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Minería artesanal, una actividad que agudiza la crisis provocada por la invasión de colonos
Minería artesanal, una actividad que agudiza la crisis provocada por la invasión de colonos
Esta práctica ancestral está en auge en todo el país, los campamentos de mineros artesanales llegaron incluso a zonas protegidas como la reserva Indio Maíz donde el daño ambiental es irreversible
Milton José Aragón, de 30 años, murió el 29 de enero mientras trabajaba en una mina artesanal. El accidente ocurrió cuando subía, colgado de una cuerda, desde el fondo de un pozo. Casi al llegar a la superficie, la cuerda se rompió y provocó que cayera al vacío y muriera instantáneamente por desnucamiento.
Aragón era originario de El Ayote, en el Caribe Sur. El accidente ocurrió en la mina La Managüita, ubicada dentro de la Reserva Biológica Indio Maíz, una zona que, en teoría, debería estar protegida. Tampoco es el único. El 6 de febrero pasado, un derrumbe en la mina Linda Ventura, en Puerto Cabezas, en la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte, provocó la muerte de dos mineros, incluido un adolescente de 14 años.
En agosto de 2024, cuatro mineros artesanales murieron en un derrumbe en la comunidad indígena Raití, en San José de Bocay, Jinotega.
Cerca de 40,000 mineros artesanales
Según Amaru Ruiz, presidente de la Fundación del Río, en Nicaragua hay cerca de 40,000 mineros artesanales. En su mayoría, esta actividad opera sin regulación ni permisos, y utiliza 36 toneladas de mercurio al año.
El mercurio es un metal altamente tóxico, contamina el suelo y el agua, y en los humanos, su exposición puede dañar el sistema nervioso, los riñones y el sistema inmunológico, especialmente en niños y mujeres embarazadas.
A pesar de que Nicaragua ratificó en 2014 el Convenio de Minamata sobre el Mercurio para reducir el uso de este metal pesado en la minería y eliminar las actividades que liberan mercurio al medio ambiente, su uso sigue sin controlarse por completo.
A la Fundación del Río, la dictadura le canceló la personería jurídica en 2018 dentro de la represión desatada por el régimen para sofocar las protestas de ese año, pero su presidente ha seguido activo desde el exilio.
"El hilo del oro": el inicio de la minería ilegal
La minería artesanal o “güirisería” ha sido una práctica ancestral de los pueblos indígenas en Nicaragua. Sin embargo, las prácticas implementadas a lo largo de los siglos son muy diferentes a las que actualmente realizan los colonos, que según afirman los afectados, entran de forma agresiva a invadir los territorios indígenas, para despojar de sus tierras a las comunidades y extraer ilegalmente el oro.
Esto se debe, entre otros motivos, a que en los últimos años el precio del oro en el mercado internacional se disparó, convirtiendo la extracción de este mineral en un atractivo para los colonos. La más reciente ola alcista del precio del oro provocó que en los últimos tres años, el precio del metal subiera en casi 50 por ciento y consolidara su liderazgo en la cesta exportadora de Nicaragua.
De acuerdo con el informe de comercio exterior del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), que presenta cifras preliminares que luego son verificadas por el Banco Central de Nicaragua (BCN), durante el año pasado se exportaron al mercado internacional 20 toneladas de oro, lo que equivale a aproximadamente 640,000 onzas troy. Este volumen se mantiene igual al de 2023 y supera en una tonelada (unas 32,000 onzas troy) el total de los envíos registrados en 2022. Estas ventas generaron 1,353.9 millones de dólares en ingresos; y mientras el precio siga subiendo seguirá alentando la minería artesanal.
Gráfico de las exportaciones (en producción)
«Trabajan sin ningún permiso. Los colonos llegan a todo, desafortunadamente a desplazar, quemar cultivos y matar. Al hacer esto, las tierras comunales quedan sin el cuidado de las autoridades comunales, y luego también hacen güirisería y ganadería, provocando el despale», dijo un comunitario de Indio Maíz que prefirió el anonimato.
En Indio Maíz, al sureste del país, estos asentamientos ilegales comienzan con la búsqueda del «hilo del oro». Grupos pequeños de mineros experimentados se adentran en la montaña, identificando piedras y material que contienen oro. Luego, comienzan las excavaciones y, si encuentran indicios del metal, llaman a más mineros, y se expanden los campamentos.
“Las comunidades indígenas han vivido de la güirisería, pero no significaba peligro. La mina artesanal tampoco era de mayor peligro, pero luego vino la invasión, los colonos y el acaparamiento de tierras, lo que ha creado una inseguridad brutal para las comunidades”, refirió el comunitario.
El impacto devastador de la minería ilegal a menores
Esta actividad también agrava problemas sociales, según constató LA PRENSA al revisar publicaciones de medios de comunicación sobre accidentes en minas artesanales, donde es visible la participación de menores de edad.
Por ejemplo, en el caso del accidente en la mina Linda Ventura en Puerto Cabezas, un menor identificado como “Vidal”, de 14 años, quedó atrapado tras un derrumbe, junto con Eleazar López Orozco, de 20 años.
En 2021, también se reportó la muerte de dos niños al caer en el pozo de una mina artesanal en Kuikuinita, una comarca rural del municipio de Mulukukú, en la Región Autónoma Caribe Norte (RACN), luego de que sus padres los enviaran a “hacer un mandado”.
La situación es aún más crítica en territorios indígenas y afrodescendientes, donde Nicaragua ha otorgado la mayor cantidad de concesiones mineras en Centroamérica.
“Eso pasa con demasiada frecuencia y no sabemos de ello hasta que ocurren accidentes, muchos de estos fatales. Pero es por falta de supervisión de la autoridad. Muchas de esas zonas están bajo la vigilancia del Ejército, pero son incapaces”, relató un comunitario bajo condición de anonimato.
Una economía informal en expansión
Según testimonios de guardabosques comunitarios, una vez que una zona es identificada como viable para la minería, los mineros buscan «inversionistas», quienes financian la construcción de molinos artesanales para procesar el material extraído.
Con el tiempo, estos asentamientos se convierten en centros de comercio informal que atraen vendedores de comida, bebidas, mercurio y cianuro, así como traficantes de alcohol y drogas. De esta manera, se crea una cadena de comercialización que fomenta la expansión de la minería ilegal.
En lugares como Los Chiles, en Río San Juan, se ha documentado la presencia de niños que trabajan en túneles angostos para extraer material aurífero. Además, no hay manejo adecuado del mercurio, lo que provoca contaminación en el suelo y las fuentes de agua. También se han reportado conflictos, disputas por territorios explotados e incluso asesinatos.