El pasado domingo 25 de mayo, LA PRENSA publicó en su edición Domingo un extraordinario reportaje textual y gráfico titulado: Día de las Madres en Nicaragua: de la esperanza al horror.
Se refiere a la masacre ocurrida el Día de las Madres de 2018, de la que este 30 de mayo de 2025 se cumple el séptimo aniversario.
Aquel trágico e inolvidable Día de las Madres de Nicaragua, las fuerzas represivas de la dictadura dispararon contra multitudes de gente desarmada que se manifestaba en las calles para solidarizarse con las madres cuyos hijos habían muerto durante la represión que comenzó el 19 de abril de 2018.
La misma dictadura reconoció por medio de su Policía y Ministerio de Salud que había matado a 15 personas durante la represión del Día de las Madres, 7 en Managua, 3 en Chinandega y los otros 5 en Masaya y Estelí. Por su parte la oficialista Comisión de la Verdad, Justicia y Paz declaró que fueron 16 los muertos. En tanto que LA PRENSA, en su edición del viernes 1 de junio de ese año reportó la cantidad de 18 personas muertas y 218 heridas.
En cualquier caso, lo que ocurrió en aquel Día de las Madres fue un espantoso crimen de Estado que es parte de la memoria histórica nacional.
Al respecto, este 30 de mayo la Asociación Madres de Abril (AMA) ha dado a conocer en Costa Rica la segunda edición de su libro interactivo Ama y construye la memoria, que será presentado de manera presencial el sábado 31 de mayo en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo de la capital costarricense.
AMA informa que su propósito con esta publicación es “mantener viva la memoria de las víctimas de la represión” de la dictadura de Nicaragua, “luchar contra el olvido y la impunidad” de los crímenes y los criminales que para mantenerse en el poder han asesinado a centenares de personas nicaragüenses.
En realidad, todos los hechos criminales de la represión desde abril de 2018 fueron escritos, fotografiados y grabados en video para siempre. Todo ha sido documentado y guardado en la memoria histórica colectiva de Nicaragua, gracias a las tecnologías modernas de la información.
La memoria histórica es un proceso de actos y recolección de información verificada, para que la sociedad recuerde, interprete y transmita los hechos ocurridos en el pasado; en particular los conflictos violentos y las violaciones masivas de los derechos humanos que cometen los Estados, o más bien dicho los gobernantes.
Igualmente significa el reconocimiento de la dignidad de las personas que han sido víctimas de las injusticias, cuyas voces no deben ser silenciadas ni sus sufrimientos olvidados. Esclarecer los hechos e identificar a los culpables directos e indirectos de los crímenes contra la gente, para exigirles las responsabilidades que les corresponden.
La memoria histórica implica también aprender del pasado para procurar que los hechos injustos, trágicos y dolorosos no se repitan. Pero no sólo que no haya más matanzas como la del Día de las Madres de 2018, sino que termine la dictadura criminal y la gente nunca más vuelva a sufrir ese odioso y malvado tormento nacional.
Además, la memoria histórica debe servir para facilitar la reconciliación nacional y restaurar la unidad e integridad de la comunidad nicaragüense que ha sido rota por la dictadura.
Finalmente, en homenaje a todas las madres que perdieron a sus hijos durante la represión recordamos las memorables palabras de la santa Madre Teresa de Calcuta, que parecieran haber sido escritas para cada una de las madres nicaragüenses de abril y mayo:
Enseñarás a volar… pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar… pero no soñarán tus sueños.
Enseñarás a vivir… pero no vivirán tu vida.
Enseñarás a cantar… pero no cantarán tu canción.
Enseñarás a pensar… pero no pensarán como tú.
Tristemente, son muchos los hijos de madres nicaragüenses que no pudieron volar, soñar, vivir, cantar y pensar como les enseñaron ellas, porque fueron asesinados por la dictadura. Y por eso siguen clamando y esperando justicia.