Trump, Rubio y Venezuela

Trump supuestamente es contrario a la política de los venezolanos dirigidos por Maduro que es un dictador consumado y está en el poder por haber robado las últimas elecciones a la Presidencia de la República, diputados, gobernadores, concejales, pero como el mencionado Trump vive un mundo distópico, da la impresión que no le interesa la democracia como es concebida en todo el mundo.

Y esto nos lo demuestra con su última gira por los países árabes, Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, fue un viaje a países autocráticos donde la democracia brilla por su ausencia y son regidos con mano de hierro por sus gobernantes, en los que todavía existe la pena de muerte y otros castigos inhumanos y degradantes de la persona humana.

Hago este recordatorio, para aludir que la primera potencia del mundo regida todavía democráticamente y que era hasta ahora el guardián de la democracia, tanto en América como en muchos países del mundo, ha cambiado las tornas desde la llegada al poder de Trump, y da la impresión que no le interesa la democracia y su único norte es el mundo de los negocios.En esos países visitados se hicieron contratos de más de 600,000 millones de dólares y hasta se le obsequió por Qatar un nuevo avión presidencial (Air Force One) en sustitución del que ahora usa en sus desplazamientos.

A Trump no le importa si un país es regido democráticamente o no, le interesa que pueda convenir a los negocios y eso no es bueno ni para los estadounidense, ni para los demás países donde todavía hay democracia, que se han acabado los días en los que los funcionarios de ese país “daban conferencias sobre cómo vivir y gobernar sus propios asuntos. Eso ha quedado atrás y sin posibilidades de restaurar tales conferencias en este mandato de Trump.

En cuanto a lo referente al título de esta columna, ha sucedido recientemente en que un allegado de la familia presidencial, o mejor dicho a Melania Trump, Richard Grenell, exembajador de EE.UU. en Alemania es un diplomático que hizo un viaje a Antigua para entrevistarse con funcionarios del gobierno de Maduro, en lo que se trató primordialmente el interés de EE.UU. en seguir comprando crudo venezolano a través de la empresa Chevron norteamericana, a pesar de haber prohibido a otras petroleras como Repsol, Shell, y otras más a comprar o explorar los yacimientos venezolanos de petróleo. En su regreso trajo consigo la liberación de un ciudadano norteamericano de nombre John Sinclair.

Pues bien este “enviado” contaba con la bendición de la Casa Blanca para su gira a Antigua y a su regreso a EE.UU. hizo declaraciones que dejaban en evidencia que seguiría comprando el crudo venezolano y que Chevron quedaba habilitado para esas compras negociadas. Esto abrió una fractura con el Departamento de Estado, el servicio exterior del país bajo el mandato de su secretario, Marcos Rubio, quien se sintió afectado por tales declaraciones, ya que sabemos que Rubio no comulga con el madurismo y que las declaraciones del “enviado especial” contradecían frontalmente la política de esa Secretaría, y Rubio, el competente para los asuntos de política exterior, inmediatamente en comunicado hecho público contradijo las que había hecho el tal Grenell.

Parece ser que Grenell había intentado el nombramiento de secretario de Estado o de miembro del Consejo de Seguridad, lo que finalmente no pudo conseguir tras el nombramiento de Rubio en tal instancia y que incluso en estas fechas recientes ante la destitución de Mike Waltz, asesor de Seguridad Nacional del gobierno Trump a quien nombró embajador ante Naciones Unidas, quien fue destituido por el escándalo de unas filtraciones habidas en la red de Signal en que se incluyó por error a un periodista sobre asuntos de seguridad nacional que fue publicado por la revista The Atlantic, en los que se compartían detalles sensibles sobre un ataque aéreo contra milicianos hutíes en los que se incluían la hora y día de dichos ataques.

Este hecho generó graves críticas en personas afines a Trump y al Partido Republicano, pues incluso este tema ha favorecido al secretario Rubio, quien también ha sido nombrado al parecer interinamente en el cargo de Waltz, que pone en demostración que la figura de Rubio sigue siendo muy importante para Trump y su gobierno ya que goza de gran credibilidad pública y de la absoluta confianza del presidente.

Estos hechos y otros que ha protagonizado el presidente Trump en sus cuatro meses y medio al frente del gobierno, han hecho decrecer la confianza en su presidente del pueblo norteamericano. Ya en los primeros cien días ha sido la más baja, ya que era del 41 por ciento y en esta fecha la calificación de aprobación ha bajado al 31 por ciento.

Las encuestas según CNN, “encuentra a un presidente en una situación complicada y hundiéndose en todos los temas que ha tratado durante su tiempo en el cargo, con la confianza del público en su capacidad para manejar esos problemas también en declive”.

El autor es abogado nicaragüense residente en España.

Opinión

COMENTARIOS

  1. Hace 1 año

    Trump es un empresario. Marco Rubio es un politico muy bien preparado y educado para ser presidente. Marco es un conservador moderado y al cual se le considera la estrella del gabinete de Trump. JD. Vance está muy verde y mete las extremidades inferiores muchas veces.

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