Daniel Ortega y Rosario Murillo.

«Ortega podría desaparecer sin que el poder se altere». Esto es lo que establece la Constitución sandinista sobre la ausencia del dictador

Un jurista nicaragüense dijo que más allá de las especulaciones sobre el deterioro de la salud de Ortega, la Constitución se diseñó pensada en la falta definitiva del dictador

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Un cambio clave en la nueva Constitución sandinista —diseñada e impuesta por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo— que había pasado casi desapercibido, ha cobrado relevancia en los últimos días: la eliminación total de la figura de «falta temporal» del presidente de la República. Esto ocurre en medio de crecientes rumores sobre el deterioro de salud de Ortega, de 79 años, y su prolongada ausencia de la vida pública.

A criterio de expertos constitucionalistas, el cambio tiene profundas implicaciones en la gestión del poder y refuerza aún más el control político de la vocera del régimen, Rosario Murillo.

«Ortega podría desaparecer sin que el poder se altere», declaró a LA PRENSA un jurista y experto constitucional nicaragüense, bajo la estricta condición de anonimato, por temor a represalias.

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Ahora, la Constitución sandinista reformada sólo reconoce las «faltas definitivas» como motivo para que otro funcionario, en este caso la «co-presidenta» Murillo, asuma la jefatura del Estado. Los rumores sobre la salud deteriorada se dieron a raíz de la ausencia de Ortega en los actos relacionados con el natalicio de Augusto C. Sandino, sobre todo el día 19 de mayo en que estaba programada su participación en el 130 aniversario del nacimiento de Sandino.

Sumando a ello, el 22 de mayo, los medios oficialistas difundieron el más reciente mensaje de felicitación, enviado y firmado únicamente por Murillo a Margarita Simonián, redactora jefa de Russia Today (RT) y del Grupo Mediático Rossiya Segodnya. Lo anterior ha generado especulaciones en Nicaragua debido a la ausencia de la firma del dictador, pero según Murillo, el dictador aparecerá en acto público este sábado.

Constitución «a la medida de Murillo»

Desde la entrada en vigor de la Constitución en 1987, esta se modificó en 15 ocasiones. Sin embargo, desde la llegada al poder de Ortega en 2007, la Carta Magna del país ha sido reformada en 11 ocasiones, incluyendo la casi total que entró en vigor el 20 de febrero de este año; y la más reciente de los artículos 23 y 25 prohibiendo la doble nacionalidad.

La Constitución anterior, en su artículo 149, establecía mecanismos claros para cubrir temporalmente al presidente. «En caso de falta temporal del Presidente de la República, asumirá sus funciones el Vicepresidente. Cuando la falta sea definitiva, el Vicepresidente asumirá el cargo de Presidente de la República por el resto del período y la Asamblea Nacional deberá elegir un nuevo Vicepresidente», se leía en la pasada Carta Magna.

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A su vez, establecía que «en caso de falta temporal y simultánea del Presidente y del Vicepresidente, asumirá las funciones del primero el Presidente de la Asamblea Nacional o quien haga sus veces por ministerio de la ley» y además «en caso de falta definitiva del Vicepresidente de la República, la Asamblea Nacional nombrará a quien deba sustituirlo en el cargo».

«Los objetivos más importantes para la nueva Constitución es asegurar la sucesión familiar y tenían que cubrirlo de la forma más obediente a sus intereses, con el partido familia que se ha convertido en el Frente Sandinista, y optaron por la fórmula de la co-presidente, con una fórmula de co-presidentes ya no necesita establecerse la sucesión temporal del Presidente al Vicepresidente, porque como son co-presidentes, es decir, que los dos están al mismo nivel, entonces no se provoca esa ausencia temporal, porque nunca hay vacío temporal de la presidencia, ya que la presidencia es conjunta, es compartida», explicó el jurista consultado por este Diario.

