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Algunos locales del pueblo indígena Sutiaba se quejaron bajo anonimato de la llegada de los medios de comunicación oficiales, para difundir las tradicionales «alfombras pasionarias» de León, mientras ocultan la realidad de prohibiciones y amenazas a la Iglesia católica, que impide a los católicos vivir una Semana Santa tradicional.
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La feligresía resintió particularmente que los medios oficiales visitaron el pueblo indígena el Viernes de la Semana Santa, día que la Policía prohibió por tercer año consecutivo la procesión del Santo Entierro, una de las actividades tradicionales de la Iglesia católica en esa fecha.

«Mientras los medios de comunicación del gobierno sandinista promueven la exhibición de las alfombras pasionarias en diferentes plataformas de redes sociales, en la realidad se vive otro escenario. La emblemática procesión de Santo entierro, lleva tercer año consecutivo sin recorrer las calles del pueblo indígena de Sutiava», manifestó Aníbal Palacios en la red social Facebook.
Los últimos años, la dictadura de Ortega y su esposa, Rosario Murillo, han prohibido los eventos y procesiones tradicionales de la Iglesia católica fuera de los templos.
Esta Semana Santa particularmente la Policía reforzó la vigilancia en las iglesias de todo el país. Pobladores de todas las localidades y barrios reportaron patrullas policiales durante las misas dominicales y durante las celebraciones especiales de Semana Santa dentro de las iglesias.
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En contraste, la dictadura, a través de las alcaldías sandinistas, se ha apropiado de algunas tradiciones de la Iglesia católica, permitiendo solo las que se hagan bajo la coordinación de los funcionarios públicos o secretarios políticos del partido gobernante Frente Sandinista de Liberación nacional (FSLN).
Séptimo aniversario de las protestas de 2018
Desde las protestas civiles de 2018, las actividades religiosas son asediadas por la Policía orteguista, que no permite que las procesiones se realicen fuera de los templos católicos. Toda actividad religiosa se debe realizar a puertas cerradas.
Particularmente este año, el aniversario de las masivas protestas civiles de 2018 coincidió con la Semana Santa (del 13 al 20 de abril). El inicio de las protestas cumplen siete años este viernes 18 de abril de Semana Santa.
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En 2018, los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua fueron clave en la búsqueda de una solución pacífica a la crisis política, sin embargo, la dictadura Ortega Murillo se negó a dialogar y acusó a los religiosos de promover un golpe de estado. Desde entonces, sacerdotes y obispos han sido agredidos, perseguidos, encarcelados y desterrados por la dictadura.
Más de 50 sacerdotes y obispos han sido desterrados y bajo los ataques verbales casi a diario de la vicepresidenta y vocera de la dictadura, Rosario Murillo. Mientras que los religiosos dentro de Nicaragua ejercen su labor en un contexto hostil y sin garantías de libertad.