condiciones y mantener así los niveles de rentabilidad».
«La medida en sí no debería tener un impacto significativo en el cierre de empresas. Si pudiese ser esta la gota que derrame el vaso para el caso de algunas empresas y decidan finalmente tomar la decisión de salir del país porque ya estaban incómodas por la situación que están viviendo, pero esta medida arancelaria por sí misma no va a acabar con la zona franca como hubiera sido el caso si la medida sólo fuera aplicada a Nicaragua», precisa.
En el 2024, según datos del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio, las exportaciones de Nicaragua sumaron 7,521.85 millones de dólares, incluyendo zona franca. De ese total, al mercado de Estados Unidos se vendieron 3,640.69 millones de dólares, lo que refleja el peso de ese socio comercial, con el cual la dictadura mantiene una relación complicada.