Reinaldo Picado en entrevista a LA PRENSA.

Del monte a la celda y de la celda a la libertad: el viaje de Reinaldo Picado

El opositor pasó 32 meses de detención en Costa Rica, donde enfrentaba una posible extradición. Habló con LA PRENSA sobre su historia marcada por la guerra, el exilio y la persecución

Contenido Exclusivo CONTENIDO EXCLUSIVO.
Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

“Salí con la cabeza en alto, pero con el cuerpo quebrado por el encierro y la angustia”, dice Reinaldo Picado Miranda, en una entrevista a LA PRENSA, apenas unos días después de recuperar su libertad, tras pasar 32 meses detenido en Costa Rica. El 25 de mayo de 2025, el Estado costarricense le otorgó el estatus de refugiado político, reconociendo el peligro que enfrentaría si fuera devuelto a Nicaragua, donde se le acusa de un crimen que niega rotundamente haber cometido.

Ahora libre su prioridad es volver a ver a su madre, abrazar a sus hermanas y reorganizar su vida. Pero su mirada no se limita al reencuentro familiar.

“Esto no ha terminado, la lucha sigue y no descarto seguir en ella con las armas si es necesario”, advierte Picado, quien considera que su encarcelamiento sólo reforzó sus convicciones políticas, a la vez que asegura que extrañará a sus compañeros de celda.

Su historia, sin embargo, no comienza en los tribunales ni en los calabozos migratorios de Costa Rica. Comienza mucho antes, en el corazón de la selva nicaragüense, durante los años más cruentos de la guerra civil. En ese entonces, un niño de 13 años recogía rabia y muerte cuando su hermano mayor fue asesinado por el Ejército Sandinista.

Lea además: Daguer Hernández, defensor de Reinaldo Picado: “La única organización que me apoyó fue el Movimiento Campesino”

Reinaldo Picado, en entrevista con LA PRENSA.

Opositor en Kukra Hill

Picado nació el 6 de enero de 1973 en el municipio Muelle de los Bueyes, Costa Caribe Sur de Nicaragua, y luego su familia se trasladó hacia la comunidad Cedro Macho, Río Plata, en Nueva Guinea y su infancia estuvo marcada por la guerra contra el dictador Anastasio Somoza Debayle y posteriormente la guerra entre el Ejército Sandinista y la Contrarrevolución.

El 12 de febrero de 1986, en el marco de un gran operativo, el Ejército asesinó en una emboscada a su hermano mayor que pertenecía a la Contra en Muelle de los Bueyes, pero se enteraron hasta tres meses después. Por esta razón, Picado se integró a la Contra ese mismo año, junto con dos hermanos más.

«En 1986 hubo una invasión muy fuerte del Ejército y bombardearon la zona. A raíz de eso, la Contra se replegó hacia la montaña. El Ejército no dejó ni animales y ellos estaban claros de que de eso nos alimentábamos y por eso nos dejaban sin comida. En una ocasión, a mi familia se le llevaron 140 reses», dijo Picado.

Por eso recuerda la guerra como una época de inestabilidad para su familia. «Eso no se lo desearía a nadie, pero no se descarta que en su momento, ese episodio se tenga que repetir», puntualiza.

San José, Costa Rica. 06/Noviembre/2022. Nicaragüenses en el exilio participan de una marcha llamada Farsa Electoral en protesta por las elecciones municipales. LA PRENSA.

La salida de la Contra

Picado recuerda que con el triunfo de doña Violeta Barrios de Chamorro en 1990, los acuerdos con la Contra no se cumplieron en su totalidad y que él apostaba por la desaparición del Ejército Sandinista y la Policía Sandinista. Sin embargo, como consideró que había desventaja, migró hacia Costa Rica.

Siete años después, el 7 de diciembre de 1997, Picado regresó a Nicaragua. Un año después se integró a la vida política en el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), que tenía en ese tiempo a su líder, Arnoldo Alemán, como presidente del país.

Soldados de la Contrarrevolución en sus campamentos en Honduras. LA PRENSA/CORTESÍA

Empujado por Alemán

En las elecciones municipales de 2001, Picado participó como candidato, pero no resultó electo en Kukra Hill, sin embargo, por decisión de Alemán, fue nombrado delegado regional en la zona.

