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La dictadura de Daniel Ortega celebra la cifra de más de 15 mil jóvenes que proyectan que se graduarán este año de las 12 universidades públicas del país. Para los graduados significará cumplir una meta muy importante en sus vidas, pero el verdadero desafío será incorporarse a un trabajo formal, algo que no mencionan las informaciones oficiales.
El secretario técnico para la atención de las universidades, Bismarck Santana, habló la semana pasada en un canal oficialista sobre los preparativos de estas graduaciones que se realizarán en noviembre y diciembre. También dijo que las carreras que tienen más demanda son Medicina, Administración de Empresas, Ingeniería en Sistemas e Ingeniería Civil, así como temas de salud.
Hasta ahora, la tasa de desempleo abierto en Nicaragua se ha mantenido en niveles bajos los últimos años. Según el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide), al finalizar mayo de 2025, el desempleo se ubicó en 2.7 por ciento, por debajo del 3 por ciento observado en igual mes de 2024.
Los especialistas han explicado que, debido a la crisis sociopolítica de 2018 y una recesión prolongada los siguientes años, cerca de un millón de nicaragüenses emigraron, lo que explica que la tasa de desempleo abierto esté en sus niveles más bajos en los últimos años.
La situación del desempleo además podría cambiar por los nicaragüenses emigrantes que están regresando al país de forma voluntaria o por deportaciones, debido a las duras políticas migratorias de la administración de Donald Trump en Estados Unidos. Aunque no hay estimaciones oficiales de estos retornos, se sabe que podrían ser miles si se observa que en cada localidad del país se habla del regreso de los que fueron beneficiarios por el parole o las personas que se fueron en caravanas hacia Estados Unidos.
El economista Juan Sebastián Chamorro manifestó que lo más probable es que estos jóvenes graduados se enfrenten a condiciones de subempleo o empleo informal.
«La gran cantidad de nicaragüenses que están trabajando, lo están haciendo en condición de subempleo, es decir, que ganan menos del salario mínimo o trabajan menos del mínimo requerido de días y horas a la semana. Obviamente esto va a generar frustración y la frustración genera búsqueda de oportunidades en otras partes del mundo, como ha estado ocurriendo los últimos años», valoró Chamorro.
Educación sin calidad
En cuanto a las cifras celebrados por la dictadura, Chamorro dijo que la educación no se trata de cantidad de jóvenes graduados, sino la calidad de educación que recibieron.

El economista explicó que hay muchas evidencias de que «en Nicaragua hay una educación deficiente, politizada, altamente ideologizada, para evitar que vuelva a ocurrir la rebelión de abril (2018)».
«Esto no sólo hace que la pérdida económica se traslade a los jóvenes, sino también a la económica misma, porque este capital humano no produce lo que debe producir, muchos de ellos emigran y contribuyen a otras economías y mandan algún tipo de remesa, pero no generan la riqueza que el país necesita y allí también el país pierde capacidad de crecimiento económico, político, democrático y todo lo que viene con el desarrollo de un país», dijo Chamorro.
Para él, a los dictadores «siempre les ha interesado tener una masa popular relativamente baja en educación, porque sabe que conforme los pueblos empiezan a tener mayor educación, empiezan a leer, a entender con mayor discernimiento… pero también empiezan a cuestionar estas políticas violatorias a los derechos, por eso a los dictadores les conviene que el nivel de educación sea bajo».
La cifra de graduados no es relevante
El exacadémico Ernesto Medina también manifestó que más que las cifras de graduados, lo importante será que los jóvenes consigan trabajo en sus carreras en un tiempo prudencial tras salir de la universidad.
«Si en un año no conseguís trabajo en lo que estudiaste, entonces de qué te sirve haberte graduado y de qué te sirve ese número de 15 mil, si esos 15 mil no consiguen trabajo en su carrera», expresó Medina.

Medina, quien fue rector de la Universidad Americana (UAM) hasta 2018 y se relacionó por mucho tiempo con el sector empresarial de Nicaragua, dijo tener una idea de cómo funciona el mercado laboral y sabe que las oficinas de recursos humanos de grandes empresas toman en cuenta de qué universidades salen los profesionales.
«Cuando era rector de la UAM y conversábamos con dirigentes del sector empresarial sobre el tema del empleo de los profesionales recién salidos de la universidad, se decía claramente que los encargados de recursos humanos realmente se tomaban el trabajo de revisar las solicitudes de trabajo y los expediente de un número bien pequeño de universidades, que era la que ellos consideraban que estaban formando gente con la calidad, el resto ni siquiera abrían los papeles», relató el exacadémico.
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Esto significa que desde hace algún tiempo hay un problema de empleabilidad, debido a la falta de calidad en la educación de las universidades públicas.
Medina también valoró que la información oficial sólo revela información muy general, que no deja saber de manera desglosada de qué carreras se graduarán ni cuáles son los planes para incorporarlos al mercado laboral.
Actualmente, todas las universidades del país están bajo el control de la dictadura Ortega Murillo y las universidades de prestigio que existían antes de la crisis de 2018, como la UCA y la Upoli, fueron canceladas, confiscadas y convertidas en universidades públicas, lo que deja más difícil encontrar espacios no politizados para los bachilleres.