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En medio de la incertidumbre que existe por la entrada en vigencia de los aranceles el 1 de agosto, que se supone serán del 18 por ciento a las exportaciones de productos nicaragüenses a Estados Unidos —su principal comprador—, aún no hay certeza de los efectos concretos que provocarán en la economía. Sin embargo, no se descarta que reduzcan los ingresos que generan estas ventas, la inversión de las empresas y la importación de bienes y servicios, también que eleven los precios y el desempleo.
Los especialistas también advierten que ante los posibles efectos que provocará la política arancelaria del presidente Donald Trump en las exportaciones nicaragüenses, el mercado chino, por la lejanía, no puede considerarse como opción para sustituir al estadounidense. Además, recuerdan que no es tan fácil entrar a nuevos mercados, Nicaragua lleva más de dos años intentándolo y es poco lo que ha conseguido.
Además, consideran que los aranceles que entrarán en vigencia el 1 de agosto —si la Administración Trump no establece otra prórroga— regirán lo referido al tema arancelario. Sin embargo, el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos (conocido como DR-Cafta) seguirá vigente y regirá el resto de aspectos del intercambio comercial, que incluye diversos temas.
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Posibles efectos de los aranceles
«El DR-Cafta tiene otros capítulos que obviamente seguirán vigentes como el de propiedad intelectual, el que tiene que ver con la protección a los inversionistas y la resolución de diferencias y otros. Pero en el tema de los calendarios de desgravación o de imposición de aranceles esta será la nueva ley», señala el economista y exreo político desterrado, Juan Sebastián Chamorro.
Un especialista en comercio exterior que pide omitir su nombre, lamenta que la administración Trump cambie las reglas del juego en el último minuto. Eso provocó que «se perdiera la predictibilidad y en la práctica la seriedad y credibilidad», que son condiciones indispensables para hacer negocios que garantizaba el DR-Cafta, pero al menos por el momento, ya no existen.
Agrega que el cambio de reglas podría lucir discriminatorio y significar la ruptura total del DR-Cafta, lo que permitiría denunciar el acuerdo y demandar una compensación dentro del mismo tratado, pero es prácticamente imposible que alguno de los países afectados se atreva a liderar esa postura,
Los especialistas tampoco ven viable recurrir ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), ya que esa es tarea de los gobiernos y realmente no creen que Nicaragua lo haga ni que se logre nada si se hace. Según los economistas, como Estados Unidos aduce criterios de seguridad nacional para imponer los aranceles, eso puede alargar la controversia y al final no prosperar, porque incluso la OMC ha perdido mucho terreno.
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Trump abierto a negociar aranceles
También consideran que Nicaragua enfrentaría dificultades para negociar con la Administración Trump una disminución o eliminación de los aranceles, ya que según el presidente Trump existe una amplia lista de países que están en lista de espera para negociar. En la mayoría de los casos, según los especialistas, son países que tienen mejores relaciones con Estados Unidos.
Según la hoja informativa que divulgó la Casa Blanca el 7 de julio, desde que el presidente Trump anunció los aranceles en abril, «docenas de países acordaron u ofrecieron reducir sus tasas arancelarias y eliminar barreras no arancelarias para avanzar hacia una relación comercial más equilibrada con Estados Unidos», pero el déficit comercial de Estados Unidos sigue siendo grave.
Además, anunció que Estados Unidos está abierto a discusiones y acuerdos comerciales adicionales y divulgó la lista de países a los que les envió cartas para notificarles aranceles superiores al 10 por ciento generalizado. En esa lista aparecen Japón, Corea, Kazajstán, Malasia y Túnez con 25 por ciento; Sudáfrica, Bosnia y Herzegovina con 30 por ciento; Indonesia con 32 por ciento; Bangladesh y Serbia con 35 por ciento; Camboya y Tailandia con 36 por ciento, y Myanmar y Laos con 40 por ciento.
De acuerdo con el análisis Ante la incertidumbre económica, lo mejor es la cautela, que el economista Néstor Avendaño publicó en su blog, por el tamaño de la economía de Nicaragua y la fuerte dependencia que tiene con la estadounidense, y por la concentración de sus exportaciones e importaciones en ese país, no es difícil cuantificar los efectos que el aumento de aranceles tendrá sobre los precios y el crecimiento económico.