En 2017 resultó electo como concejal en Kukra Hill, Costa Caribe Sur de Nicaragua, para el período 2018-2022. Relata que había confianza con la alcaldesa sandinista, Carolina Morgan, pero la situación se fue complicando cuando Picado descubrió que los vehículos de la municipalidad servían supuestamente para negocios de la palma africana, mismos que vincula a la familia Ortega Murillo y que según él, estaban evadiendo impuestos.

Aunque a los funcionarios municipales sandinistas les gustó la idea, en abril de 2018, varios concejales sandinistas con los que tenía buenas relaciones le pidieron que no se volviera a comunicar con ellos por órdenes directas de Rosario Murillo.

Arnoldo Alemán. Foto: Archivo La Prensa

Amenazado en 2018 por las protestas de abril

A raíz de las protestas de abril, que surgieron pocos días después del incidente con los demás concejales, Carlos Alberto Martínez, un capitán de la Policía con quien Reinaldo Picado tenía buenas relaciones, lo llamó insistentemente por teléfono para amenazarlo.

—Si vos participás en esas huelgas, yo mismo voy a llegar a rafaguearte en tu casa.

—¿Pero qué te pasa, Carlos Alberto?, si yo estoy tranquilo en mi casa.

—Ya me dijeron que querés montar un tranque. Yo no voy a llegar con cariño como en otros lados, yo voy a llegar a rafaguearte y a matar si te metés en eso.

Sin embargo, a los pocos días, el secretario de la Alcaldía lo llamó preguntándole si era verdad el rumor que circulaba de que Picado montaría un tranque y que pretendía quemar la municipalidad. A las llamadas se sumaron también otros funcionarios sandinistas preguntándole lo mismo.

«Querían deshacerse de mí con cualquier pretexto, porque era la piedra en el zapato», dice Picado.

Reinaldo Picado y el abogado Daguer Hernández. Foto: Movimiento Campesino

Se sumó a los tranques, pese a las amenazas

Debido a las constantes amenazas, Picado tomó lo poco que pudo, se marchó de su casa y se sumó a un tranque en Presillas, en Muelle de los Bueyes. Picado asegura que identificó a oficiales de la Policía que se infiltraron, aunque asegura que, a solicitud de unos sacerdotes, devolvieron a los agentes, que estaban retenidos en una celda de la delegación de Policía de La Gateada, que estaba tomada por los manifestantes.

«Les tomamos una declaración a los cuatro policías. Nos tomamos una foto ese día donde los estamos entregando, que se publicó en redes», afirma Picado, quien asegura que en las publicaciones lo identificaron y divulgaron hasta sus datos personales.

Luego, Picado asegura que sufrieron otros ataques de otros infiltrados, incluyendo de uno que le dio un machetazo.

«El secretario político de El Rama, Pedro Martínez, ordenó que donde yo apareciera, me mataran, porque el señor que me hirió ahí terminó muerto. Quién sabe cómo apareció muerto», dijo.

El exilio

El 18 de agosto de 2018 Picado llegó a Costa Rica en su segundo exilio junto con un compañero de nombre Gerardo, quien tenía un impacto de bala en el brazo.

Aunque asegura que pasó dificultades económicas, algunos amigos le brindaron atención y le dieron alojamiento por un año. Pese al exilio siguió organizándose con otros exiliados y pidieron permiso a autoridades costarricenses para hacerlo, quienes les advirtieron que no usaran armas.

A partir de 2019 trabajó en un ingenio en Muelle de San Carlos (Costa Rica), donde asegura que no le pagaron lo completo. Y en 2022 trabajó en construcción en Jacó, Puntarenas.

En todo ese tiempo Picado se enfrentó a negativas de refugio y aseguró que las autoridades costarricenses le dijeron que tuvo un juicio el 16 de agosto de 2021, aunque refiere que nunca fue notificado.

Douglas Pérez Centeno fue presentado en febrero de 2024. Foto: Presidencia

Policía lo vinculó a crimen después de su exilio

La Policía informó que el 1 de octubre un grupo armado asaltó a empleados de la empresa Agro Industrial del Río S.A. que transportaban en una camioneta medio millón de córdobas para el pago de planilla. Los asaltantes subieron un video en el que se identificaron como opositores y asesinaron a la oficial de la Policía, Aracelys Díaz, de 20 años, y al trabajador de la empresa, Pedro Pablo Chavarría, de 56 años.

Un día después, la Policía emitió un comunicado y vinculó a Douglas Gamaliel Pérez Centeno (a quien identificó con los apellidos de Álvarez Morales), a Reinaldo Picado y a otras cuatro personas.

