Cheo Cruz una leyenda viviente de los Astros de Houston en las Mayores. LA PRENSA/CRON

Leyenda de los Astros de Houston recuerda a David Green en diálogo con LA PRENSA

Asegura que bastaba verlo caminar para percatarse del extraordinario talento que tenía el guardabosques pinolero

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Hasta antes de la llegada de Jeff Bagwell, Craig Biggio o José Altuve, la historia de los Astros de Houston se iniciaba a través de José “Cheo” Cruz. Incluso, durante los años que jugó, entre 1970 y 1988, solo Roberto Clemente y Orlando Cepeda eran más famosos entre los jugadores boricuas que el jardinero zurdo que militó en 13 de sus 19 campañas en las Mayores en la ciudad espacial. Sus habilidades con el bate, velocidad sobre las bases y su defensiva, lo situaron arriba.

Cruz terminó su carrera con promedio de .284, disparó 2,251 hits, entre ellos 165 jonrones, con 317 robos, anotó 1,036 carreras y empujó 1,077. Seis veces bateó sobre .300, fue a dos Juegos de Estrellas y cinco veces recibió votos para el premio de Jugador Más Valioso. Muchos aseguran que fue mejor de lo que indican sus cifras debido a que a menudo se vio afectado por jugar en el Astrodome, un parque favorable para los lanzadores y donde hasta fildear era difícil.

En 1980 lideró a los Astros que llegaron a su primera postemporada tras ganar la División Oeste. Y tras su salida del equipo de Houston en 1987, firmó a sus 40 años con los Yanquis y ahí cerró su carrera en 1988, convirtiéndose después en coach del equipo texano, luego en comentarista de sus transmisiones en español y a la vez en ejecutivo de la oficina principal, puesto que conserva todavía. LA PRENSA abordó a Cheo Cruz y estas fueron sus impresiones.

“Siempre ha habido un vínculo entre Nicaragua y Puerto Rico que se fortaleció con la decisión de Roberto Clemente de asistir a la gente de allá por el terremoto, pero yo particularmente tengo afecto por Nicaragua porque uno de mis primeros compañeros en las Ligas Menores fue un nica: Alfonso Mairena. Nosotros le decíamos Gino Mairena. Una gran persona, tremendo compañero. Luego jugué con David Green en los Leones de Ponce”, asegura Cruz.

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La carrera de Cheo inició con los Cardenales y con ellos debutó en las Grandes Ligas en 1970 a sus 22 años. Pero, antes, en las Menores, se había conocido con Mairena, hermano de Valeriano y Julio, otras dos figuras legendarias del beisbol nacional. Alfonso consiguió llegar a AAA, pero no puedo arribar a las Mayores. Y cuando David Green llegó a los Cardenales en 1980, Cruz ya estaba establecido en Houston, pero jugaron juntos en la pelota boricua.

Cheo Cruz, en el Salón de la Fama de los Astros de Houston.

“Green era un peloterazo, solo considerá que lo comparaban con Roberto Clemente, pero creo que era más fuerte que Clemente. Más atlético. Tenía una forma de jugar bien elegante y el tipo era bien parecido. Desafortunadamente tuvo dificultades y no pudo ser lo que se espera, pero su talento no tenía discusión. Era extraordinario. Era un espectáculo verlo jugar, la forma de fildear, de correr, de tirar, en fin, todo lo que hacía lo hacía bien”, asegura Cruz.

Cheo, quien ahora tiene 77 años, ha vivido desde 1975 en Houston, ciudad por la que siente un especial afecto. Ahí nacieron sus hijos y ha sido su hogar en los últimos 50 años. Asegura que se siente agradecido con Dios por la vida y por el beisbol. A menudo se le ve atendiendo solicitudes de autógrafos y fotografías de los fanáticos y los complace amablemente. Es miembro del Salón de la Fama de los Astros y está siempre en las ceremonias del equipo.

“Mi hijo (Cheíto) iba a jugar en Nicaragua en un torneo (Premundial de 1993) con EE.UU., pero no se lo permitieron. Yo le había dicho al presidente de la federación de Puerto Rico, que mi hijo quería jugar con Puerto Rico y que se apurara porque EE.UU. lo quería, pero él quería que fuera a practicar allá, a Puerto Rico, pero como estaba en la escuela no podía. Pensaban que yo mentía, pero EE.UU. lo seleccionó y luego ellos no lo dejaron jugar”, recuerda.

Cheíto jugaría posteriormente en las Grandes Ligas también, justo como lo habían hecho otros dos hermanos de Cheo, Héctor y Tommy Cruz. Aunque el más destacado de la familia ha sido Cheo, cuyo número 25 incluso fue retirado en 1992 por los Astros. Cruz mantuvo el récord de más hits conectados en el equipo de Houston (1,937) hasta que lo superó Biggio (3,060), pero aún conserva el de triples (80) 37 años después de su retiro.    

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