NAYIB BUKELE

Nayib Bukele, presidente de El Salvador. LA PRENSA/ARCHIVO

La figura de Bukele se asoma en las elecciones de Costa Rica

Partido político Avanza, con algunos vínculos sanguíneos al presidente salvadoreño Nayib Bukele, se prepara para participar en comicios del 2026

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Aunque la campaña electoral costarricense hacia las elecciones presidenciales de 2026 apenas va entrando en calor con la inscripción de una avalancha de partidos políticos, una de las novedades más llamativas para los medios y analistas es la irrupción de un nuevo partido con aparente afinidad a la familia del presidente salvadoreño Nayib Bukele.

El partido se llama Avanza, tiene por cabeza visible a un joven político de élite social sin antecedentes negativos, emparentado con familiares cercanos y directos del presidente Bukele.

El parentesco directo con el mandatario salvadoreño, una de las figuras más populares y controversiales de América Latina, encendió las alarmas en sectores políticos y mediáticos costarricenses, que comenzaron a hablar de una posible “importación” del modelo Bukele al escenario costarricense.

Poco a poco, un partido político identificado con la influencia de Nayib Bukele se proyecta en Costa Rica de cara a las elecciones de 2026. LA PRENSA/CORTESÍA

El parto de Avanza

El 4 de junio de 2025, el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) de Costa Rica oficializó la inscripción del partido político Avanza, mediante la resolución DGRE-0057-DRPP-2025.

Con ello, la agrupación quedó legalmente habilitada para participar en las elecciones presidenciales y legislativas del domingo 2 de febrero de 2026, en las que se renovará la Presidencia de la República y los 57 escaños de la Asamblea Legislativa.

Aunque la inscripción fue apenas divulgada, el partido ya genera ruido político por el apellido y trayectoria de sus integrantes.

La figura visible al frente de la agrupación es José Miguel Aguilar Berrocal, psicólogo, gestor social y fundador de la organización Fundación Acción Joven, con experiencia en el diseño de políticas públicas.

En el pasado reciente, fue candidato a la primera vicepresidencia por el Partido Liberal Progresista (PLP) en las elecciones de 2022, un partido de derecha que quedó en cuarto lugar.

Aguilar no es un ciudadano común: viene de una tradicional familia de derecha, empresarios y conservadores, estudió una maestría en Londres y no tiene antecedentes negativos hasta donde los medios han hurgado.

Sin embargo, el protagonismo mediático de Avanza no proviene solamente de su fundador, sino de su entorno familiar.

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Tema de violencia en agenda

Aguilar está casado con Johanna Carolina Bukele Handal, diseñadora y empresaria, prima-hermana del presidente salvadoreño Nayib Armando Bukele Ortez, y quien forma parte del comité ejecutivo de Avanza en el cantón josefino de Santa Ana.

El partido promueve una ideología liberal en lo económico, pero conservadora en lo moral, con fuerte anclaje evangélico, ya que tanto Aguilar como Johanna son cristianos practicantes, ella incluso con rol pastoral.

Avanza define su ideología como de “pensamiento liberal (…) que defiende la libertad individual, la economía de mercado, la vida y la propiedad privada como pilares esenciales del desarrollo y el bienestar humano”.

Y, a la vez, destacan dos propuestas como promesas electorales: educación y seguridad. Mientras proponen integrar la Inteligencia Artificial a todos los niveles de educación, se «comprometen a revertir la inseguridad ciudadana».

«No se puede seguir ignorando el grave problema de inseguridad. Avanza entrará de lleno a resolver este problema. Quienes están del lado de la justicia nos han pedido apoyo por años: policías, agentes, fiscales, jueces y comunidades enteras que se sienten abandonadas. Vamos a darles las herramientas, el respaldo político y los recursos que necesitan para recuperar la paz en nuestras calles», anuncian en redes. 

