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Héctor Neris nunca ha abierto un juego en las Grandes Ligas, pero ha relevado 637 veces a lo largo de sus 12 temporadas en el mejor beisbol del mundo. Tiene campañas brillantes como la de 2016 cuando resumió 2.58 en efectividad a lo largo de 80.1 innings con 102 ponches en el rol de preparador desde el bullpen de los Filis de Filadelfia.
Incluso, al año siguiente fue promovido al puesto de cerrador y consiguió 26 salvamentos con 3.01 en efectividad en 74.2 episodios con 86 “fusilados” por la vía de los strikes. Y tras reponerse a un complicado desempeño en 2018, regresó por sus fueros en 2019 con 28 rescates y 2.93 en 67.2 entradas en las que ponchó a 89 en un alarde de dominio.
Pero también ha tenido temporadas en las que ha lidiado con lesiones e inconsistencias y por lo tanto sus cifras han sido discretas, como ese 2018 cuando resumió 5.10 en 47.2 innings, o el 4.57 en 21.1 episodios en 2020, antes de declararse agente libre en 2021 y comenzar una nueva etapa en los Astros de Houston, donde ha estado en tres ocasiones.
Luego de iniciar con 6-4 y 3.72 en 65.1 innings con 79 ponches en 2022, Neris impactó en 2023 al acumular 6-3 y 1.71 en 68.1 episodios con 77 ponches. Así que en 2024 cuando volvió a ser un agente libre, los Cachorros lo contrataron y lo convirtieron en su cerrador y tras un buen inicio, su rendimiento decayó y fue dejado libre. Regresó a los Astros.
Este año inició en Atlanta y tras dos malas salidas, quedó de nuevo en libertad, pero los Ángeles lo firmaron, para dejarlo libre más tarde y volvió a los Astros donde es conocido como el jugador más alegre del clubhouse. Algunos lo llaman “Happy Héctor”, porque parece siempre feliz, aunque no todo ha sido sonrisas para este espigado dominicano.
“Podría decir que he pasado por todo, muchas alegrías y momentos tristes, pero siempre muy agradecido con Dios por la oportunidad que nos da de participar en este bonito, pero exigente deporte como es el beisbol”, señala Neris, de 36 años y con récord de 46-43 y 3.43 en 621.2 innings de carrera, con 767 ponches y 107 juegos salvados.
Regresar a Houston, asegura, es como volver a casa. A pesar de haber iniciado su carrera con los Filis, con los Astros ganó la Serie Mundial de 2022 y jugó un papel importante saliendo desde el bullpen. Para esta tercera estadía en el equipo se ha presentado en su mejor forma física y espera jugar un rol valioso en su avance a los playoffs.
“Aquí me siento en casa, en familia con todos los muchachos. El equipo siempre es muy competitivo y espero poner mi granito de arena para cumplir la meta que todos tenemos y que es ganar la Serie Mundial”, señala Neris, quien tiene, además, una afición especial por los caballos y se asegura que tiene una buena cantidad de ellos en Dominicana.
“Trato de vivir la vida con alegría. Solo con el hecho de que respiremos ya deberíamos estar agradecidos con Dios. Y sí, los caballos son muy importantes para mí. Tengo varios de varias razas desde paso fino, cuarto de millas y otras mezclas ahí. Andar sobre un caballo es lo que me desestresa, ni la lluvia siento”, asegura el relevista de los Astros.
Hay dos imágenes que describen bien a Neris y su forma jovial de vivir la vida. Hace unos días se encontró por primera vez con el gerente general de los Astros, Dana Brown, quien lo trajo de vuelta al equipo. Se abrazaron y sonrieron luego que el ejecutivo le preguntara en broma: ¿y tú que haces aquí de nuevo? “Volví para hacerlos campeones”, respondió.
En otro momento de la campaña pasada salió al terreno y se encontró con el lanzador japonés Yusei Kikuchi. Así que inclinó su cabeza para saludarlo al estilo nipón. Luego estaba un periodista cubano y le dijo ¿cómo tú estás asere?, antes de toparse con otro cronista deportivo mexicano a quien se dirigió con un ¿cómo andas pinche wey?
«Lo más triste es cuando un equipo te deja libre, quedas sin trabajo. Es una situación dura, pero lo más importante es volver a levantarse con fe en que Dios tiene siempre un espacio para ti. El beisbol es lindo, pero es duro, muy exigente, pero a pesar de todo, siempre hay razones para estar feliz y agradecido con la vida», señala el quisqueyano de Altagracia.