Decepción internacional: grandes nombres que condenaron a Ortega

El papa Francisco, Mario Vargas Llosa, José “Pepe” Mujica y otros personajes se han expresado duramente contra los abusos de un régimen que calificaron como “dictadura grosera”, “pareja siniestra” y “monstruoso”, entre otros adjetivos

El papa Francisco durante su entrevista a Infobae, donde calificó el régimen de Ortega de dictadura grosera y hitleriana. (foto Infobae)

Papa Francisco 

A lo largo de los últimos siete años el papa Francisco se pronunció en varias ocasiones contra las agresiones del régimen Ortega Murillo hacia la Iglesia católica de Nicaragua. También instó constantemente a un diálogo que diera una salida pacífica a la crisis que el país vive desde 2018. 

Pero el mayor punto de quiebre se produjo en marzo de 2023, cuando el religioso tildó al régimen como una “dictadura grosera” de naturaleza hitleriana y calificó a Ortega de “desequilibrado”. Ocurrió en una entrevista con el medio de comunicación Infobae, cuando le consultaron sobre las dictaduras latinoamericanas y, en especial, la de Nicaragua. 

“Con mucho respeto, no me queda otra que pensar en un desequilibrio de la persona que dirige (Daniel Ortega). Ahí tenemos un obispo preso (monseñor Rolando Álvarez), un hombre muy serio, muy capaz. Quiso dar su testimonio y no aceptó el exilio. Es una cosa que está fuera de lo que estamos viviendo, es como si fuera traer la dictadura comunista de 1917 o la hitleriana del 35, traer aquí las mismas… Son un tipo de dictaduras groseras. O, para usar una distinción linda de Argentina, guarangas. Guarangas”, respondió el papa.

Dos días después el Ministerio de Relaciones Exteriores anunció que suspendían las relaciones diplomáticas con el Vaticano y el 18 de marzo de 2023 la Nunciatura Apostólica cerró su sede de Managua por decisión unilateral del régimen. 

El papa continuó abordando la situación de Nicaragua en misas, oraciones y cartas. La última vez fue el pasado 9 de enero, un mes antes de caer enfermo, cuando expresó que la Santa Sede seguía dispuesta al diálogo. 

Ortega y su mujer copresidenta enviaron un mensaje de condolencias “ante la partida a otro plano de vida del papa Francisco”, quien falleció el 21 de abril a los 88 años. Admitieron que sus relaciones con la Santa Sede fueron “difíciles” y “accidentadas”, pero responsabilizaron a “voces altisonantes” por ese distanciamiento y no a actos represivos como la prohibición de procesiones, el hostigamiento a los templos y el destierro de al menos 266 religiosos católicos desde 2018. 

Tampoco recordaron cuando llamaron “mafia” a la Iglesia católica ni cuando arremetieron contra el Vaticano calificándolo de “depravado” y “pedófilo”, tras una entrevista ofrecida en el destierro por monseñor Álvarez al noticiero católico EWTN.

El escritor nicaragüense Sergio Ramírez Mercado y Mario Vargas Llosa.

Mario Vargas Llosa 

Como muchos otros intelectuales y escritores, en los años ochenta el peruano Mario Vargas Llosa simpatizó con la Revolución sandinista; pero esa percepción cambió radicalmente con el paso de los años.

En una entrevista concedida a LA PRENSA en 2006, Vargas Llosa advirtió que el retorno de Daniel Ortega al poder “sería verdaderamente una catástrofe para Nicaragua, para Centroamérica, para América Latina”. Sin embargo, en ese momento lo excluyó de su lista de “personajes despreciables”, en la que figuraban dictadores como Fidel Castro, Alberto Fujimori y Hugo Chávez Frías. 

Con la radicalización del régimen Ortega Murillo, que en 2018 se entronizó como dictadura, las palabras del premio Nobel de Literatura se hicieron más contundentes. 

En junio de 2019 denunció al régimen en el XII Foro Atlántico “Iberoamérica de cara al futuro”, realizado en Madrid, España. “Hay un caso muy dramático que ha sido presentado en este foro que es el caso de Nicaragua. En Nicaragua hay una dictadura que está asesinando, que está encarcelando, que está reprimiendo de una manera sistemática”, expresó. 

Dos años después, el 13 de septiembre de 2021, el escritor se refirió a los cogobernantes de Nicaragua como una “pareja siniestra”, en respaldo al escritor masatepino Sergio Ramírez Mercado, quien sufrió persecución y finalmente destierro.