El 3 de julio de 2023, el juez Luden Rojas condenó a Ramón Argeñal, uno de los supuestos implicados que recibió prisión perpetua por el asesinato de la oficial Díaz y 103 años de prisión por otros delitos.

Según la sentencia emitida por Rojas, la Fiscalía aseguró que Picado fue uno de los orquestadores del crimen, aunque él es tajante en señalar que ni siquiera conoce a Argeñal.

«A ese señor ni lo conozco. A mí me vinculan porque desde hace años han querido hacerme daño», dijo Picado.

Lea además: Investigación y video expone la represión del régimen orteguista en Costa Rica

El encuentro con Pérez Centeno y el arresto

El 16 de octubre de 2022, 15 días después del crimen, Picado viajó hasta la frontera con Nicaragua para esperar a Douglas Gamaliel Pérez Centeno.

El 18 de octubre, Picado y Pérez Centeno estaban almorzando en un lugar cercano al Parque Central de San José, Costa Rica, cuando llegaron agentes de la Interpol y los capturaron. Posteriormente, los trasladaron a Los Lagos de Heredia, donde se ubica el Centro de Aprehensión Temporal para Extranjeros.

La extradición se frenó por un habeas corpus presentado por una organización de derechos humanos.

El trago amargo de la cárcel

Picado asegura que se sintió decepcionado por el trato jurídico que le dio Costa Rica mientras permaneció en prisión. Costa Rica les negó el refugio en dos ocasiones y en agosto y octubre de 2023 la Sala Constitucional del poder judicial costarricense rechazó los habeas corpus presentados.

Sin embargo, Reinaldo Picado asegura que la primera abogada que los representó en el caso tuvo mucha responsabilidad en las negativas.

«La jueza le enviaba notificaciones y la abogada nunca respondía ni aparecía. Ahí tuvimos que buscar a otro abogado, que es Daguer Hernández», dijo Picado.

Hernández fue subdirector de la Dirección General de Migración y Extranjería de Costa Rica.

En su experiencia en prisión, aseguró que no había atención adecuada y que vio morir a dos compañeros de celda en el Centro Penitenciario El Virilla, donde también estaba Pérez Centeno.

San José, Costa Rica. Foto: LA PRENSA.

A punto de ser extraditado

En medio de la noche del 12 de octubre de 2023, un oficial de El Virilla, llegó a decirles que prepararan su equipaje porque iban en libertad. Sin embargo, ambos fueron trasladados hasta la frontera para entregarlos a la Policía de Nicaragua.

«Tuve la oportunidad de avisar a mi abogado que nos iban a llevar. Ellos no me permitieron hacer llamadas, pero logré avisar», dijo Picado.

El abogado hizo gestiones y logró que Picado y Pérez Centeno regresaran a prisión. No obstante, asegura que lograron ver a oficiales de la Policía de Nicaragua que se asomaron para verlos dentro del vehículo en que se trasladaban.

El 21 de febrero de 2024, Pérez Centeno no corrió con la misma suerte y fue inevitable que Costa Rica lo entregara a la dictadura de Nicaragua. Desde entonces, no se sabe nada de él.

La libertad

Picado Miranda fue liberado por las autoridades de Costa Rica el 25 de mayo de 2025, luego de que se le otorgara el estatus de refugiado político, en reconocimiento del riesgo real de ser torturado o sufrir tratos crueles si era extraditado a Nicaragua.

La concesión del refugio se basó en las medidas cautelares dictadas previamente por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que alertaron sobre el peligro que enfrentaba su vida e integridad personal en caso de ser entregado a las autoridades nicaragüenses.

Lea además: Buscar refugio en un tercer país: La historia de dos nicaragüenses que encontraron en España un nuevo hogar

Seguirá en la lucha política

Reynaldo Picado Miranda asegura que, tras recuperar su libertad, su principal prioridad es reunirse con su familia y reorganizar su vida, aunque dejó claro que no renuncia a la lucha armada como vía de resistencia. “Lo primero que quiero hacer es ver a mi mamá, estar con mis hermanas… y después ver cómo me muevo”, dice.

A pesar de haber pasado un largo período detenido, Picado afirma que no se arrepiente. “Estar preso por algo que no hice me enseñó muchas cosas. El sistema está podrido, y contra eso no se pelea con flores. La lucha armada es una opción válida cuando no hay justicia”, sostiene.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí