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En un acto de fe, la comunidad nicaragüense en Miami se congregó en la iglesia Santa Ágatha para participar en una misa en rogativa por el eterno descanso de la expresidenta de Nicaragua, Violeta Barrios de Chamorro (q. e. p. d.), figura emblemática de la transición democrática y la reconciliación nacional en los años noventa.
La Eucaristía fue oficiada por el padre Marcos Somarriba, párroco de la iglesia, quien durante su homilía destacó el papel espiritual, maternal y político de doña Violeta, a quien describió como una mujer guiada por el amor de Dios en su misión de pacificar una sociedad fracturada por la violencia armada.
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“Como viuda y madre, doña Violeta fue vista como una figura materna que podía unir a un país dividido. Solamente una madre tiene la capacidad de ver más allá de todos los conflictos entre hermanos, y su sabiduría maternal mira más allá de lo que divide y crea guerra entre hermanos. Su enfoque no fue de confrontación, sino de restauración de la paz y del diálogo”, expresó el sacerdote.
Durante la ceremonia, Somarriba recordó que la expresidenta asumió la conducción del país en un momento crítico y apostó por la sanación de las heridas sociales y políticas, promoviendo el perdón, la inclusión y la participación de todos los sectores.
“En su papel como líder, se centró en sanar profundas heridas sociales y políticas, promoviendo la reconciliación entre nosotros, los nicaragüenses, y brindando un espacio para que las voces de todos fueran escuchadas. Fue constructora de la paz, pero una paz verdadera, la paz que pone orden en la casa entre los hijos pleitistas, problemáticos o también hijos fuertes de carácter”, expuso ante la feligresía.
Reconstrucción económica y perdón social
El padre Somarriba también resaltó los logros de su gobierno, como el desarme de los grupos armados y la reconstrucción económica de un país devastado por la guerra y la corrupción.
“Su administración y su corazón se caracterizaron por fomentar el entendimiento, el perdón. Buscando integrar a todas las facciones políticas en el proceso de reconstrucción nacional, pudimos ser UNO, con mayúsculas. Y así se dio un nuevo amanecer, como lo llamó san Juan Pablo Segundo: aquel día soleado en Nicaragua”, rememoró el religioso.

Una verdadera madre para Nicaragua
Para el párroco, el legado de la expresidenta trasciende la política y se convierte en una lección moral en tiempos de polarización y violencia.
“Este servicio y el liderazgo de doña Violeta es el liderazgo de esta madre que destacó la importancia del diálogo y la empatía en la política, algo que escasea. La empatía que nos invita a contar con el otro, no a eliminar al otro; a meternos en el zapato del otro, no a darle con el zapato al otro”.
Somarriba concluyó su mensaje señalando que el liderazgo de Chamorro representa un modelo inspirador para el presente y el futuro de Nicaragua.
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“El liderazgo de doña Violeta en Nicaragua es un testimonio vivo del amor de Dios, del poder del amor. Su enfoque materno y de reconciliación ofrece un modelo para nuestra nación, que enfrenta divisiones internas, demostrando que, a través de la unidad y la esperanza, es posible que encontremos una vez más el camino perdido hacia la paz”, expresó el religioso nicaragüense.
En la misa participaron los sacerdotes Juan de Dios y Edwin Román, ambos forzados al exilio en Miami por el régimen de Daniel Ortega.

Gobernó sin insultos y dio a luz una república
El exministro de Educación, Humberto Belli, quien también participó en la misa, recordó a doña Violeta como una presidenta que permitió la independencia de sus funcionarios para realizar el trabajo que correspondía.
“Jamás insultó a nadie, jamás demostró amargura ni condenas, sino que era una mujer llena de amor”, refirió Belli.
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Por su parte, el dirigente juvenil Lesther Alemán destacó que la expresidenta Chamorro no necesitó ser psicóloga para entender el dolor de los nicaragüenses, sino que vivió el dolor de la sociedad.
“Ella dio a luz una república, que fue traicionada en su momento, porque regresamos a esto. Y hoy, las nuevas generaciones tienen el compromiso de que, de una vez por todas, Nicaragua entienda que la democracia, la libertad y la justicia son estandartes que no pueden ser negociados”, declaró el dirigente político.