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En declaraciones recientes brindadas por Albert Ramchand Ramdin, secretario general electo de la Organización de Estados Americanos (OEA), expresó que cuando asuma la conducción del organismo espera establecer comunicaciones con Nicaragua y Venezuela, para monitorear sus desarrollos, a pesar de que ambas dictaduras han denunciado la Carta Constitutiva para dejar de ser miembros de la OEA.
Las declaraciones del canciller surinamés Ramdin, contemplando la posibilidad de abrir un diálogo con Nicaragua, las brindó en una entrevista a un medio paraguayo, y ocurrieron en un contexto en el que los Ortega Murillo continúan avanzando en su propósito de aislarse de las naciones democráticas y retirarse de todo organismo internacional —como en su momento lo hicieron con la OEA—, que se atreve a recordarles sus obligaciones en materia de derechos humanos y democracia, a revelar información que contradiga sus estadísticas engañosas o se niega a cumplir sus deseos.
Esto los llevó recientemente a retirarse de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, conocida como FAO; Organización Internacional de las Migraciones (OIM), Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y de la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ).
En sus declaraciones el futuro secretario general de la OEA reiteró que “es importante demostrar de clara manera el beneficio de la OEA en términos de defensa de la democracia, en defensa de los derechos humanos y el papel que la OEA tiene en seguridad y migración”, recordando que la OEA es y debe seguir siendo un club de naciones democráticas.
La diplomacia busca soluciones
Como diplomático de larga trayectoria y vasta experiencia, el embajador Ramdin conoce perfectamente la obcecación totalitaria de los Ortega Murillo que los llevó a convertir a Nicaragua en un Estado forajido que desconoce el derecho internacional. No obstante, está convencido de la importancia de la acción y de la iniciativa ya que, si no lo intenta, no tendrá posibilidad de éxito, pues tal como lo expresa la sabiduría popular “el que no arriesga, no gana”.
La diplomacia busca soluciones que parecen imposibles, no se detiene ante las dificultades y baraja entre salidas creativas para alcanzar sus objetivos, que en el caso de Nicaragua están claramente establecidos en las más recientes resoluciones emitidas por la OEA.
El 8 de noviembre de 2023, a pocos días de hacerse efectiva la salida de Nicaragua del organismo, el Consejo Permanente resolvió continuar prestando especial atención a la situación del país, para promover y fomentar el pleno respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales de sus ciudadanos; ya que el país sigue siendo parte de las Convenciones Interamericanas ratificadas libremente, entre ellas el Pacto de San José y otros compromisos derivados de las normas consuetudinarias, que los obligan conforme los principios del derecho internacional.
En junio de 2024, durante la Asamblea General celebrada en Paraguay, recordando que la crisis democrática y de derechos humanos de Nicaragua afecta la estabilidad y la seguridad de la región, el plenario resolvió por consenso urgir al régimen nicaragüense a cesar toda violación a los derechos humanos; restaurar las instituciones democráticas, especialmente el Estado de derecho y el respeto a los derechos humanos; acatar las resoluciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), y las decisiones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte-IDH) que permanentemente son desacatadas.
Es la lucha de todos los demócratas
Además, instruyó al Consejo Permanente e instó a los Estados miembros a mantenerse atentos a la situación de Nicaragua y a facilitar iniciativas de diálogo, negociación y visibilización, que contribuyan a la recuperación de la democracia.
La Concertación Democrática Nicaragüense (CDN), a pesar de estar consciente de que la dictadura cerró toda posibilidad de debatir y fortaleció su modelo totalitario, al autoaprobar una nueva Constitución regresiva en materia de derechos humanos y democracia, expresa su reconocimiento a la disposición del nuevo secretario general Ramdin, de establecer comunicación con los Ortega Murillo para cumplir los objetivos de las resoluciones mencionadas.
Este esfuerzo debe llevar a la restauración de la democracia, de la libertad y de la justicia que permitan poner fin a la impunidad de las instituciones del Estado y demás actores que cometen graves violaciones a los derechos humanos. Conseguir estos propósitos es la razón que nos convoca y nos satisface que la OEA a través de sus nuevas autoridades nos acompañen en nuestra lucha, que es la de todos los demócratas de América.
*Este artículo se publicó originalmente en: www.cdnicaraguense.com
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