Un grupo de hombres encapuchados como verdugos son juramentados como “policías voluntarios” por el jefe de la Policía, el primer comisionado Francisco Díaz en el departamento de Carazo. LA PRENSA/ EL 19 DIGITAL
Paramilitares al servicio de Ortega y Murillo
En estas imágenes se puede observar cómo ha evolucionado la violencia del sandinismo contra la población a través de civiles fanatizados y armados que actúan como hordas fascistas o paramilitares para reprimir el descontento
En la noche del 19 de diciembre de 2007, en un acto oficial de la Presidencia, un reportero del Diario LA PRENSA, plenamente identificado con su credencial, fue brutalmente vapuleado y reducido por las fuerzas paramilitares del dictador Daniel Ortega, quien recién había regresado al poder en enero de ese año.
La agresión a este periodista constituyó el primer incidente que se conoce de un ataque de paramilitares a un ciudadano, tras el regreso al poder de Daniel Ortega.
A quienes golpearon al redactor se les conoce como los “camisas azules”, un grupo coercitivo conformado por exmilitares y fuerzas de choque sandinistas que custodian al tirano y se les ubica en el principal anillo de seguridad, inclusive antes que los cordones policiales.
En el año 2000, cuando el sandinismo estaba en la oposición, creó los comandos electorales, los cuales mutaron a fuerzas de choque que, posteriormente, se estrenaron como tales durante las elecciones municipales de 2008, cuando agredieron con violencia a la ciudadanía que denunciaba en las calles un fraude electoral cometido por Daniel Ortega.
Fue un ensayo del dictador para atornillarse al poder y someter a la nación a sus pies.
En el año de 2018, los tiranos, Ortega y su esposa Rosario Murillo, hicieron lo que mejor saben hacer, “dialogar” con las armas, con plomo y muerte hacia los nicaragüenses, y sin pudor alguno mostraron su músculo criminal al sofocar las manifestaciones de ese año con fuerzas paramilitares que, junto a la guardia orteguista, asesinaron a más de 350 personas, según recuentos de diferentes organismos proderechos humanos, tanto nacionales como internacionales.
La presencia de estos paramilitares se vio también en la llamada “Operación Limpieza” ordenada por Ortega y Murillo, una praxis de dolor y muerte que también ejecutaba la Guardia Nacional del dictador Anastasio Somoza Debayle.
Con las nuevas reformas a la Constitución Política, ordenadas por Ortega en noviembre de 2024, los dictadores hacen oficial el uso de estos grupos paramilitares estableciendo en la Carta Magna la creación de la “Policía Voluntaria” y, desde el 15 de enero a la fecha, han juramentado a 19,540 elementos bajo la promesa de ley con la Constitución Política del país.
El jefe de la Policía orteguista y consuegro del dictador, el primer comisionado Francisco Díaz, ha realizado las juramentaciones en nueve departamentos del país. A los armados los han vestido con pantalones oscuros, camisas blancas y con el rostro cubierto con pasamontañas, capuchas que simbolizan el terror que plantaron estos criminales paramilitares en la población desde la rebelión de abril de 2018 y desde entonces han actuado como los verdugos de la tiranía.
Turbas sandinistas apostadas frente al hotel Las Mercedes, donde miembros de la Resistencia Nicaragüense daban declaraciones a periodistas. La imagen corresponde al mes de abril de 1988 y se observan camiones IFA pertenecientes al Ejército Popular Sandinista (EPS), en los cuales eran trasladadas estas hordas del sandinismo para sembrar caos y temor. LA PRENSA/ ARCHIVOEmpleados públicos del Estado, con fusil al hombro, reciben adiestramiento político-militar como parte del entrenamiento básico de las Milicias Populares Sandinistas, en un área verde de la capital en noviembre de 1988. LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL/ ÓSCAR NAVARRETEMilicianos sandinistas durante un entrenamiento militar en los años ochenta. El gobierno sandinista armó a gran parte de la población creando un cuerpo paramilitar para defender sus intereses y su permanencia en el poder. LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL/ ÓSCAR NAVARRETELos dictadores de Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo, viajan en una de sus lujosas Mercedes Benz, flanqueados por sus escoltas personales conocidos como los «Camisas Azules”. LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL/ ÓSCAR NAVARRETELos dictadores saludan desde lo alto de un autobús durante la conmemoración del Repliegue a Masaya, en julio de 2020. Abajo, un grupo de policías de la Dirección de Operaciones Especiales (DOEP) camina al frente mientras que el grupo de los «Camisas Azules” ocupan el anillo principal de seguridad. En diciembre de 2007, un periodista de LA PRENSA fue agredido por este grupo, conformado por antiguos escoltas del dictador y miembros de las fuerzas de choque del sandinismo más radical. LA PRENSA/ EL 19 DIGITALTurbas sandinistas agreden a un grupo de opositores el 17 de mayo de 2011, cuando desplegaron una manta contra el dictador en las afueras del Hotel Holiday Inn, donde se celebraba una reunión del izquierdista Foro de Sao Paulo. LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL/ ÓSCAR NAVARRETEEl comisionado mayor Sergio Cáceres (izquierda), jefe de la Policía de Estelí; Noel González Videa (centro) y José López Dolmus, jefe de la Policía de Madriz, durante el ataque a campesinos de San Juan de Río Coco, quienes protestaban por el derecho a la cedulación el 12 de octubre de 2011. El paramilitar Noel González, un sandinista radical conocido en la ciudad de Somoto como “Noelón”, fue quien dirigió el ataque a los campesinos por encima de ambos jefes policiales. LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL/ ÓSCAR NAVARRETEFuerzas de choque sandinistas de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN) agreden a estudiantes de la Universidad Centroamericana (UCA) después de tomarse sus instalaciones para hacer proselitismo político en favor al candidato a la Alcaldía de Managua, Alexis Argüello, el 28 de octubre de 2008. LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL/ ÓSCAR NAVARRETETurbas sandinistas armadas de machetes, piedras, garrotes y morteros impiden una marcha de la oposición el 18 de noviembre de 2008, cuando pretendían denunciar el fraude electoral de los dictadores, quienes se robaron la mayoría de las alcaldías del país con la ayuda del Consejo Supremo Electoral (CSE). LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL/ ÓSCAR NAVARRETELas elecciones municipales de 2008 fueron el ensayo inicial por parte de los dictadores para someter a la población nicaragüense. Por un lado, cometieron fraudes electorales para garantizar su continuidad ilegal en el gobierno y, por otro, sometieron al pueblo mediante el caos, el miedo y el terror, utilizando sus fuerzas de choque para golpear y aniquilar cualquier intento de protestas. LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL/ ÓSCAR NAVARRETESamir Matamoros, un paramilitar infiltrado por el orteguismo en una marcha de campesinos y de la oposición en los llamados “miércoles de protesta”, realiza detonaciones con su arma de fuego en septiembre de 2015. Los dictadores iban subiendo el tono a su violencia para defender su perpetuidad en el poder. LA PRENSA/ ARCHIVOParamilitares orteguistas esperan una marcha de la oposición en los alrededores del mercado Iván Montenegro, a la que posteriormente atacaron a balazos. En ese ataque asesinaron al joven Matt Andrés Romero, de 16 años. Fue la última marcha contra los dictadores en 2018, que se realizó el domingo 23 de septiembre, cuando también resultaron varias personas heridas, entre ellas un periodista. LA PRENSA/ CORTESÍA/ CARLOS HERRERALos motorizados, que también son parte de las fuerzas de choque de la dictadura, agredieron a un par de opositores la tarde del miércoles 18 de abril de 2018 en la zona de Camino de Oriente. Ese fue el inicio de la rebelión contra los dictadores, la que poco a poco fue reprimida violentamente con fuerzas paramilitares que asesinaron a más de 350 personas. LA PRENSA/ ARCHIVOUn turbero sandinista, con un pico de botella en la mano izquierda, se pasea a vista y paciencia de efectivos antimotines, quienes se sumaron a las hordas criminales del gobierno para agredir con violencia las protestas en el municipio de Ticuantepe, el 20 de abril de 2018. LA PRENSA/ ARCHIVO/ JADER FLORESParamilitares sandinistas, armados con pistolas y revólveres, sitian la Basílica de San Sebastián, en Diriamba, donde vapulearon a obispos, sacerdotes y personas que estaban dentro del templo. Los lideres religiosos llegaron para mediar por la violencia estatal que había en esta ciudad el 9 de julio de 2018. LA PRENSA/ ARCHIVO/ AFPUna caravana de paramilitares recorre el barrio indígena Monimbó el 18 de julio de 2018, después de que la dictadura ejecutó la “Operación Limpieza” que dejó varios opositores masacrados por estos criminales. LA PRENSA/ ARCHIVO/ AFPParamilitares encapuchados, portando fusiles de guerra AK-47, recorren las calles de Masaya en una camioneta Hilux, la cual estaba adornada con una bandera roja y negra y con el emblema de la Juventud Sandinista (JS), el 18 de julio de 2018, después de haber masacrado a la población de esta ciudad durante la temible Operación Limpieza. LA PRENSA/ ARCHIVO/ AFPUna panorámica de la juramentación de varios bloques conformados por paramilitares al servicio de los dictadores, como un cuerpo armado más para defender su permanencia en el poder y reprimir a la ciudadanía. LA PRENSA/ EL 19 DIGITALLos batallones de paramilitares del orteguismo están integrados por hombres y mujeres, entre los que se incluyen a empleados públicos, los cuales se ven obligados a integrarlos para no perder el empleo o no sufrir peores represalias. LA PRENSA/ EL 19 DIGITALLos paramilitares operan con la venia de la Policía y el Ejército orteguistas desde 2018, inclusive son juramentados por el jefe de la Policía y los han legalizado como “policías voluntarios”. LA PRENSA/ EL 19 DIGITALSegún una investigación del Diario LA PRENSA (ahora sólo digital), el orteguismo ha juramentado a 19,540 paramilitares como “policías voluntarios” en nueve departamentos del país, entre el 15 y 31 de enero de este año 2025. LA PRENSA/ EL 19 DIGITALLos paramilitares están subordinados directamente a la Policía Nacional bajo la figura legal de “Policía Voluntaria”. No es un secreto que Ortega, en su paranoia, siempre espera otra rebelión como la de 2018 y se está preparando para reprimirla con su estilo marcado por la violencia y la muerte. LA PRENSA/ EL 19 DIGITALTres oscuros personajes que le han ocasionado mucho luto y dolor al pueblo nicaragüense, de izquierda a derecha: Pedro Orozco, quien mueve fuerzas de choque y motorizados; Fidel Moreno dirige hordas de la Juventud Sandinista, así como efectivos paramilitares, y el esbirro de la Policía, comisionado general Ramón Avellán. Estas tres personas dirigieron ataques contra opositores en la rebelión de 2018 y son responsables de muchos asesinatos. LA PRENSA/ EL 19 DIGITALParamilitares formados y con sus pasamontañas para cubrirse el rostro, como si se trataran de fuerzas élites del Ejército o de la Policía. Ortega y Murillo ahora les han dado una figura institucional llamándolos policías voluntarios y los utilizan para adquirir más poder militar sobre la población civil. LA PRENSA/ EL 19 DIGITAL
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