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El 20 de abril fue la última vez que Ismael Munguía estuvo en 300 puntos. Ese día, alineando de primero, se fue de 4-2 con su primer jonrón de la temporada ante los Toros de Durham, sucursal de los Rays en AAA. Y por la explosividad que había mostrado al inicio, se pensó que estaría de vuelta a su ritmo, pero desde entonces solo ha venido hacia abajo.
El combativo jardinero chinandegano había resumido .378 (37-14) en el Spring Training con los Yanquis, por tanto, nadie pareció extrañarse verlo volar hasta en .450 durante sus primeros cinco juegos en AAA con el Scranton. No obstante, llamó la atención su caída hasta .214 para cerrar el mes de abril y lo más complicado es que no han podido levantarse.
Ismael terminó el mes de mayo con .218 y resume solamente .161 (31-5) en lo que va del mes de junio. Es decir, la caída ha continuado o permanece abajo, porque después de batear de 3-1 en el juego de este miércoles ante el Louisville (Rojos), tiene .218 en la campaña, debido a 45 hits en 206 turnos, con 29 anotadas y 22 empujadas, con ocho jonrones y 15 robos.
El panorama se vuelve difícil para Munguía si se considera que a su pobre desempeño, se suma la presencia de peloteros en el equipo que antes jugaban en el infield y ahora aparecen en los jardines. A los habituales Everson Pereira, Bryan De la Cruz y Brennen Davis se les suman José Rojas y CJ Alexander, por lo que las oportunidades de jugar todos los días se han reducido para el pinolero.
De los 15 partidos que ha jugado el Scranton en lo que va de junio, Munguía ha actuado en ocho. Y solo batea .161 (31-5) en ellos. De tal modo que el futuro no se ve muy prometedor. Justo cuando necesitaba apurar el paso para consolidar la imagen dejada en el Spring Training, Ismael ha bajado el ritmo y no ha podido levantar su voltaje hasta ahora.
Aún hay tiempo para una recuperación en una temporada de 150 juegos, pero es claro que los chances de jugar se van a reducir drásticamente si no recupera puntos de contacto con el joven que brilló en los entrenamientos y que parecía muy cerca de las Grandes Ligas. Munguía tiene un nuevo reto ante sí, dar el giro a una temporada para el olvido.