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¡Llegaron los Trump!
En un país que ha sido construido por inmigrantes lo difícil es encontrar a una persona que no tenga raíces en otras regiones del mundo. El presidente estadounidense Donald Trump, quien actualmente impulsa una fuerte campaña antinmigrantes, no es esa excepción, pues tiene sus orígenes en Europa.
A finales de 1885 un alemán de 16 años llamado Friedrich Trump llegó a Estados Unidos a bordo de un barco lleno de inmigrantes. Había salido de Kallstadt, la aldea vitivinícola en la que nació, con la ambición de amasar fortuna lejos de los viñedos que cultivaban sus padres, del servicio militar y de la pobreza que en esa época azotaba gran parte de Europa. Hoy día el abuelo de Donald Trump sería considerado un inmigrante “ilegal”.
Probó suerte en Alaska, donde estableció su primer negocio, el hotel Artic, que funcionaba como bar y prostíbulo para buscadores de pepas durante la fiebre del oro. En 1901 vendió sus negocios y volvió triunfal a su aldea, donde se casó con Elizabeth Christ, hija de unos vecinos.
Juntos migraron a Nueva York y Friedrich se puso a trabajar de barbero. Sin embargo, cuando el clima extranjero comenzó a afectar a Elizabeth, regresaron a Alemania, de donde fueron expulsados por el Reino de Baviera, pues en esa época el incumplimiento del servicio militar era un delito grave y razón suficiente para una retirada de nacionalidad.
De este matrimonio nació Fred Trump en 1905. Fue él quien inició el negocio inmobiliario que se convertiría en un imperio, construyendo al inicio viviendas de bajo costo en Brooklyn y Queens para personas que sufrían la crisis económica de la Segunda Guerra Mundial. Se casó con Mary Anne CacLoeod, quien llegó de Escocia a Estados Unidos en 1930, con 50 dólares en el bolsillo, en busca de mejores oportunidades. Y de esta pareja nació Donald Trump, el 14 de junio de 1946.
La esposa del ahora presidente de Estados Unidos también es inmigrante. Melania Trump nació en Eslovenia como Melanjia Knaussen en 1970. Luego de trabajar como modelo en Europa, se mudó a Nueva York en 1996 para probar suerte en el modelaje profesional. Obtuvo la ciudadanía estadounidense en 2006, por su matrimonio con el magnate.
Los suegros de Trump, provenientes de Eslovenia, poseen la residencia legal permanente en Estados Unidos. Se desconoce cómo la consiguieron, pero se cree que recurrieron al proceso de inmigración familiar, que permite a determinados extranjeros familiares de ciudadanos estadounidenses obtener su propia green card por el parentesco.
Nada de esto llamaría mucho la atención, de no ser porque Trump ha arremetido contra los inmigrantes indocumentados y criticado la “migración en cadena”, calificándola de “inaceptable”.

La “zona gris” de Musk
Elon Musk, el hombre más adinerado del mundo, es un cercano aliado de Donald Trump y asesor de la Casa Blanca. Apoyó su campaña presidencial con más de 119 millones de dólares y, como propietario de la red social X, se ha convertido en un amplificador del discurso del presidente republicano ante sus 215 millones de seguidores. Eso incluye la retórica antinmigrante que acusa a las personas indocumentadas de estar destruyendo Estados Unidos.
El multimillonario de 53 años ha tomado cierta distancia al enfatizar que sí respalda el visado de personas que aporten talento, trabajo e impuestos al país, a la vez que cuestiona duramente a las que “rompen la ley” para ingresar. Sin embargo, puede que el pasado del empresario no esté tan lejos de lo que ahora critica.
Originario de Sudáfrica, Musk se mudó a Canadá en su adolescencia y obtuvo la nacionalidad canadiense en 1989. En ese país cursó la licenciatura en Economía y Física y en 1995 consiguió una visa de estudiante para asistir a la Universidad de Stanford, en California, Estados Unidos. El problema es que, según una investigación de The Washington Post, Musk nunca se matriculó para sus estudios de posgrado y en lugar de eso inició su carrera empresarial, en compañía de su hermano Kimbal, aunque ninguno tenía permiso para trabajar en suelo estadounidense.
Fue en esa época que construyeron la compañía Zip2, la empresa que Musk vendió en 1999 por unos 300 millones de dólares y que fue su trampolín para fundar Tesla y otros negocios. Sin embargo, al no haberse inscrito en la universidad, tendría que haber salido de Estados Unidos, conforme a las leyes de inmigración de la época, señalaron expertos consultados por el diario estadounidense.
Musk obtuvo una visa de inmigrante en 1997, con ayuda de los inversores de su compañía. Cinco años después recibió la ciudadanía estadounidense. Nunca ha admitido que estuvo en una situación irregular; para él fue más una “zona gris” que una clara violación a las leyes migratorias estadounidenses.