Dictadores Ortega y Murillo
Los dictadores Rosario Murillo y Daniel Ortega en el acto de juramentación del jefe policial Francisco Díaz. LA PRENSA/ AFP

Insistió en que en la nueva Constitución no contemplaron la figura de «falta temporal» del Presidente dado a que «todo el interés era asegurar que ante la falta de Ortega, Murillo asumiera plenamente, y que incluso ella, sin tener que ir a la Asamblea Nacional, sin ningún procedimiento, sin ninguna simulación de elección de voto popular, eligiera a los vicepresidentes. Sin duda lo hará en su momento y muy probablemente serán también miembros de su familia».

Ahora sólo vale la «falta definitiva»

El exfuncionario del poder judicial y experto en Administración de Justicia, Yader Morazán, compartió en sus redes sociales su valoración ante la eliminación de dicha figura y que ahora en la Constitución sandinista establece en el artículo 124 «faltas definitivas» del o de la ‘co-presidente’ la muerte y renuncia presentada ante el pueblo.

«Sin ‘ausencia temporal’, Murillo puede asumir plenamente si Ortega falta, sin justificar incapacidades breves, como una hospitalización. Incluso, Ortega pudiera desaparecer, morir y ella seguiría organizando los hilos del poder sin rendir cuentas a nadie, hasta que considere que sea el momento de anunciarlo», señaló Morazán.

A su vez, indicó que «este cambio elimina flexibilidad. Antes, si Ortega estuviera enfermo 20 días, Murillo asumía temporalmente. Ahora, sólo una falta definitiva activa el mecanismo».

https://twitter.com/YaderMorazan/status/1925668499654861122

En la práctica, con la nueva Constitución Ortega podría permanecer fuera de la escena pública durante semanas o meses —hospitalizado, inconsciente o incluso muerto— sin que haya ninguna obligación institucional de traspasar el poder, ni siquiera de informar.

«Muere o quede inhabilitado totalmente uno de los dos ‘co-presidentes’, el otro continúa hasta el período 2027. Pueden nombrar los vicepresidentes con un decreto, sólo con su firma, y la dinastía opera con esa fórmula que encontraron en la Constitución diseñada para favorecer la sucesión de Murillo», afirmó el jurista y experto constitucional.

Es importante mencionar que aunque el régimen alegó que el nuevo marco constitucional eliminaba ambigüedades, los expertos advierten que, lejos de fortalecer la institucionalidad, se eliminó una herramienta esencial para la estabilidad del Estado: la posibilidad de atender vacíos de poder temporales sin necesidad de ocultamientos o especulaciones.

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El jurista nicaragüense dijo que más allá de caer en las especulaciones o rumores del deterioro de la salud de Ortega, la Constitución se diseñó pensada en la falta definitiva del dictador. «Quien mejor conoce la salud y el deterioro creciente de su salud es su familia, desde luego que la conocen, y por ese conocimiento se han venido preparando para ello, para poder continuar el control de la familia sobre el poder», apuntó.

Murillo con el control absoluto

El experto constitucional aseguró que en este tipo de cambios «nadie, ninguna institución u órgano se va a oponer, porque Murillo lo controla todo».

«Murillo tiene un amarre ya bien claro, bien establecido con el Ejército, con la Policía. Oposición va a haber entre la población, incluso dentro del Frente Sandinista, pero todo el diseño es para que la oposición sea por fuera, no adentro de las instituciones del Estado», señaló.

Frente a cómo quedaría Nicaragua a nivel de la comunidad internacional y si Murillo sería reconocida, el jurista indicó que «ahora ya con los cambios no hay reconocimiento. Las relaciones diplomáticas, eso que se reconoce con cada cambio ya no existe. Los países que tienen relaciones las seguirían teniendo relaciones, los que ya no tienen relaciones, igual y los que tienen relaciones a un nivel muy bajo, pues sería igual. No habría ningún cambio apreciable en las relaciones diplomáticas».

Concluyó indicando que en el mundo «ya hay claridad de que lo que hay en Nicaragua es una dictadura dinástica, ya hay claridad de que eso lo hicieron en la Constitución ‘chamuca'».

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