El atentado contra Miguel Uribe Turbay

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Como periodista e hijo de un líder político cuya vida fue truncada por un magnicidio ejecutado fríamente por la escopeta del sicario Domingo Acevedo Chavarría, aquel trágico 10 de enero de 1978, me ha golpeado tremendamente el atentado contra el precandidato presidencial colombiano por el Partido Centro Democrático y senador, Miguel Uribe Turbay, ocurrido el pasado sábado 7 de junio en el barrio Modelia, de Bogotá.

Cuando ocurre algo así en nuestros días en que todo queda registrado en las cámaras de celulares y las cámaras de seguridad, me invade la ansiedad y la necesidad imperiosa de conocer la verdad.

Ante todo, deseo fervientemente que el político sobreviva, que el crimen se esclarezca, y que los responsables de haber manipulado a un menor de edad de 14 años para cometer tan abominable crimen paguen ante la justicia.

Según las confesiones de Domingo Acevedo Chavarría, él fue contratado por Silvio Peña Rivas para hacer “un encargo” y ni siquiera sabía de quién se trataba. Al parecer, algo similar ocurrió con el menor en el caso del atentado contra Uribe, quien se le ve en uno de los videos secreteándose con una señora que estaba en el mitin y cuya cercanía pareció sospechosa a los periodistas y analistas colombianos.

Se trata de la señora de nombre Sandra Beatriz Castillo quien declaró voluntariamente ante la Fiscalía colombiana que el encuentro fue breve y circunstancial, el menor de edad le preguntó quién era el que estaba hablando, a lo que ella respondió Miguel Uribe, o sea, que el sicario tampoco sabía quién era el objetivo de su “encargo”. Esto confirma la tesis bastante obvia de que fue contratado y manipulado por adultos.

Aunque la identidad del joven no ha sido revelada de manera oficial, públicamente ha sido identificado como Juan Sebastián Rodríguez Casallas quien se encuentra internado en la Clínica Colombia en compañía de un tío.

El diario El Tiempo reportó que en el momento de ser capturado, tras ser herido en una pierna —lo que facilitó su persecución y captura— el joven sicario confesó haber recibido instrucciones y una suma de dinero no especificada por “el hombre de la olla”, que en Colombia es un expendedor de drogas del barrio.

Por lo tanto, las autoridades han enfocado sus investigaciones en las cercanías de la vivienda de la tía materna con quien vive el joven en el barrio Villas de Alcalá, porque colindantes a este barrio hay dos conocidos expendios de droga en los barrios Unir y Garcés Navas. Cuando fue capturado el joven habría dicho a sus captores: “Fue el man de la olla, yo digo quién fue, déjenme darle los números”.

Hasta el momento se conoce que el arma que le fue incautada, una pequeña pistola semiautomática Glock de nueve milímetros de fabricación austríaca, fue comprada el 6 de agosto del 2020 en Arizona y se investiga cómo entró al país. Eso refuerza la tesis de que el joven fue manipulado, pero hasta el momento se ignora por quién.

Un detalle que ha quedado revelado es la falla de seguridad en los equipos de protección personal a los precandidatos, que en el caso de un precandidato de alto perfil como Miguel Uribe, inexplicablemente el día del atentado había sido reducido de 7 a 3 agentes, según declaraciones del propio presidente Gustavo Petro, quien está al frente de un gabinete de investigación.

Por su parte, el abogado de la familia Uribe Turbay, Víctor Mosquera, denunció que el atentado pudo haber sido prevenido y presentó una denuncia contra el director de la Unidad Nacional de Protección (UNP), Augusto Rodríguez, argumentando “que en una veintena de ocasiones ha rechazado la solicitud que le incrementara el esquema de seguridad al político que ya desde el 2023 la UNP había catalogado al senador con riesgo extraordinario y desde octubre de 2024 ya era precandidato a la Presidencia”, según informó el diario El País de España.

Esta sería una falla institucional, en cuanto una segunda falla lamentable en el proceso investigativo es que no aparece el celular que según se evidencia en un video el joven portaba antes del atentado, lo cual indudablemente aportaría evidencia clave para esclarecer el caso.

El senador de 39 años, Miguel Uribe Turbay, es nieto del expresidente colombiano Julio César Turbay Ayala e hijo de la periodista Diana Turbay, quien fue asesinada en 1991 durante un fallido intento de rescate, tras ser secuestrada por el grupo narcoterrorista “los Extraditables” cuando Miguel tenía apenas 4 años. Es una estrella en ascenso del partido de centro-derecha (Partido de Centro Democrático) fundado por el expresidente Álvaro Uribe, de quien no es familiar.

El 13 de marzo de 2022, Miguel Uribe Turbay encabezó la lista del Senado de Centro Democrático y resultó electo como el senador más votado del país, su carrera política estaba en vertiginoso ascenso y ciertamente tenía muchísimas probabilidades de ganar la primaria en su partido y alcanzar la Presidencia de la República en las elecciones de mayo de 2026.

El esclarecimiento de este abominable atentado contra su vida es de vital importancia para la paz y la democracia en Colombia que ha vuelto a vivir bajo el fantasma de la violencia política de los años 90, un déjà vu.

El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, ex preso político desterrado y autor del libro testimonial “Destinos Heredados” y “Un cauce hacia la democracia”

Opinión candidato presidencial Colombia Nicaragua archivo
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