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Aun después de la derrota más dolorosa, Joe Espada no pierde la compostura. Parece tener siempre a mano la respuesta precisa para cada situación. Frente a la prensa es amable y se comunica con respeto, mientras sus jugadores lo estiman y lo miran con un líder que, además de saber conducir, sonríe a menudo y da la cara cuando algo sale mal.
Nacido hace 49 años en Santurce, Puerto Rico, Espada está en su segunda campaña al frente de los Astros de Houston. El año pasado se repuso a un terrible inicio de temporada que tenía a su equipo con 33-40 a la altura del 18 de junio con diez juegos por debajo del líder de la División Oeste de la Liga Americana, pero enderezó el barco y destronó a Seattle.
Este año las cosas están mejor. Los Astros (28-25) aún tienen por delante a los Marineros, pero después de ganarles tres de cuatro partidos la diferencia es de solo 1.5 juego. Aún queda mucho camino por delante, pero el equipo texano parece moverse a buen ritmo, a pesar de que volvió a perder a jugadores clave una vez más, pero los sustitutos están haciendo el trabajo.
“La clave en el beisbol como en cualquier ámbito de la vida es la comunicación. Mi trabajo es poner a los muchachos en la mejor posición para que hagan bien su trabajo. Tienes que tomarte tiempo para escuchar y responder sus inquietudes”, dice Espada, quien asistió a la Universidad de Mobile en Alabama y fue seleccionado por los Atléticos en el draft de 1996.
Luego de cuatro años en el sistema de Ligas Menores de los Atléticos, con quienes llegó hasta Triple A, Espada pasó a los Marlins y tras un tours por otras cuatro organizaciones y el beisbol independiente, se convirtió en entrenador del equipo de Florida, llegando a ser coach de tercera base, antes de llegar a los Yankees en el mismo rol y luego a los Astros en 2018.
“La experiencia que acumulé como pelotero me permite tener empatía con los jugadores y ser compasivo con ellos cuando incluso tienes que darles una mala noticia como un descenso a las Ligas Menores. Yo pasé por esas situaciones y me pongo en los zapatos de ellos, pero siempre hay decisiones que tomar y debes tomarte ese tiempo con ellos”, afirma el dirigente.
Espada señala que entre las cosas que más disfruta en su papel como mánager es tener la oportunidad de compartir con sus jugadores y animarlos a dar lo mejor de sí en cada juego, y a la vez, interactuar con los fanáticos, pero también entiende que entre sus deberes está la atención a los medios y lo hace con la mejor disposición cada día como está establecido.
“Los periodistas realizan un papel importante, pero al final del día, somos seres humanos que compartimos varios meses del año juntos y no veo por qué no cultivar una relación basada en el respeto y dentro de las normas establecidas. Un día yo dejaré de ser dirigente y ustedes dejarán de ser reporteros, pero mientras tanto, cada uno hace su labor”, señala.
Cuando se le consulta a Espada sobre cómo se maneja el flujo de jugadores entre las Grandes Ligas y las Ligas Menores para reemplazar peloteros lesionados o en malas rachas, insiste de nuevo en la comunicación como la clave. Asegura que mantiene una comunicación constante con sus coaches, pero también con los mánagers y coaches de las menores.
“La comunicación es el factor fundamental también en ese sentido. Yo no solo me comunico con frecuencia con el gerente general del equipo, sino también con los coordinares, mánagers y coaches de Ligas Menores. Esa es la forma de saber cómo vienen los muchachos que son ascendidos y qué queremos hacer con los que son bajados”, puntualizó.
En su primera temporada como dirigente, Espada clasificó a los Astros a la postemporada, pero los Tigres de Detroit no los dejaron caminar muy largo y los eliminaron en la serie de comodines en dos partidos. De manera que ahora, además de volver a tratar de tumbar a los Marineros, el equipo texano tiene la meta de avanzar más profundo en la postemporada.