“Sergio Ramírez ha sufrido un atropello absolutamente escandaloso. Hoy hay que rendirle un homenaje. Ortega y su mujer, esa pareja siniestra, han prohibido su libro (Tongolele no sabía bailar), pero se ha salvado de la cárcel”, expresó durante la apertura del Festival Centroamérica Cuenta, en Madrid, España. 

Vargas Llosa falleció el pasado 13 de abril en Lima, Perú, a los 89 años. Los codictadores manifestaron en un comunicado “su respeto y reconocimiento” al escritor, sentimientos que no eran mutuos. 

El expresidente uruguayo José «Pepe» Mujica se decepcionó de Daniel Ortega.

 José Mujica 

El expresidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica, de 89 años, es una figura muy respetada por las izquierdas. Cuando él habla, su voz repica en medios de comunicación de todo el mundo, y vaya que ha hablado de la dictadura de Daniel Ortega.

A partir de 2018, Mujica no ha escatimado palabras para criticar al hombre que en otro tiempo respaldó. “Quienes ayer fueron revolucionarios perdieron el sentido de la vida. Hay momentos que hay que decir ‘Me voy’”, dijo en julio de ese año, cuando el Senado de Uruguay aprobó una declaración para exigir “al Gobierno de Nicaragua el cese inmediato de la violencia contra el pueblo nicaragüense”. 

En julio de 2021, Mujica fue uno de los 146 intelectuales y activistas de izquierda que firmaron una carta en repudio a las acciones de Ortega y Rosario Murillo. Ese diciembre, en entrevista con la periodista chilena Mónica González, consideró que el caso de la pareja dictadora se explicaba como “enfermedad del poder”. 

En febrero de 2023 el ícono del socialismo latinoamericano dijo que a Ortega “hace rato que se le fue” la mano, en referencia a la ola de represión en Nicaragua. En octubre de 2024 volvió a arremeter contra la dictadura: “Nicaragua y Venezuela son indefendibles como están hoy. Por un lado, juegan a la democracia y no tienen el coraje de decir: ‘Estamos por la dictadura del proletariado’”, cuestionó. 

En noviembre de ese mismo año calificó al régimen como “monstruoso”. “Es increíble la revolución sandinista en qué desemboca, en la vieja esa llena de piedras y de cosas. Es monstruoso. (…) Era una revolución soñadora contra Somoza”, lamentó. 

Recientemente, a inicios de marzo, Mujica expresó su decepción ante la situación política en Nicaragua y Venezuela, según declaró el mandatario dominicano Luis Abinader, tras reunirse con él en Montevideo.

Otro decepcionado de Ortega: Luiz Inácio Lula da Silva.

Lula da Silva 

Otra de las personalidades de izquierda con las que Ortega tuvo una fuerte ruptura es el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

“Si pudiera darle un consejo a Daniel Ortega, se lo daría a él y a cualquier otro presidente: no abandone la democracia. No abandone defender la libertad de expresión, la libertad de comunicación, la libertad de los medios de comunicación, porque eso es lo que fortalece a la democracia”, expresó el brasileño en agosto de 2021. 

“(…) Creo que cuando uno piensa que no hay nadie para sustituirnos, nos estamos transformando en dictadores. Y eso no me gusta. Para Nicaragua, una alternabilidad en el gobierno sería buena. No es importante que alguien se eternice mucho tiempo, tiene que haber relevo para que la sociedad se sienta tranquila”, agregó en esa entrevista. 

Con el regreso de Lula a la Presidencia, en 2023, su relación con Ortega se fue poniendo tensa, luego de que el dictador hiciera oídos sordos a los intentos del brasileño de interceder, por solicitud del papa Francisco, para lograr la liberación de monseñor Álvarez. 

En julio de 2024 el embajador de Brasil no asistió al acto por el aniversario 45 de la revolución sandinista, motivo suficiente para que la pareja codictadora le diera 15 días para salir del país. En respuesta, Brasil expulsó a la embajadora nicaragüense. 

Poco después, Ortega se lanzó contra su antiguo aliado, llamándolo “arrastrado” por haberse atrevido a poner en duda los resultados de las elecciones presidenciales de Venezuela y liderar una iniciativa diplomática en reclamo de las actas electorales. 

“Si querés que te respete, respetame, Lula; si querés que te respete el pueblo bolivariano respetá la victoria del presidente Nicolás Maduro. No andés ahí de arrastrado”, despotricó Ortega durante su intervención en la XI Cumbre Extraordinaria de Jefes de Estado de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América, el 26 de agosto de 2024.

También se quejó porque el presidente brasileño intentó transmitirle un mensaje del papa. “Si el papa quiere comunicarse con nosotros lo puede hacer, continuamente nos comunicamos con ellos, con el canciller (Pietro) Parolin. Ya varias pláticas se ha tenido con él y se le habla con toda claridad y pues escucha. No necesitamos intermediarios nosotros ni le pedimos a Lula que él fuera intermediario”, dijo.

