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La crisis que enfrenta a nivel global el camarón, tanto de cultivo como marino, debido entre otras cosas al exceso de producción que botó el precio en el mercado internacional, provocó el año pasado que en Nicaragua la producción y exportación de ambos productos cayera a su nivel más bajo de los últimos ocho años. Mientras tanto, la producción de langosta, registró un repunte hasta su punto más alto de los últimos años. No obstante, este buen desempeño fue lastrado por la crisis del camarón y en general el sector obtuvo menos ingresos, que en temporada anterior, por sus exportaciones.
Un reporte del Instituto Nicaragüense de la Pesca y Acuicultura (Inpesca) detalla que la temporada 2024-2025, que empezó el 1 de julio de 2024 y concluyó el 28 de febrero de 2025, fue la mejor de los últimos años para la pesca de langosta. Se produjeron cerca de 12 millones de libras, volumen que representa un incremento cercano al 50 por ciento, en comparación con los 8 millones de libras de la temporada anterior. 60 de cada cien libras de langosta que se produjeron en Nicaragua las aportó la pesca artesanal.
Según las estadísticas de comercio exterior del Banco Central de Nicaragua (BCN), hasta diciembre se habían enviado al mercado internacional 6.22 millones de libras de langosta, venta que generó unos 70 millones de dólares en ingresos. Casi la mitad de las langostas que se exportaron se enviaron enteras congeladas, y la otra mita en cola; mientras que un pequeño porcentaje se mandó en carne de cabeza y cocida.
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1 de marzo empezó la veda de la langosta
El informe de Inpesca dice que para garantizar la recuperación de este recurso marino, junto al comité de veda de la langosta se trasladaron a los Cayos Miskitos, Miskuta, Daimans Spath, Ned Thomas y Wiplin, todos en la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte (RACCN), donde vigilan que se cumpla el periodo de veda, que está comprendido entre el 1 de marzo y el 31 de junio, y verificaron que se extrajeran de los barcos las 13,455 nasas que se utilizaron durante la temporada de pesca de la langosta.
La pesca de langosta se realiza exclusivamente en la RACCN y genera unos 9 mil empleos en las distintas actividades que involucra la pesca, comercialización, personal de las plantas de proceso y las pikineras, que son mujeres que acopian las langostas y en algunos casos financian la pesca de estas a los pescadores artesanales.
Pero mientras la langosta registró un excelente ciclo productivo, la crisis del camarón sigue agravándose y aunque el régimen Ortega Murillo ha intentado resolverla tocando las puertas del mercado chino, un estudio del banco holandés Rabobank dice que aunque lo peor de la crisis global del camarón ya pasó, la recuperación tomará mucho tiempo.
Crisis de precios a nivel global
A criterio de los especialistas del Rabobank, desde 2020 el precio mayorista del camarón comenzó a caer y para el año pasado había bajado a la mitad, sin embargo, los minoristas no trasladaron esa rebaja al precio que paga el consumidor final y esto afectó la demanda y agudizó la crisis.
Mientras la crisis continúa, los Ortega Murillo intentan que China le resuelva el problema. A finales del año pasado se reunieron de manera virtual con Sun Haiwen, director adjunto del buró de Pesca del Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales de la República Popular China y con representantes de la Asociación China de Pesca en el Extranjero.
De acuerdo con la información divulgada por medios oficialistas, durante el encuentro se planteó la posibilidad de «forjar una relación mutuamente beneficiosa con Nicaragua para el aprovechamiento de especies de alto valor agregado como el atún… la captura de langosta, camarón, pepino de mar, cangrejo, pulpo, calamar y en el desarrollo de la acuicultura, sector en la que China tiene tecnología y conocimientos muy avanzados».
China es parte de la crisis del camarón
Los dirigentes del sector no descartan que empresas chinas vengan a establecerse al país pare explotar, con la tecnología de punta que poseen, el potencial pesquero y acuícola que Nicaragua no aprovecha todavía. Sin embargo, no están seguros de cuán beneficioso sea para el país entregar ese recurso a más empresas extranjeras, ya que las más grandes que ya funcionan son de capital extranjero, principalmente español.
Pero mientras el régimen pone sus esperanzas en China, el análisis del banco holandés considera que en realidad China es uno de los países que contribuye al alargamiento de la crisis. El análisis detalla que China es tradicionalmente uno de los países impulsores del mercado del camarón, pero la inestabilidad económica que mostró durante 2024 genera suspicacias sobre el impacto que provocarán sus altos niveles de inventario en la demanda global de camarón importado.
A estas amenazas externas que según dirigentes del sector desincentivan la producción porque los costos se mantienen por encima del precio de venta en el mercado internacional, se suman los efectos que el cambio climático está provocando a nivel local en la producción de camarón de cultivo y de mar, principalmente en las zonas costeras del océano Pacífico. Todo esto ha provocado el cierre de decenas de granjas camaroneras que han suspendido la producción.
Producción de camarón en su nivel más bajo
Como resultado de estos cierres, en el caso del camarón de cultivo y por los efectos del cambio climático en los camarones de mar, el año pasado la producción de ellos cayó a su nivel más bajo de los últimos ocho años.
Según reportes del BCN el año pasado la producción de camarón de cultivo bajó a 34.36 millones de libras, menos de la mitad en comparación con los 69.49 millones de libras que se produjeron en 2022, cuando empezó la crisis de precios. Por su parte, la producción de camarón de mar bajó a 954 mil libras, volumen que representa menos de un tercio en comparación con los 3.40 millones de libras que se produjeron en 2018.
Esta reducción en la producción impactó en los ingresos que genera el envío de estos productos al mercado internacional. Según reportes del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), el año pasado el sector acuícola y pesquero aportó 213.4 millones de dólares a los ingresos que generaron las exportaciones totales, es decir, las del régimen general y las de zona franca. Dicho monto representa casi 100 millones de dólares menos de lo que obtuvo por sus ventas el sector y 45 millones menos en comparación con lo obtenido por las exportaciones pesqueras y acuícolas en 2023.