Según el Diario LA PRENSA, la revista en línea Confidencial informó que el general sandinista en retiro, Álvaro Baltodano Cantarero, fue condenado por la dictadura a 20 años de prisión por la acusación de “traición a la patria”. De semejante delito suele acusar la dictadura a sus adversarios y disidentes de mayor peso político, para castigarlos con la mayor severidad.
A Baltodano Cantarero también le fueron confiscadas todas sus propiedades. Sin embargo, no se dijo si fue privado de su nacionalidad como les ha ocurrido a otras víctimas de la saña represiva de la dictadura.
Hasta octubre de 2022, cuando cayó en desgracia, el general Baltodano era parte de la élite de la dictadura de Ortega y Murillo. Además, fue comandante revolucionario en la lucha armada contra el somocismo y se hizo famoso por su participación personal en la conspiración de la primera dictadura sandinista para asesinar al líder de la empresa privada, Jorge Salazar, en noviembre de 1980.
Por la oscurana informativa que la dictadura ha impuesto en Nicaragua no es posible conocer las causas reales y específicas por las que el alto militar sandinista retirado ha sido víctima de la feroz represión, la misma que la dictadura impone a sus opositores declarados. De manera que sólo se puede especular sobre el caso; y la explicación más común que encuentran los observadores es que los codictadores tienen una obsesión represiva patológica, que es tan fuerte que reprimen hasta a sus camaradas cuando se aburren de ellos o creen que se han vuelto un peligro.
Sin embargo, a nuestro juicio es probable que esa represión sea porque hay en el país una resistencia pacífica silenciosa, así como disidencias más o menos importantes en las mismas entrañas de la dictadura.
La verdad es que como enseña la historia nacional, en todas las dictaduras de Nicaragua ha habido disidencias dentro del mismo régimen, que en algunos casos hasta llegaron a convertirse en alzamientos cívico-militares, como ocurrió en el somocismo.
Además, hasta en los regímenes totalitarios más cerrados del mundo, como el nazismo alemán y el estalinismo soviético, hubo disidentes y los tiranos han recurrido a purgas inclusive sangrientas para reprimirlas.
En el estalinismo fue muy famosa la disidencia de León Trotzky y su grupo de “oposición de izquierda”; así como la de Nikolái Bujarin y la llamada “oposición de derecha”, ambas dentro del partido comunista, que fueron castigadas con el asesinato y fusilamiento de sus líderes.
En la dictadura hitleriana de Alemania hubo disidencias y conspiraciones internas, siendo la más famosa la que encabezó el jefe de las milicias nazis SA, Ernst Röhm, que propugnaba por una “segunda revolución socialista en el nazismo”; así como la “Operación Walkiria”, como se le llamó a la conspiración del 20 de julio de 1944 para matar a Hitler, fraguada por altos oficiales del Ejército liderados por el coronel Klaus von Stauffenberg.
En China, la “revolución cultural” de 1966 a 1976 fue impulsada por Mao Zedong para liquidar físicamente a los disidentes en el Partido Comunista y a toda la gente más o menos importante que disentía del comunismo.
En Corea del Norte, millares de funcionarios del régimen y miembros del Partido del Trabajo (comunista), han sido víctimas mortales de las purgas internas. El caso personal más reciente y relevante ha sido el de Jang Song-thaek, tío del tirano Kim Jong-un y alto dirigente militar y político, que fue encarcelado, torturado y fusilado por orden de su propio sobrino.
En realidad, las dictaduras totalitarias y regímenes autoritarios suelen mostrar o aparentar mucha fuerza, social, militar, policial y paramilitar. También se jactan de ser monolíticas, pero dentro de ellas siempre hay tensiones y de vez en cuando fracturas internas, lo que generalmente conduce a mayor represión. Pero a veces permiten reformas y cierta apertura política, o definitivamente terminan provocando su propia caída.
Ninguna dictadura, por muy totalitaria y duradera que sea, es absolutamente monolítica e invencible. Todas tienen contradicciones y debilidades inherentes, y aunque parezcan indestructibles y duren largo tiempo, de repente se fracturan y llegan a su fin.