Matrimonio entre Johanna Carolina Bukele Handal y José Miguel Aguilar Berrocal, figura visible del partido Avanza en Costa Rica. LA PRENSA/CORTESÍA

El primer intento de los Bukele ticos

El intento de incursionar en la política costarricense por parte del entorno de los Bukele no es nuevo. En octubre de 2020, se constituyó el partido Alianza Democrática Nacional (ADN) con el liderazgo de Humberto Bukele Kattán, tío del presidente salvadoreño y naturalizado costarricense.

Junto a él participaron sus hijos: Yalile Alejandra Bukele Handal (secretaria suplente); Nayib Humberto Bukele Handal (fiscal); Samia Bukele Valdez (tesorera propietaria) y Johanna Carolina Bukele Handal, como secretaria suplente por la provincia de San José.

ADN solicitó su inscripción ante el TSE el 5 de agosto de 2021, pero el trámite fue denegado el 28 de septiembre de ese mismo año.

La Dirección General del Registro Electoral detectó “inconsistencias estatutarias y orgánicas”, y aunque se otorgó un plazo para subsanarlas, el partido no logró reunir el quórum mínimo requerido en su asamblea interna correctiva. El expediente fue archivado sin llegar a participar en los comicios del 6 de febrero de 2022.

Tras ese fallido intento, los Bukele mantuvieron una presencia discreta en Costa Rica, asociada a emprendimientos privados y vínculos familiares. La reciente inscripción de Avanza, sin embargo, reaviva el debate sobre la posibilidad de un proyecto político con ADN salvadoreño dirigiendo el país.

Bukele: el benefactor que no aparece, pero pesa

Revista Domingo de LA PRENSA envío comunicaciones por correo a la directiva de Avanza para solicitar información sobre los miembros del partido y las presunciones de su vínculo con Bukele. Aguilar respondió con amabilidad, tomando distancia de las apreciaciones públicas.

«Le comento que no existe un vínculo con don Nayib, mas allá de una cordialidad… Le pediré a don Arturo Barboza, mi encargado de prensa, para que lo coordinemos. Si gusta ver algunas de las posiciones que tenemos, puede ver mi página de FB y las redes de Avanza», respondió.

En entrevistas con La Nación, AmeliaRueda.com y Diario Extra, José Miguel Aguilar ha reiterado que su partido no tiene vínculos operativos, estratégicos ni financieros con Bukele, ni con el presidente Rodrigo Chaves.

“Nuestro movimiento es absolutamente independiente”, declaró a medios locales en junio pasado. “No se ha pedido consejo ni respaldo de ninguna figura nacional o internacional”.

Aun así, las especulaciones no cesan. Según fuentes políticas citadas por Diario Extra, el presidente Bukele ha visitado Costa Rica en varias ocasiones en viajes familiares privados, lo que alimenta la narrativa de una influencia silenciosa.

Desde que asumió la Presidencia en junio de 2019, Nayib Bukele ha construido una imagen continental de liderazgo vertical, con altísimos niveles de aprobación que superan el 85 %, según CID-Gallup (junio de 2025).

Su principal carta política ha sido la “guerra contra las pandillas”, bajo un régimen de excepción vigente desde marzo de 2022, que ha llevado al encarcelamiento masivo de más de 80,000 personas y a la construcción del Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), la megacárcel más grande de América Latina.

Ese enfoque de “mano dura sin contemplaciones” lo ha convertido en referente para ciudadanos de países marcados por el aumento del crimen y la inseguridad. Costa Rica, hasta hace pocos años percibido como un remanso de paz, no es la excepción.

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El Salvador, Costa Rica
El presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves (derecha), condecora a su homólogo de El Salvador, Nayib Bukele, en octubre de 2024 en San José (Costa Rica). LA PRENSA/EFE/ Jeffrey Arguedas

El escenario ideal: un país al filo del crimen

De acuerdo con analistas costarricenses, el contexto de inseguridad en el que nace Avanza podría convertirse en el caldo de cultivo ideal para propuestas de corte autoritario o “fuertemente dirigidas”.

