Las fake news (noticias falsas)

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Desde que existe la divulgación de noticias en los mass media han existido las noticias engañosas, pero cuando aparecen las tecnologías de la comunicación e información, las fake news se han extendido por todo lo largo y ancho del planeta. Este término es utilizado para expandir y conceptualizar la divulgación de noticias falsas. Cuando salen a las redes, ya sean públicas o privadas, por medio de la prensa, la radio, la televisión, los redes sociales y se repiten con persistencia, en cuestión de segundos se genera un círculo vicioso que convierte la noticia falsa en una verdad.

Todo esto se produce en el contexto de la llamada posverdad, término definido por el diccionario de Oxford como la palabra del año en 2016 y se refiere a las circunstancias en las que hechos objetivos son menos importantes a la hora de modelar a la opinión pública que las apelaciones a la emoción o las creencias personales. Es verdad que ya en el siglo pasado tanto el régimen nazi con Goebbels como ministro de información decía que una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad, igual también en la Italia de Mussolini se produjo este hecho.

Esto atañe directamente a que el periodismo de calidad y el derecho de los y las ciudadanas deben informarse debidamente y con este fenómeno que se vuelve más peligroso y que influye de distintas maneras en las prácticas democráticas al distorsionar la verdad.

Ejemplos de fake news, que es clave para explicar esto fue la campaña presidencial de Donald Trump en 2016 y 2024, ambas victorias fueron posibles al ser rociadas de manipulación de la verdad. Según la web Politifact el 70 por cierto de las declaraciones de Trump eran bastante falsas, falsas o grandes mentiras.

En La microfísica de la posverdad, un interesante ensayo publicado en Digitalismo por Hugo Pardo Kulinski, se afirma que la comunicación política sabe desde siempre que entre la realidad y la emoción, predomina la emoción, y que la manipulación, las medias verdades o directamente las mentiras estratégicas hacen su juego para construir una base electoral, o peor aún, consolidar una idea política. En la campaña contra Hilary Clinton, se usó de las redes sociales para destruir la credibilidad de la candidata a partir de informaciones falsas.

Como vemos las fake news son totalmente destructivas en esta era moderna del internet, en las que la divulgación de las mismas se reproduce en segundos a cientos de miles que consumen las noticias entre las que tiene como gran campo cientos de miles, millones de personas en las que esas noticias falsas se esparcen y una gran mayoría cuando van envueltas en la emoción las creen a pies juntillas.

La organización First Draft ha diferenciado siete tipos de contenido erróneo que pueden circular: 1) Sátira o parodia: No pretende causar daños; 2) Contenido engañoso: Se trata de uso engañoso de la información para incriminar a alguien o algo; 3) Contenido impostor: Es el tipo de información que suplanta fuentes genuinas; 4) Contenido fabricado: Contenido nuevo que es predominantemente falso, diseñado especialmente para engañar y perjudicar; 5) Conexión falsa: Cuando los titulares, imágenes o leyendas no confirman el contenido, 6) Contexto falso: Cuando el contenido genuino se difunde con información de contexto falsa; 7) Contenido manipulado: Cuando la información o imágenes genuinas se manipulan para engañar.

Siguiendo con el tema, First Draft explica por qué y quiénes se creen este tipo de contenido y establece ocho P, motivos que ayudan a explicarlo: 1) Periodismo deficiente, 2) Parodia, 3) Provocación, 4) Pasión, 5) Partidismo, 6) Provecho, 7) Poder o influencia política, y 8) Propaganda.

Claro también está que para que se produzcan las fake news tiene que estar precedido de cualquiera de los ocho P a las que me referido anteriormente debe haber un operador que las ponga en funcionamiento. Los casos en los que más operadores hay en el mundo es desafortunadamente en el campo de la política, en el que normalmente uno crea el contenido en el departamento de información.

Y a la que afectan las fake news es a la democracia, la que se ve severamente perjudicada desde sus cimientos en muchos países y empezando por la primera potencia mundial y catalogada como una democracia desde su fundación y gracias a sus pesos y contrapesos y división de poderes no ha sufrido mucha erosión.

En América Latina, empezando por México, se produce este fenómeno para desacreditar a partidos políticos y sus cúpulas y con el agravante del fenómeno narco, que también mete sus pezuñas en este campo. Grandes amantes de las fake news fueron algunos presidentes de la era priista y, más recientemente, el gran maestro de las llamadas “mañaneras”, Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Dicho fenómeno tiene su continuidad en la nueva presidenta designada por el susodicho AMLO, la actual presidenta Claudia Sheinbaum y desparramada por todo el tejido de su partido Morena.

También en Centroamérica están muy enquistadas en algunos países las llamadas fake news, por ejemplo en Honduras, con la excepción de El Salvador, donde la Asociación de Periodistas de dicho país, afiliada a la FIP, es una de las organizaciones preocupadas por el incremento de las fake news y falsos medios digitales, la mayoría creados en cuentas de Facebook y que publican notas que carecen de los principios básicos del periodismo, sus titulares son llamativos y tienen como objetivo viralizar noticias muchas veces descontextualizadas, con información errónea o manipulada, datos no verificados e incluso imágenes denigrantes. Muchas de estas notas carecen de firma del periodista que elaboró el texto.

En muchos de los demás países como Argentina, Venezuela, Brasil, Chile, Colombia, Bolivia, Perú, padecen también de este flagelo tan peligroso para un mundo que intenta vivir en paz y democracia.

Pero también en Europa, hay países que sufren las fake news y emisores de las mismas, ejemplos los hay en Alemania, Francia, Italia, España, Reino Unido y otro número de países enclaustrados en la llamada Europa Occidental, pues en los que no están allí están en los países como Rusia, Bielotrusia y otros antiguos miembros de la antigua URSS, donde están enclavados los mayores fabricantes de bots de contenido fake news, los cuales gracias a las tecnologías de la información son infiltradas públicamente para atacar a los países que quieren desacreditar y debilitar democráticamente.

Por último, debo decir que también hay herramientas que se utilizan para contrarrestar las fake news, pero no hay espacio suficiente en este artículo para hacerlos visibles.  En otro artículo trataré sobre el tema.

El autor es abogado nicaragüense radicado en España.

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