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El mundo está fracturado política, social y económicamente, como leemos y lo vemos a diario a través del cine, la televisión, la radio las redes sociales y todos los medios que nos atiborran de noticias. Esto demuestra que las noticias son el medio que pone a funcionar nuestro cerebro y descubre todas las incidencias malas y buenas de las que estamos rodeados. Sabemos por esas fuentes que el mundo está dividido entre una élite económica que maneja la economía, las redes sociales y cuanto hay manejable en el mundo; por el otro lado tenemos a los que viven en la miseria y padecen hambre y las enfermedades por falta de recursos económicos. Son los tocados por el infortunio generado por esa élite poderosa que maneja el mundo a su gusto y antojo.
Los poderosos, en esa lista que elabora Forbes todos los años, hablando de mil millonarios, que si bien generan fuentes de trabajo, no lo recompensan adecuadamente, así lo captamos de las quejas frecuentes del mundo del trabajo a través de sus sindicatos y otros instrumentos para hacer frente a ese infortunio.
Se habla de altos estándares de vida personal y profesional en esas listas de mil millonarios, mientras que hablamos por el otro lado muchos incluso viven en las calles e incluso se mal alimentan o pasan hambre, aun cuando existen centros que apoyan a los pobres a mal vivir e incluso normalizar esa forma de vida.
En esa lista de mil millonarios están los Bill Gates, Jeff Bezos, Elon Musk, George Soros, Larry Elison, Warren Buffet, Bernard Arnault, Mark Zuckerberg, Michael Bloomberg entre otros; la mayoría se han hecho de esas fortunas a través de las tecnologías de la información en Silicon Valley, pero también están como centro de poder económico New York, Florida y Texas.
La mayoría de los habitantes del llamado tercer mundo son los lugares donde radican los más pobres, así por ejemplo Haití en América, Honduras y otros países del Caribe y Sudamérica, son los que se llevan la palma en pobreza. En África, hay varios, entre otros Níger, República Centroafricana, Chad, Burundi, Mali, Sierra Leona.
La división entre ricos y pobres cada año se agranda más, pues mientras los más pobres siguen cayendo en ese túnel sin salida, los ricos cada año mejoran sus fortunas personales y sus modos de vida. Son dueños de las grandes empresas como Google, Amazon, Apple, Aramco, Alphabet, Berkshire Hathaway, Tesla, Nvidia, Visa, Exxon Mobile, Walmart en cuyos consejos de administración se sientan todos esos millonarios antes mencionados.
El mundo no es ya unipolar, se ha dividido entre las principales potencias mundiales de facto, siendo todavía el primero los EE.UU., China, Rusia, la India y lo estamos viendo en la guerra que libra Ucrania contra Rusia, que ya dura tres años y la que libra Israel contra los terroristas de Hamás, asentados en la franja de Gaza. Ambas guerras son fuente de ingresos para las industrias de fabricación de armamentos de todo tipo, aviones, tanques, drones, misiles, armas y que dejan magras ganancias a los dueños de las mismas, donde también están los multimillonarios.
Es necesario que el mundo cambie para bien y no para mal, para evitar esas fracturas que si se agrandan llegará a producir gangrena y eso es ya los más peligroso pues sería lo contrario a cerrar las heridas abiertas por esa división a que nos venimos refiriendo. Es cierto que hay gentes que tratan de frenar esas disputas estériles, pero sabemos que es tema muy difícil de sanar.
Es posible que, a muy largo plazo, estas cuestiones que estamos estudiando encuentren un punto de encuentro, converjan y se den cuenta los de arriba que no siempre se deberá actuar en detrimento de los más desafortunados, pues si no fuera por ello perderán su posición de privilegio que ahora disfrutan.
Este tema es una cuestión compleja que merece ser tratado diariamente por todos los involucrados, incluyendo los gobiernos y las organizaciones internacionales como la ONU y sus organismos dependientes como la FAO, la Comisión de Derechos Humanos, la OMC, el FMI, el FIDA, la OACI y otras como el Consejo de Seguridad.
Hace falta mucho sentido común, mucha sensibilidad, mucha solidaridad, mucha humildad y despojarse de posiciones exclusivistas en vez de ser inclusivos. Cuando lleguemos a estos sentimientos y actitudes que será el momento en que resolvamos nuestras diferencias como seres humanos pensantes con nuestra situación. En definitiva, debe desaparecer del mundo la inmunidad con la que se manejan las élites y darle más oportunidades a quienes padecen los sufrimientos del infortunio.
El autor es abogado nicaragüense residente en España.