Según cifras del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), en 2023 Costa Rica registró un total de 907 homicidios, lo que representa una tasa histórica de 17.2 asesinatos por cada 100,000 habitantes, la más alta desde que se llevan registros modernos en el país.

El año pasado, los homicidios bajaron a 880, pero aumentaron las desapariciones en más de 60 respecto al 2023.

El primer semestre de 2025 no muestra signos de mejora: sólo entre enero y junio se contabilizaron 481 homicidios, proyectando otra posible marca sin precedentes para fin de año.

Los datos reflejan un país tomado por la violencia, con ejecuciones en zonas urbanas, cuerpos abandonados en ríos o carreteras, y ajustes de cuentas cada vez más frecuentes.

Las autoridades de la OIJ han advertido que el crimen organizado internacional ha penetrado estructuras locales y disputa territorios clave para el narcotráfico, especialmente en las provincias de San José, Limón, Puntarenas y Guanacaste.

Admiración tica por «mano dura»

En este contexto, el modelo Bukele ha sido resaltado como un ideal por algunos sectores jóvenes, aunque rechazado por otros por sus implicaciones autoritarias.

Un informe de Flacso publicado en septiembre de 2024 reveló esta tendencia: existe un crecimiento significativo de la simpatía hacia Bukele entre los jóvenes costarricenses, quienes lo admiran por su estilo de “acción directa” y su aparente eficacia contra el crimen.

Según el estudio, mientras los adultos mayores tienden a valorar más el respeto institucional y el equilibrio de poderes, los jóvenes son más propensos a aceptar políticas autoritarias, como el uso de Fuerzas Armadas —abolidas en Costa Rica desde 1948— o el endurecimiento del sistema penal, incluso si estas medidas desbordan los marcos legales tradicionales.

«Hasta mi pequeño país (Costa Rica) empieza a ver algunas manifestaciones preocupantes de sectores que, frente a una crisis de seguridad que estamos viviendo, miran a El Salvador como un factor de inspiración», dijo al respecto la expresidenta Laura Chinchilla en febrero del año pasadoa la BBC, al analizar lo que ella considera «un espejismo político».

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Medios y analistas consideran a Avanza y su líder José Miguel Aguilar Berrocal como un «outsider» de la política tradicional que podría «dar la sorpresa en 2026». Otros le dan pocas posibilidades de avanzar en el proceso. LA PRENSA/CORTESÍA

Narrativa del «bukelismo» en Costa Rica

Desde que Nayib Bukele visitó Costa Rica en noviembre de 2024, su figura adquirió una dimensión simbólica dentro del complejo panorama político costarricense, pero no lo suficiente como para ganar las elecciones, dice a LA PRENSA el analista político Carlos Murillo.

Aquella vez, mientras el Congreso y el Poder Judicial evitaron reunirse con él por considerarlo una amenaza autoritaria, el presidente Rodrigo Chaves no sólo lo condecoró, sino que lo elogió como referente público de eficiencia y liderazgo.

En ese mismo evento, ambos mandatarios lanzaron una iniciativa conjunta llamada “La Liga de Naciones”, desafiando abiertamente el protocolo diplomático y los límites constitucionales, al aceptar el ingreso de militares salvadoreños en misiones humanitarias, sin la debida autorización legislativa.

Chaves aprovechó el aura de efectividad de Bukele para decir que él también necesita “superpoderes” para gobernar, y días después, su popularidad repuntó en las redes sociales.

Bukele visitó las cárceles costarricenses, dio consejos y recomendaciones y ofreció su asesoría para mejorar las condiciones de seguridad en Costa Rica.

