Imagen aérea del Río San Juan. Foto: Fundación del Río.

Fotos | Así destruyen los colonos el refugio protegido del río San Juan, a vista y paciencia de la dictadura

A la vista del Ejército, la colonización avanza en silencio, transformando un área protegida en tierra cultivable, sin servicios básicos, pero con respaldo político y militar

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En las riberas del río San Juan, donde el verde espeso de la selva solía dominar el paisaje, ahora emergen techos de zinc, cocinas de leña y cercas improvisadas. En un recorrido que realizó LA PRENSA junto a Fundación del Río, se constató el avance de los asentamientos ilegales en el Refugio de Vida Silvestre Río San Juan, una zona protegida de valor ecológico internacional. Las imágenes capturan cómo, a la vista del Ejército, crece una colonización silenciosa que transforma el bosque en zona agrícola y ganadera.

Las fotografías revelan más que una ocupación territorial: documentan un proceso de destrucción ambiental sistemática, impulsado por operadores políticos del Frente Sandinista. Casas con banderas del FSLN, cultivos en áreas vedadas, fuego devorando la vegetación y niños cruzando el río para vacunarse en territorio costarricense muestran un paisaje donde la ley ha sido sustituida por la impunidad.

Leé el reportaje completo:

En las tierras invadidas, los colonos siembran maíz, yuca, sandía, banano y quiquisque, transformando la selva en parcelas agrícolas. Estos cultivos, visibles desde la ribera costarricense son el resultado de una ocupación ilegal que no sólo degrada el ecosistema, sino que ignora por completo el carácter protegido del territorio.

Antes de sembrar, los colonos prenden fuego a la vegetación para “limpiar” el terreno. La quema es el primer paso en la transformación ilegal.

Las casitas levantadas en el refugio son rústicas, hechas con tablas de madera, techos de zinc y paredes improvisadas con plástico negro o láminas oxidadas.

Aunque la colonización de esta área protegida es reciente, es evidente el significativo avance en la destrucción de la ribera. Muchas casas se encuentran a menos de 30 metros de las orillas del río.

Sin acceso a servicios básicos estatales, los colonos se abastecen de agua directamente de las montañas y generan electricidad mediante paneles solares.

Control territorial

A pocos metros de los puestos de control del Ejército, las casas ilegales se levantan sin oposición. La presencia militar, que debería resguardar el Refugio de Vida Silvestre Río San Juan, se ha convertido en espectadora silenciosa y cómplice de la invasión.


Su inacción frente a la tala, las quemas y los nuevos asentamientos revela una tolerancia estructural que permite, e incluso facilita, la destrucción de un área protegida por ley.

Amaru Ruiz, presidente de la Fundación del Río, advierte que la invasión del refugio forma parte de una estrategia de control territorial del Ejército. La presencia de familias invasoras facilita la vigilancia y el dominio de zonas previamente inaccesibles, consolidando un uso político-militar del área protegida.

En varios de los asentamientos ilegales dentro del Refugio de Vida Silvestre Río San Juan ondean banderas del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) como símbolo de lealtad al régimen. Colgadas en las fachadas de casas rústicas o sobre postes improvisados, estas banderas no sólo marcan territorio, sino que también reflejan la conexión política entre los ocupantes y el partido de la dictadura.

Un grupo de colonos en la ribera norte del río San Juan.

La ocupación del refugio no es uniforme: en algunas zonas cercanas al río, los asentamientos son visibles desde territorio costarricense, con viviendas alineadas entre parcelas cultivadas. En cambio, otras comunidades se ubican más adentro del bosque, ocultas entre la vegetación. Los precios de una propiedad de 50 manzanas pueden rondar entre los 15 mil y 20 mil córdobas.

Leé el reportaje completo:

Nacionales Indio Maíz Río San Juan archivo

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