Raíces cubanas
El máximo diplomático de Estados Unidos, encargado de implementar la política exterior del gobierno de Donald Trump, es hijo de inmigrantes cubanos. Marco Rubio nació en Miami, Florida, el 28 de mayo de 1971, hijo de Mario y Orales Rubio, quienes llegaron a Estados Unidos en 1956, en busca de mejores ingresos económicos, sin documentos y sin saber hablar inglés. Cuando Marco era niño su padre trabajó de mesero y barman, y su madre fue camarera en hoteles de Las Vegas.
Designado secretario de Estado de Trump, se convirtió en el latinoamericano con el más alto cargo en la historia de Estados Unidos y el primero en liderar la diplomacia estadounidense.
Durante la ceremonia de juramentación, Rubio aprovechó para honrar sus raíces latinas, hablando brevemente en español. “Quiero darle las gracias a Dios, a mi familia, a mis padres, que vinieron a este país con el propósito de que nosotros viviéramos los sueños que no fueron posibles para ellos”, expresó.
Como ejecutor de las políticas de Trump, una de las principales tareas del secretario de Estado es frenar la inmigración irregular. Rubio acusa como causantes de la crisis migratoria en el hemisferio a los regímenes de Nicaragua, Cuba y Venezuela, a quienes considera “enemigos de la humanidad”.

Ascendencia mexicana
Lori Chavez-DeRemer es la secretaria del Departamento de Trabajo del nuevo gobierno de Donald Trump. Según la excongresista republicana, la familia de su abuela emigró a Estados Unidos desde México para alcanzar su sueño americano y que sus hijos pudieran tener una vida mejor.
La política mexicoestadounidense de 56 años ha utilizado sus redes sociales para recordar sus orígenes. “Estoy orgullosa de mis raíces latinas y de los logros alcanzados por la comunidad hispana en nuestro gran país”, expresó en Facebook Chavez-DeRemer, quien se ha caracterizado por su labor a favor de los sindicatos, su amor por los animales y la rareza de nunca haberse visto envuelta en un escándalo.
Expertos consideran que su mayor desafío será lidiar con la histórica deportación que Trump pretende realizar, frente a las demandas de sectores y empresas que dependen de la mano de obra inmigrante.

Español y cubano
Mauricio Claver-Carone ha acompañado al secretario Marco Rubio durante la gira oficial que empezó el sábado 1 de febrero en Panamá. Es un abogado de 49 años nacido en Miami, de padre español y madre cubana, que construyó una relación de confianza con el presidente Donald Trump en su primer mandato (2017-2021) como director de Asuntos para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional.
Veterano de la política exterior y conocido por sus duras posturas ante el gobierno de Cuba, “Trump lo eligió ahora como enviado especial del Departamento de Estado para América Latina para ‘restaurar el orden’ en la región”, apunta la BBC Mundo.
La misión de Claver-Carone sería establecer rápidamente relaciones con América Latina que contribuyan a “la nueva era de oro” de Estados Unidos que tanto ha anunciado Trump.

Hijo de chinos
Otro leal aliado de Trump es Steven Cheung, de 42 años, nombrado director de Comunicaciones de la Casa Blanca. Nacido y criado en Sacramento, California, es hijo de chinos que emigraron a Estados Unidos. Eso no ha impedido que cierre filas con su jefe en sus posturas contra la inmigración china.
En 2024 Trump habló en reiteradas ocasiones sobre miles de inmigrantes chinos “en edad militar”, sugiriendo que se trataba de un grupo coordinado que llegó a Estados Unidos para construir un “ejército” y atacar al país.
Organizaciones asiáticas expresaron su preocupación por la posibilidad de que esta retórica fomentara un mayor acoso y violencia hacia la comunidad inmigrante china, que de por sí sufrió un alza en los incidentes de odio durante la pandemia de covid-19. Por otro lado, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China declaró que las afirmaciones de Trump eran “una discrepancia atroz con la realidad”.
Steven Cheung, entonces director de comunicaciones de la campaña presidencial de Trump, dijo que permitir que tantos inmigrantes chinos ingresaran a Estados Unidos era peligroso y preocupante.
“Estas personas no han sido investigadas ni examinadas, y no tenemos idea de con quién están afiliados o cuál es su intención”, afirmó en un comunicado. “Esto sienta un peligroso precedente para que malos actores e individuos potencialmente nefastos exploten la porosa frontera de Joe Biden para enviar a innumerables hombres en edad militar a Estados Unidos completamente sin obstáculos”.