La Asamblea Nacional de Nicaragua aprobó este martes en lo general una reforma al Código Militar, que concreta la subordinación total del Ejército a la Presidencia de la República, encabezada por los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Una fuente especializada en temas de defensa confirmó que estos cambios someten a los militares a la obediencia de Rosario Murillo, esposa del dictador Ortega, porque ella comparte la Presidencia con él.
Lea además: General Julio César Avilés, el «guardián» de la dictadura Ortega Murillo
La última reforma constitucional estableció que la Presidencia de la República está compuesta por un copresidente y una copresidenta, es decir Ortega y su esposa Murillo, quien se convirtió en vicepresidenta del país tras las cuestionadas votaciones de 2016 y desde entonces sólo ha acumulado más poder. Mientras que Ortega lleva en la Presidencia 18 años consecutivos, tras su regreso en 2007.
«Se está alineando la Ley militar con la nueva Constitución, lo que quiere decir que están cerrando los márgenes jurídicos para que la institución no se salga del cauce político que lleva la dictadura. En otras palabras, se trata de una reforma que cambia, no sólo la naturaleza del Ejército, sino también, funcional. De llegar a aprobarse estas reformas, el Ejército debe someter a aprobación sus funciones a la co-presidencia», valoró la fuente.
Lea además: Entra en vigor nueva Constitución sandinista que da poder total a Ortega y Murillo
La fuente dijo que este es un momento clave para hacer esto, porque «Ortega va de salida del Poder Ejecutivo», aunque no del poder real, «sin embargo, se quiere dejar el control del Ejército a su sucesor», algo en lo que coinciden todos los analistas políticos.
Sin embargo, uno de los aspectos que más preocupa al experto en defensa es el numeral 2 del artículo 17 de la reforma, sobre la «Integración de los tipos de fuerzas».
Este acápite establece que «las Fuerzas Militares de la Reserva Patriótica son parte del Ejército de Nicaragua, las cuales estarán integradas voluntariamente por oficiales, funcionarios, suboficiales, clases, soldados y marineros que han pasado a la honrosa condición de retiro o licenciamiento del Ejército de Nicaragua».
«Militarización de la población»
Para el experto, este establecimiento «allana el camino a un tipo de servicio militar por cuanto abre a todos los ciudadanos la posibilidad de ingresar a las Fuerzas Militares de Reserva Patriótica. Aunque la propuesta establece como un acto voluntario el integrar estas fuerzas, esto de hecho es el establecimiento de un servicio militar, por cuanto implica el control, entrenamiento y educación militar que dará el Ejército, y allana el camino que se vuelva un servicio militar obligatorio más adelante», dijo la fuente.
El experto señaló que esto «amplía el número, naturaleza y carácter del paramilitarismo en Nicaragua», porque «ya no sólo la Policía tendrá sus paramilitares, ahora también el Ejército de Nicaragua».
«Podríamos estar en el umbral de una militarización de la población. Eso daría al régimen un mayor control social, porque pueden establecerse sanciones, incluso del tipo penal militar, en caso que alguno que integre estas fuerzas deserte o desobedezca», aseveró el experto.
La reforma y adiciones al Código de organización, jurisdicción y previsión social militar seguirá siendo votada el miércoles por la Asamblea Nacional, que no tienen ningún problema en aprobar las leyes que manda Ortega y su esposa de manera unánime, ya que el Legislativo es otra institución totalmente bajo su control.