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Aranceles impulsarán la inflación
Nicaragua, según Avendaño tendría un arancel de 18 por ciento, el más alto entre los países latinoamericanos. Entre los efectos considera que se puede esperar la reducción del valor de las exportaciones y su impacto en el Producto Interno Bruto (PIB); y la desaceleración o caída en el consumo de los hogares, la inversión de las empresas y la importación de bienes y servicios.
El economista agrega que otros de los efectos pueden ser la inflación que se filtraría a través de la importación de bienes intermedios y finales provenientes de Estados Unidos, que al utilizar materias primas importadas subirán de precio. También, el incremento del desempleo y «otras razones macroeconómicas importantes con respecto al PIB, especialmente fiscales y monetarias».
Para el especialista en comercio exterior, las circunstancias serán distintas para cada sector y habrá que esperar para saber «cómo juegan sus cartas»; ya que el resultado dependerá de si el exportador asume el arancel o lo traslada al producto. Pero advierte que en ambos casos se perderá competitividad frente a los competidores cercanos de la mayor parte de los productos que se envían al mercado estadounidense.
Por su parte, Chamorro considera que la imposición de aranceles es una distorsión que se introduce a los mercados y es imposible que no genere efectos. Pero aún tiene dudas de si el arancel que se impondrá a Nicaragua es del 18 por ciento como anunció el presidente Trump originalmente, o el 10 por ciento generalizado para la región del Cafta como se mencionó posteriormente.
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Efectos dependerán del país competidor
Chamorro explica que si a Nicaragua le dejan el 18 por ciento anunciado originalmente y no el 10 por ciento generalizado para la región Cafta, el daño será mayor; ya que el 10 por ciento generaría una distorsión generalizada que afectará de igual manera la competitividad de todos los países de la región. Incluso, algunos productos, como los que se maquilan en zona franca, quedarán en ventaja ante otros países a los que les impusieron aranceles más altos.
Por ejemplo, ante los de Vietnam que alcanzó un acuerdo que rebajó de 40 por ciento a 20 por ciento el arancel a sus exportaciones; o el café de Brasil que pagará 50 por ciento para entrar al mercado estadounidense.
«Entonces todavía es muy temprano para decir con certeza cuál será el efecto. Obviamente, sabemos que habrá encarecimiento de las exportaciones en los precios finales al consumidor en Estados Unidos, pero también habría que analizar en relación a otros destinos cómo queda la competitividad. Esto sólo lo vamos a saber hasta tanto tengamos ya un panorama definitivo de todos los aranceles», señala Chamorro.
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Consecuencias aún son inciertas
Además, advierte que el arancel diferenciado del 18 por ciento para Nicaragua provocará una doble distorsión, en relación con el resto de países de la región Cafta. «Con esto, específicamente las maquilas perderán competitividad y quedarán en desventaja ante otros países de la región Cafta como Honduras y República Dominicana», dice Chamorro.
Ante la distorsión que provocarán los aranceles, los exportadores nicaragüenses deben calcular la disminución que registrarán las exportaciones, ya que el encarecimiento de los productos reducirá su demanda en el mercado internacional. Sin embargo, el nivel de reducción podría depender del país de origen de los productos con los que Nicaragua compite en el mercado.
En algunos casos como el azúcar, pese a que todavía es incierta la entrada en vigencia de los aranceles, la industria local calcula que podría generarle pérdidas de unos seis millones de dólares. No obstante, esperan que el daño pueda evitarse.
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¿Cuándo se verán los efectos?
Con respecto a la posibilidad de sustituir con China el mercado estadounidense que históricamente absorbe más de la mitad de las exportaciones totales, Chamorro considera que la distancia es el principal obstáculo, ya que los productos nicaragüenses tienen que recorrer la mitad del mundo para llegar a ese mercado, eso encarece los productos y los deja en desventaja, ya que países cercanos a China ofrecen esos mismos productos básicos como café, azúcar, carne y otros, a precios más bajos por la cercanía.
Con respecto al tiempo que tardará en manifestarse el efecto inflacionario en Nicaragua, Avendaño considera que pronto se vivirá un período prolongado de alza de precios, provocado por un shock de oferta.
«Es decir, una presión inflacionaria que podría tardar un año o más, que influirá fuertemente en la psicología del consumidor y en las expectativas inflacionarias de corto y largo plazo. Por otro lado, el mercado laboral de Nicaragua aún no muestra signos de deterioro dada la baja tasa de desempleo abierto, lo cual no justificaría una reducción de las tasas de interés, aunque persiste el acompañamiento de una elevada tasa de inactividad», explica Avendaño.
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