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Quienes conocen a Anthony Santander, el artillero venezolano que batea de cuarto en el line up de los Azulejos de Toronto, aseguran que es uno de los tipos más tranquilos que hay en el beisbol. Sin embargo, a menudo está bromeando y tratando de mostrar una imagen de tipo malo, pero no logra mantenerse serio y al final devela su verdadera identidad.
Lo que sí no puede ocultar, es que es uno de los bateadores de más poder en el beisbol. Después de conectar 18 jonrones en su primera campaña de al menos 100 juegos en Grandes Ligas en 2021, saltó a 33 toletazos en 2022. Bajó a 28 en 2023 y luego tronó con 44 en 2024, su último año con los Orioles, quienes lo extrajeron de Cleveland vía Regla 5.
Santander firmó un contrato por cinco años y 92.5 millones de dólares con los Azulejos en enero de este año. Se pensó que junto a Vladimir Guerrero Jr., Bo Bichette y George Springer formaría un núcleo ofensivo terrible, pero sus cifras están por debajo de lo previsto. Batea .178 con cuatro jonrones y 12 remolques en sus primeros 33 partidos.
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“Hasta ahora no he hecho nada. En algunos momento he puesto mi granito de arena, pero sé que no es lo que se espera de mí, me toca seguir trabajando para agarrar el paso, pero estoy positivo, tengo fe en que podré salir adelante y así ayudar al equipo a ganar”, señala Santander, nacido en la Isla Margarita, Venezuela, hace 30 años.
Antes de esta entrevista, Santander, un bateador ambidextro, quien en 2024 empató el récord de Ken Caminiti de acumular cuatro juegos con jonrones desde ambos lados del plato en una misma temporada, había entrado al clubhouse de los Azulejos y con voz fuerte y rostro serio dijo: “no quiero ver a nadie, ni daré entrevistas y mucho menos en español”.
“Los asusté, ¿verdad?”, dice ahora sonriendo Santander, mientras habla con LA PRENSA. “Yo sé que tenemos que ayudarnos. Sé del trabajo que ustedes hacen y nosotros hacemos el nuestro. Y más entre latinos tenemos que echarnos una mano. Pero al verlos a ustedes parados ahí, dije eso solo para relajar un poco, una broma”, explica el jugador.
Santander se ha llevado tan bien con los periodistas que incluso, en 2020 la prensa de Baltimore le otorgó un premio por su desempeño en el terreno y su amabilidad con los medios. No obstante, lo que los Azulejos desean es que su potente bateador despierte y pueda aportar a la mejoría de un equipo que marcha con récord de 16-18 hasta el momento.
“Nosotros somos un buen equipo. Una de las razones por las que me fui a Toronto es por todo el talento que hay. Es un asunto de ajustarnos y eso lo vamos a conseguir. Todos estamos enfocados en mejorar y levantar nuestro rendimiento. Pero aquí nadie está paniqueado. Lo que nos queda es como decimos en Venezuela, ‘echarle bolas’ a esto”, asegura.
Firmado por Cleveland en 2012, Santander comenzó a mostrar su material en 2016 en Clase A donde bateó .290 con 20 jonrones y 95 empujadas en 129 juegos. Los Orioles lo reclamaron vía draft de la Regla 5 y tras reponerse a una dura lesión en el codo, volvió a tomar el paso y debutó en las Ligas Mayores en agosto de 2017 bateando .267.
“Cuando veo hacia atrás, me gusta lo que he conseguido. No ha sido un proceso fácil, pero ahí vamos avanzando. Es muy difícil llegar a las Grandes Ligas y más aún sostenerse y eso es lo que uno trata de hacer cada día, mantenerse, con la ayuda de Dios”, señaló Santander, quien espera estar de regreso al Clásico Mundial con su país en 2026.