Los coroneles generales, el Ejército y la dictadura 

Este lunes 2 de junio, en una ceremonia oficial bajo techo, los dictadores de Nicaragua les otorgaron a dos mayores generales del Ejército sandinista el nuevo rango de coronel general, que es superior al de mayor general e inmediatamente inferior al de general de Ejército, el más alto grado que le corresponde al comandante en jefe.

La buena noticia de este evento fue, nos dicen desde el interior de Nicaragua, que el sistema de televisión por cable no fue encadenado a los canales locales oficialistas, como acostumbra a hacer la dictadura. De manera que los televidentes, que en su gran mayoría son alérgicos a esas aburridas celebraciones oficialistas, esta vez no necesitaron apagar sus aparatos receptores.

En su discurso en el acto militar Daniel Ortega aludió a las críticas que le hicieron desde la oposición política y mediática, de que el rango de coronel general es un invento para ampliar el número de altos miembros de la casta militar privilegiada fiel a la dictadura.

Esto “no es inventar un grado por inventarlo”, dijo Ortega. En realidad, el rango de coronel general existe en muchos ejércitos del mundo, entre ellos el de Alemania, donde fue creado en el siglo 18 por el Ejército del Reino de Prusia.

El Ejército Rojo de la Rusia Soviética comunista adoptó ese grado militar que existe hasta ahora en el Ejército de la Federación de Rusia. Dicho rango lo tienen también los ejércitos de algunos países que pertenecieron a la extinta Unión Soviética. Y en la actualidad lo tienen numerosos ejércitos, incluyendo de varios países de América Latina y de los mismos Estados Unidos de América. Como dato histórico interesante cabe mencionar que en Chile el grado de coronel general del Ejército fue creado por el general Augusto Pinochet, en 1978, en la plenitud de su tiranía militar.

En los años de la democracia en Nicaragua, de 1990 a 2006, el Ejército sandinista dejó de ser una fuerza militar del partido FSLN y comenzó a evolucionar a la profesionalización que es propia de los Estados democráticos. Pero el proceso de democratización del Ejército se frustró a principios de 2007, cuando Daniel Ortega y el FSLN recuperaron el poder y comenzaron a instaurar la nueva dictadura sandinista, la cual es peor que la anterior. A partir de entonces el Ejército más que partidista se convirtió en una fuerza armada pretoriana al servicio de un caudillo y una familia que pretende perennizarse en el poder. Como era la Guardia Nacional de la dictadura dinástica de los Somoza, y quizás peor.

Ahora, en una dictadura como la que hay en Nicaragua todos los cambios y movimientos que hace en el Ejército —lo mismo que en la Policía— tienen dos objetivos principales. Uno es reforzar los aparatos armados represivos en los que se sostiene el régimen; y el otro, procurar que no haya descontento ni disidencia y posibilidad de rebelión de los militares.

Los dictadores saben que en un sistema que no permite la más mínima organización social independiente, ni movilización política opositora, las fuerzas armadas en determinadas circunstancias pueden convertirse en un factor de cambio. La historia alrededor del mundo tiene muchos ejemplos de eso.

De manera que para la dictadura de Nicaragua es primordial que las fuerzas armadas estén bien cohesionadas y le permanezcan fieles en cualquier situación. Para lo cual les otorga diversos beneficios económicos, sociales e ideológicos, tanto a las instituciones, militar y policial, pero particularmente a sus miembros y sobre todo a las oficialidades altas y medias.

Aun así, como el curso de la historia se sujeta a leyes, pero también depende y mucho de los factores humanos subjetivos, la liebre a veces salta en las instituciones armadas y estas se convierten en el factor de cambio que necesita la gente y demanda la sociedad.

Eso no se puede descartar.

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí