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Cuando se piensa en el súper equipo que los Indios de Cleveland reunieron a inicios de los años noventa, Albert Bell, Jim Thome, Manny Ramírez y Kenny Lofton, son los primeros nombres que vienen a la memoria. Luego llegaron Eddy Murray, Dave Winfield, Dennis Martínez y Orel Hershiser, quienes junto a Omar Vizquel y José Mesa, dieron forma a un trabuco.
¿Y qué hay de Carlos Baerga? El nativo de Puerto Rico, era pieza fundamental en aquella tropa que tras cerrar con 76-86 en 1993, saltó a 100-44 en 1995 y luego barrió 3-0 a los Medias Rojas, se impuso 4-2 a los Marineros con Dennis superando a Randy Johnson en el sexto juego de la Serie de Campeonato de la Liga Americana y le puso fin en aquel momento a una espera de 41 años sin asistir a una Serie Mundial, aunque Atlanta les ganó luego 4-2.
Pero para poner en perspectiva el impacto de Baerga en aquel conjunto hay que señalar que en entre 1991 y 1995, fue a tres Juegos de Estrellas, ganó dos bates de plata y promedió un average de .310, 17 jonrones y 92 empujadas por temporada jugando la segunda base. Cuatro veces bateó sobre .300 y mostraba un poder superior a los estándares de su posición.
En 1992 registró .312, 205 hits, 20 cuadrangulares y 105 empujadas. En 1993, .321, 200 hits, 21 jonrones y 114 remolques. Para encontrar a otra segunda base con ese tipo de números (.300, 200 hits, 20 HR y 100 CI) había que ir hasta 1922 cuando lo hizo Roger Hornsby de San Luis. Baerga era un fenómeno, pero de pronto ocurrió lo imprevisto.
“Sin darme cuenta comencé a destruir mi carrera. Me perdí, me desenfoqué y cuando desperté ya era muy tarde. Me vi atrapado por los bailes, las películas y las mujeres, que son situaciones a las que está expuesto todo joven y en medio de la inmadurez crees que eso no te afectará y, además, no escuchas consejos de nadie”, señala Baerga, de visita en Houston.
Transcurría 1996, los Indios estaban en la pelea por la División y Baerga iba rumbo a otro gran año: bateaba .302, con 113 hits, 10 jonrones y 55 remolques en 100 partidos. Pero cuando se dio cuenta, el 29 de julio, en la fecha límite de cambios, fue traspasado a los Mets de Nueva York con Álvaro Espinoza por Jeff Kent y José Vizcaíno.
“En aquel momento fue un shock para mí. Jamás me imaginé que sería cambiado. El equipo era muy fuerte y tenía muchas estrellas, pero yo sé que yo hacía un aporte importante, pero se dio el cambio y no pude asimilarlo. No me pude adaptar. Posiblemente ellos vieron venir algo que yo en mi ceguera no pude visualizar”, rememora Baerga.
Carlos es ahora es un destacado comentarista de beisbol. Habla con la misma pasión con la que jugaba. Es espontáneo y más de una vez se ha metido en dificultades por decir lo que siente por encima de lo que piensa. Pero también es valiente para disculparse cuando ha errado. No obstante, está disfrutando de su nueva actividad.
“Me encanta lo que hago. Trato de ponerme en los zapatos del pelotero y comprender qué es que lo siente él porque hay altos y bajos a través de una temporada, entonces, la experiencia de haber jugado me permite comprender qué pasa por su cabeza en cada situación del juego y fuera del terreno y si puedo ayudar con un consejo lo hago”, señala.

Baerga está muy presente en las redes sociales haciendo entrevistas, comentarios y análisis sobre el deporte que jugó y que tanto le apasiona. Además, no desaprovecha para enviar mensajes a los jóvenes y trata de orientarlos sobre lo que no deben hacer para que ver truncada su carrera como la suya, que de súbito perdió el impulso que lo llevaba alto.
“Pensé en algún momento que podía ir al Salón de la Fama por la forma en la que se iban dando las cosas, pero hay que tener consistencia en todo y eso incluye la disciplina y el compromiso. Por eso le digo a los jóvenes que no pierden el enfoque, que se rodeen de gente que los ayude a ser mejores y den lo mejor cada día en el campo”, indicó Baerga.
Una vez que pasó a los Mets a finales de aquel 1996, Baerga bateó .193 con dos jonrones y 11 empujadas en 26 partidos. En la temporada siguiente mejoró a .281, pero un año después iniciaría un tour por cinco equipos más, incluyendo los mismos Indios. Se retiró en 2005 con .291, 134 jonrones, 1,583 hits, 774 empujadas en parte de 14 temporadas.
«Estuve en Nicaragua cuando inauguraron el Estadio Nacional Dennis Martínez, quien por cierto, es mi hermano. Cómo nos ayudó Dennis a darle forma al staff de lanzadores en aquellos años y recuerdo el juegazo que le ganó a Randy Johnson para enviarnos a la Serie Mundial. Le envío saludos a Dennis, otro ejemplo de superación personal también», dijo Baerga.
En 2013 fue seleccionado para el Salón de la Fama de los Indios de Cleveland.