Aunque no logró ver la brutal represión de Ortega en 2018, Gabriel Garcia Márquez ya había manifestado su desencanto con el régimen nicaragüense.

Gabriel García Márquez 

El escritor colombiano Gabriel García Márquez fue un gran aliado de la Revolución sandinista. El vínculo se estableció en agosto de 1977, cuando Sergio Ramírez Mercado lo buscó en Bogotá y solicitó su ayuda en la conspiración para botar a Anastasio Somoza Debayle. 

Gabo hizo gestiones políticas y diplomáticas en todo el mundo e incluso entrevistó a dos comandos guerrilleros, el que se tomó la casa de Chema Castillo y el que asaltó el Palacio Nacional. Se encariñó con la Revolución y, tras el triunfo del sandinismo, vistió la casa de Ramírez Mercado y su esposa Tulita en varias ocasiones, a veces en estadías de más de un mes. 

Estuvo en Managua en 1980, 1981, 1982… “La última vez que vino fue para la toma de posesión en enero de 1985, que vino con Fidel Castro. Esa fue la última vez que estuvo. Pero siempre mantenía su atención sobre Nicaragua. Conversábamos sobre la situación”, relató el escritor masatepino en entrevista con LA PRENSA, en mayo de 2014, poco después del fallecimiento del Premio Nobel, el 17 de abril. 

Aunque Gabo falleció antes de que Ortega instalara su dictadura familiar, todavía tuvo tiempo para decepcionarse del sandinismo. No le gustó el curso que tomó la Revolución que tanto había apoyado. “A mí me estafaron”, solía decir, lacónicamente, cuando le solicitaban su opinión sobre los resultados del proceso revolucionario. Había trabajado por un proyecto de liberación, pero a cambio le entregaron un gobierno autoritario más.

El escritor uruguayo Eduardo Galeano criticó duramente la idea del canal interoceánico que promovía Ortega.

Eduardo Galeano 

El autor de Las venas abiertas de América Latina amaba la literatura, la política, el futbol y a Nicaragua. “A Nicaragua la adoró”, dijo la poetisa Claribel Alegría en 2015, quien fue gran amiga de Eduardo Galeano. “Él creyó mucho en los nicaragüenses, pero luego se decepcionó de los robos y ya no quiso volver… Ya no quiso volver”. 

Enamorado de la Revolución, escribió cosas como esta: “Tiene unas horas de edad la Nicaragua recién nacida de los escombros, verdor nuevito entre las ruinas del saqueo y de la guerra”. Sin embargo, para 1998 ya estaba desencantado y entendía que algunos dirigentes sandinistas habían pecado contra la esperanza. 

Uno de los últimos textos de Galeano fue sobre Nicaragua. En 2013 el régimen de Ortega entregó la soberanía del país a un empresario chino que prometía un canal interoceánico. Meses antes de su muerte, ocurrida el 13 de abril de 2015, Galeano escribió Preguntitas: “¿Qué cuento chino está comprando la familia reinante en Nicaragua? ¿Cuánto está pagando ese pueblo heroico a cambio de un Canal fantasma? ¿No sienten ni un poquito de vergüenza los que han puesto bandera de remate a la memoria de la dignidad del pueblo que supo plantarle cara al más poderoso de los imperios de la época contemporánea? Disculpas pido, por el atrevimiento”. 

Otros comentarios 

En junio de 2022 el escritor español Luis García Montero, quien en algún momento creyó en la Revolución sandinista, criticó a la actual dictadura. Tras el cierre de la Academia de la Lengua, expresó que la situación en Nicaragua es sencillamente “horrorosa”. “Hace bien Ortega en cerrarla, porque demuestra que la cultura es incompatible con la barbarie que él representa (…). Es una lástima que después de superar la dictadura de Somoza, Ortega haya terminado convirtiéndose en un dictador tan peligroso como aquel contra el que se opuso”, dijo. 

El pasado 12 de abril el veterano periodista español Miguel de los Santos abordó ampliamente la crisis de Nicaragua en una entrevista con el diario El Debate. Para él, Nicaragua “va avanzando paso a paso” hacia el absolutismo. Una muestra de ello es el Chipote, dijo. “Es una cárcel horrible (…). Allí hay unas horribles mazmorras donde desaparecieron, durante el régimen de Somoza, miles de personas, y siguen desapareciendo bajo el gobierno de extrema izquierda de Daniel Ortega hoy en día”. 

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