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Omar Cisneros, el mánager del equipo del Caribe Sur expresó lo que piensa del arbitraje en la presente temporada del Pomares en una entrevista que le brindó a Agustín Cedeño del programa Tumbó la Cerca en Radio 800 este fin de semana, en el que los costeños fueron barridos en Masaya por el San Fernando.
“Los árbitros son malos y sinvergüenzas. Lo que me tiene preocupado es que el árbitro me dijo que si yo daba un paso me metía las manos. Por eso fue el alboroto que yo hice. En 40 años, tanto en Nicaragua como en torneos internacionales con la Selección Nacional ningún árbitro me había dicho eso”, explicó Cisneros.
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Omar fue expulsado luego de que el árbitro principal, Jonathan Aburto no cantó un strike claro que ponchaba a un bateador del San Fernando. El timonel se dirigió a él, sin embargo, para darle el carnet de un nuevo lanzador, porque iba realizar un cambio de serpentinero y fue expulsado en el segundo desafío de la jornada del sábado que el San Fernando ganó con un marcador de 11-1 al Caribe Sur.
“Él pensó que yo iba a protestar el strike. Como era un strike y cantó bola, el creyó que yo iba a reclamar eso. En el arbitraje hay errores, sus fallos, pero eso es parte de la pelota, vivimos con eso todo el tiempo. Lo que sí me tiene me preocupado es que me dijo que si daba un paso me metía las manos”, agregó el mánager del Caribe Sur.
“Estoy preocupado, porque yo vengo de un barrio igual que él, pero yo no amenazo a nadie de esa manera. Esa es una amenaza y me está diciendo que me va a golpear, por eso es que yo hice ese pequeño show y me volvió a repetir que me metía las manos. Además, de malos y sinvergüenzas, los árbitros te amenazan con golpes, te retan. Ahora son pandilleros”, apuntó Cisneros.
“Yo no sé la federación a quién tiene de árbitro, porque ellos le van a pegar a uno. Si uno no hace nada, qué le puedo hacer yo. Iba sacar al lanzador y no a protestar el strike. Pero claro, él se sintió golpeado, porque era un strike el envío y el cantó bola”, dijo el mánager de la Selección Nacional en el Mundial de 1990.