En este contexto, la simpatía por Bukele, sobre todo entre los jóvenes, creció como reflejo del desgaste institucional, la sensación de vulnerabilidad ante el narcotráfico y el atractivo de un liderazgo vertical que ofrece orden y castigo, de acuerdo con reportes de opinión pública de las universidades costarricenses que monitorean constantemente el pulso del país.

La inseguridad que vive Costa Rica y el drama del crimen organizado que azota al país desde 2015, está entre la agenda electoral de varios partidos. ARCHIVO / LA PRENSA

¿Bukelismo sin chance?

Pese a la alarma entre algunos sectores tradicionales de la política costarricense, algunos analistas no le dan muchas esperanzas a un partido influenciado por Bukele.

El analista Carlos Murillo, catedrático universitario, menciona que las posibilidades reales de este proyecto político son mínimas.

“El partido no tiene ninguna posibilidad, tampoco el esposo de esta prima de Bukele que ya se proclamó candidato (…) porque su partido es lo que en Costa Rica se llama un partido ‘taxi’: lo crean y pueden alquilarlo a quien mejor le pague”, sentencia.

Según él, aunque Avanza cuente aparentemente con abundantes recursos económicos, eso no lo convierte en un contendiente serio. “Ni siquiera de pasar a una segunda ronda”, advierte. “Y si le inyectaran mucho dinero, tampoco Chaves y su gente le va a permitir que crezca en el caudal electoral”, dice Murillo, quien teme sobre una financiación externa en la próxima campaña.

Según Murillo, existen indicios de un acuerdo no público entre Bukele y el presidente costarricense Rodrigo Chaves, establecido durante una visita del salvadoreño a Costa Rica en 2024, enfocado en el control del discurso en las redes sociales.

“Se sospecha que Bukele aporta fondos a toda la maquinaria de propaganda que maneja Rodrigo Chaves en redes sociales, y que presuntamente es el que paga a varios de los que coordinan esa campaña desde Casa Presidencial”, expresa el académico.

Este cruce de intereses y recursos representa, a su juicio, un caso de injerencia foránea que amenaza con distorsionar el proceso democrático costarricense. “No es el único capital extranjero que está circulando en la campaña”, subraya.

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Una campaña fragmentada y compleja

A la sombra de este “partido de los Bukele” y de las alianzas informales del chavismo local, se desarrolla una campaña que Murillo describe como “completamente atípica”.

“Estas elecciones en Costa Rica son completamente atípicas, por dos razones principales. En primer lugar, por el alto nivel de polarización que ha promovido el presidente Chaves. Y en segundo lugar, por la penetración de capital extranjero en la campaña electoral”.

Para el analista, hay una estrategia de control político y mediático desde el oficialismo que impide el surgimiento de verdaderas alternativas, incluso entre sus propios aliados. El caso del nuevo partido ligado a Bukele es apenas un ejemplo.

Con más de 40 partidos inscritos, el proceso electoral costarricense se presenta como un escenario de alta atomización política.

“Va a haber una alta atomización de agrupaciones político-electorales que no llegan ni a organizaciones políticas, menos a partidos”, advierte Murillo. “Ese tipo de agrupaciones carecen de un proyecto ideológico, de un plan de gobierno. Ni siquiera el oficialismo tiene plan de gobierno; todo se basa en la continuidad del modelo chavista, que no tiene nada, simplemente es no hacer nada y obstaculizar todo”.

Los partidos tradicionales como Liberación Nacional, Unidad Social Cristiana y Frente Amplio sí tienen propuestas más estructuradas, pero carecen del respaldo social suficiente en este momento. “Quienes sí tienen un proyecto político (…) no tienen gran respaldo”, lamenta.

Murillo anticipa que la campaña será muy intensa y sin una línea clara en cuanto a propuestas sustantivas. “Va a ser una campaña electoral muy intensa, muy de ataques, y a estas alturas no está muy claro por dónde va a ir el rumbo de la campaña electoral”.

La Prensa Domingo Costa Rica Nayib Bukele archivo

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